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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Navidad, ¿tener y parecer o ser?

¿Compro y luego existo?
por Hernán Traverso
Cada vez que se habla de la Navidad, es casi seguro que aparezca la cuestión de los regalos.

Si bien la época navideña es ideal para realizar obsequios, últimamente, sólo se piensa en bienes materiales, de características superfluas. Las cadenas de electrodomésticos, por ejemplo, entienden que la mejor Navidad pasa por obtener un aire acondicionado, split, frío calor, con un 20% de descuento, y en 36 cuotas sin interés, costo de instalación bonificado.

El bombardeo publicitario crece a tal punto que uno termina haciéndose fan de Ebenezer Scrooge, aquel personaje de Charles Dickens, que odiaba la Navidad. Son muchas las personas que se estresan durante esta fecha, pues no toleran la obligada obligación, valga la redundancia, de comprar regalos.

El Espíritu Navideño no debería tener que ver con un consumismo desmedido, con gente desesperada, y trasnochada, que acepta quedarse despierta hasta las tres de la mañana, en un Shopping, para conseguir la remera de marca a mitad de precio y poder llevarla al arbolito. No dejemos que las empresas, con sus políticas comerciales de capitalismo salvaje, sean una especie de Grinch que nos arruine la celebración.

La Navidad es un momento de reflexión sobre el sentido de nuestra vida. Este tiempo es un momento ideal para preguntarnos: ¿quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué cosas hicimos bien? ¿Qué hace falta mejorar? Entonces, ¿importa mucho si tengo un perfume importado más o un LCD nuevo?

La primera Navidad fue muy pequeña, pero, a la vez, muy grande. Como dice el P. Hernán Pérez Etchepare: María, José y el Niño nos enseñaron que no importa lo que uno tenga; cuando se quiere, cualquier lugar es bueno para unir a todo el género humano. Los reyes y los pobres pastores, que no se juntaban nunca, fueron familia en el pesebre de Nazaret. Si uno se decide a dar el primer paso para compartir los dones que posee, toda la realidad se transforma.

Disfrutemos de una Navidad real; recordemos que el mejor regalo que nos podemos hacer es pasar el tiempo con amigos, en familia, compartiendo todo lo bueno que tenemos dentro nuestro.
Fuente: San Pablo on line

lunes, 14 de septiembre de 2009

La familia como estructura de acogida


La mentalidad actual genera un inmenso número de personas frustradas y desengañadas que se sienten excluidas de la sociedad

La sociedad actual ensalza al fuerte, al que triunfa. No hay espacio ni protección para el débil. La publicidad empuja a una carrera cada vez más competitiva en el que sólo tienen éxito un número reducido de individuos, relegando al olvido a los que también han corrido pero no han llegado primeros. Esta mentalidad genera un inmenso número de personas frustradas y desengañadas que se sienten excluidas de la sociedad. Otras, para seguir siendo reconocidas, tienen que luchar a muerte.

La enseñanza en las escuelas responde a la pedagogía del éxito y del mayor rendimiento académico, que es la que se impone en el discurso oficial y social, y a la que lleva la pedagogía dominante. ¿Qué sucede con los que no triunfan, con los que no tienen el éxito que de ellos se esperaba, con los fracasados?

La experiencia de que el ser humano es un ser vulnerable puede ayudar a ver de un modo muy distinto a los demás, de situarse ante los demás no desde la prepotencia y el dominio, sino en una actitud de acogida. Permite ver la debilidad del otro que se esconde tras la máscara de la fortaleza. Resulta esencial educar el sentido de la vulnerabilidad y la capacidad de asumir los propios límites y los de los otros.

En esta tarea, la familia, como unidad básica de la sociedad, juega un papel muy relevante en una sociedad tan árida como la nuestra, puesto que se puede definir, más allá de toda interpretación, como una estructura de acogida. Para el hijo, en su familia, la acogida significa sentirse y saberse aceptado y querido, protegido y seguro por el amor y el cuidado de sus padres.

El valor máximo en la familia es la incondicionalidad. Se acepta al hijo sin condiciones, tenga o no tenga éxito, sea o no sea inteligente. No se le acepta por sus rasgos, sino por el mero hecho de ser persona. Decir que la familia es una estructura de acogida significa que da apoyo, confianza y ternura; significa sentir de cerca la presencia de los padres que se hace acompañamiento, orientación y guía. Ese impulso inicial de acogida infunde una confianza en el vínculo humano que ningún acontecimiento futuro puede borrar.

La vulnerabilidad es el rasgo de la condición humana que es necesario resaltar. Contra la apología del fuerte e individualista, se debe destacar el valor de la acogida y de la responsabilidad frente al dolor del otro. La experiencia de ser vulnerable, necesitado, abre la puerta a la presencia de otro en mi vida, a la irrupción del otro en mi experiencia vital. Eliminar al sujeto vulnerable, por el mero hecho de ser vulnerable, es una forma de perversidad moral. Al sujeto vulnerable se le debe, ante todo, acoger y ofrecer una comunidad cálida.

La familia es el espacio privilegiado en el que cada persona es reconocida y valorada por lo que es. Sólo el ser vulnerable genera en nosotros la obligación de responder incondicionalmente. Sólo del ser vulnerable podemos esperar la llamada exigente de acogerlo, sin haberlo querido ni escogido. Esta experiencia genuinamente moral de atención y de cuidado del otro va a poner las bases para una vida moral que facilite el ponerse en el lugar del otro, el desarrollo de la capacidad de escucha, acogida y atención al otro y la capacidad de analizar la condiciones históricas en las que la relación moral con el otro se están produciendo.

Francesc Torralba Roselló
Fuente: Forum Libertas

sábado, 16 de mayo de 2009

La amistad en las redes sociales, una mirada desde la fe cristiana




En este texto hacemos un breve comentarios a algunos temas señalados por el Papa Benedicto XVI en el Mensaje para la XLIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

“El concepto de amistad ha tenido un nuevo auge en el vocabulario de las redes sociales digitales que han surgido en los últimos años” .

Precisamente, en el top de palabras buscadas en Internet están las redes sociales. Éstas funcionan en un sitio web que permite a las personas inscribirse gratuitamente y mostrar su perfil, gustos, historia, capacidades y cualidades; además compartir fotos, música, comentarios; y entre otras funciones. Así, podemos decir que la red social en Internet es una proyección de vida social de la vida cotidiana; pero aquí los amigos de mis amigos se pueden sumar a mi red personal.

En América Latina entre las redes sociales más buscadas y usadas son Hi5 y Facebook, pero existen redes asociadas a Microsoft como la de Hotmail o Windows Live; a Google como Orkut y tantas otras como My Space, Flick, bebo, Tuenti y Sonico.

En la redes sociales muchos han tratado de ver una comprobación de la teoría de los “seis grados de separación”, que apareció por primera vez como ensayo de un escritor húngaro en 1929. La teoría intenta demostrar que cualquier persona podría contactarse con otra de cualquier lugar del mundo sin necesidad de más de seis intermediarios.

Así, vemos como las posibilidades de conocer más personas de diversas latitudes se ha hecho más fácil a través de estos nuevos servicios. Pero con todos estos avances que multiplican las posibilidades de interrelacionarse; también se corre riegos de banalizar “el concepto y la experiencia de amistad”; y pueden llevar necesariamente a un deterioro de la disponibilidad para el otro.

El reto para la juventud y los usuarios de estos medios está en no plantear oposición entre amistades online y las personas cercanas de la vida cotidiana como los vecinos, los del trabajo, los de la escuela y especialmente con cada miembro de la propia familia; pues en ambos campos la amistad auténtica exige compromiso, dedicación, disponibilidad de tiempo y servicio, diálogo y espacio para el encuentro cordial y fraterno.

El mensaje destaca que la obsesión en el uso del medio tecnológico puede traer como consecuencia que la persona se aísle, interrumpiendo su interacción social real. Esto termina por alterar también los ritmos de reposo, de silencio y de reflexión necesarios para un sano desarrollo humano”; también tan necesarios para el encuentro profundo con el otro y con Dios.

El primer contacto y el sostenimiento de la amistad

Dice el mensaje sobre la amistad: “Este concepto es una de las más nobles conquistas de la cultura humana. En nuestras amistades, y a través de ellas, crecemos y nos desarrollamos como seres humanos. Precisamente por eso, siempre se ha considerado la verdadera amistad como una de las riquezas más grandes que puede tener el ser humano” .

En el mensaje del año 2002 para la Jornada Mundial de las Comunicaciones, Juan Pablo II nos da luces acerca del buen uso de Internet: “Sobre todo, al proporcionar información y suscitar interés, hace posible un encuentro inicial con el mensaje cristiano, especialmente entre los jóvenes; Internet puede servir para ponerse en contacto por primera vez, para pasar del mundo virtual del ciberespacio al mundo real de la comunidad cristiana” Y como segundo elemento importante resalta: “En una etapa posterior, Internet también puede facilitar el tipo de seguimiento que requiere la evangelización. Especialmente en una cultura que carece de bases firmes, la vida cristiana requiere una instrucción y una catequesis continuas, y esta es tal vez el área en que Internet puede brindar una excelente ayuda….

” Resalta este mensaje: “Internet no puede suplir nunca la profunda experiencia de Dios que sólo puede brindar la vida litúrgica y sacramental de la Iglesia”.

Todos buscamos tener y conservar amigos del alma y para encontrar estos amigos, hay que pasar del ciberespacio al encuentro real; sin encuentro real no hay verdadera amistad. De qué vale tantos contactos en el messenger, en el hi5 o facebook, si en el fondo el corazón está vacío; hay que dar el salto al compromiso con el otro, sostener a los amigos, animarlos a “desarrollar sus capacidades y talentos” .

Un espacio para todos

Por último es importante señalar que este instrumento tiene muchas ventajas para la comunicación y socialización humana, sin embargo, se percibe que el ambiente tecnológico está caracterizado no solo por un tipo de pobreza material.

Dice el mensaje: “se ha de procurar que el mundo digital en el que se crean esas redes sea realmente accesible a todos. Sería un grave daño para el futuro de la humanidad si los nuevos instrumentos de comunicación, que permiten compartir saber e información de modo más veloz y eficaz, no fueran accesibles a quienes ya están social y económicamente marginados, o si contribuyeran tan sólo a acrecentar la distancia que separa a los pobres de las nuevas redes que se desarrollan al servicio de la información y la socialización humana” .

La accesibilidad y el estar on-line, cada vez es menos un asunto de ricos o de pobres, pues muchísimas personas tienen la posibilidad de usar estas herramientas.

La tecnología móvil es donde más se han reducido las distancias. Si bien, existe una pobreza real; el problema de la pobreza no se soluciona, teniendo un celular o acceso a Internet; la gran pobreza es interior y moral en este campo tecnológico; al usar de estos medios se cree que esta ausente la moral; y hay una perdida fáctica de conciencia sobre el bien; que trae también entre otras consecuencias que el contacto inicial no llegue a ser una amistad sólida; el uso de Internet urge la vivencia de valores sólidos y profundos; especialmente urgente de ser enseñados y vividos por los jóvenes que están comenzando a construir sus vidas.

Notas

1. S.S. Benedicto XVI, Mensaje para la XLIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 24 de mayo de 2009.
2. Fuente: Google Insights for Search.
3. Fuente: Google Insights for Search.
4. Fuente: Alexa the Web Information Company.
5. Frigyes Karinthy propuso la teoría en una corta historia llamada Chains.
6. S.S. Benedicto XVI, Mensaje para la XLIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 24 de mayo de 2009.
7. S.S. Benedicto XVI, Mensaje para la XLIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 24 de mayo de 2009.
8. S.S. Benedicto XVI, Mensaje para la XLIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 24 de mayo de 2009.
9. S.S. Juan Pablo II, Mensaje de las Comunicaciones Sociales, 24 de enero de 2002.
10. Mensaje de S.S. Juan Pablo II para la XXXVI Jornada Mundial de las Comunicaciones SocialesVaticano, 24 de enero de 2002
11. S.S. Benedicto XVI, Mensaje para la XLIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 24 de mayo de 2009.
12. S.S. Benedicto XVI, Mensaje para la XLIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 24 de mayo de 2009.

Fuente: VE Multimedios

viernes, 12 de septiembre de 2008

El matrimonio homosexual: ubicando la cuestión


Por Richard McCord

El matrimonio homosexual es una cuestión importante que necesita debatirse y lo más importante en esa discusión es el marco de referencia.

En "Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles", los obispos de Estados Unidos urgen a las personas a que estudien los temas antes de ir a votar en las próximas elecciones.

Un aspecto del tema es si a las personas homosexuales se les debería permitir casarse entre ellas. Pero el punto central tiene que ver con la naturaleza y los propósitos del matrimonio como una estructura social fundamental y una institución civil. Primeramente, no se trata de una cuestión de derechos civiles, o de discriminación, o de lograr la completa emancipación de las personas homosexuales, ni tampoco de dar estabilidad a un estilo de vida.

La postura católica no empieza con la teología sacramental, las enseñanzas morales y los pasajes de la Biblia. Empieza con lo que puede observarse en la naturaleza y el comportamiento humano y en lo que podemos deducir usando nuestra razón. Esta es la posición de la ley natural.

Uno no necesita tener fe religiosa para ver que el matrimonio es una relación única entre un hombre y una mujer. Lo que define esta relación es el hecho de que se trata de una sociedad basada en la complementariedad sexual. Ésta hace posible la realización de los dos fines equivalentes del matrimonio: el amor mutuo entre esposos y la procreación de los hijos. Ninguna otra relación humana, sin importar cuánto amor o cariño haya ni cuán generadora sea, puede adjudicarse este propósito ni cumplirlo.

El matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. Esta verdad puede ser descubierta por la razón humana. Está escrita en la ley de la naturaleza y en el lenguaje del cuerpo y del espíritu humano. Es una verdad enaltecida desde el principio de los tiempos. La enseñanza de la Iglesia comienza con esta verdad.

Dado que el matrimonio es una estructura social fundamental basada en la naturaleza humana, ni la Iglesia ni el estado pueden cambiarla en lo fundamental. El matrimonio, y la familia que éste produce, es una sociedad que precede a todas las demás sociedades. Es una institución que no poseemos, sino que hemos recibido. Esto no significa que la Iglesia y el estado no puedan regular el matrimonio, por ejemplo poniendo límites de edad mínima, pero sí significa que no somos libres de alterar su estructura básica.

El matrimonio de un hombre y una mujer hace una contribución única a la sociedad. Es el patrón fundamental para las relaciones entre hombre y mujer. Es el modelo de la manera en que las mujeres y los hombres viven de forma interdependiente y se comprometen, para toda la vida, a buscar el bien del otro. La unión también sirve al bien de la sociedad. De ella emana la siguiente generación al proporcionar la familia las mejores condiciones para criar a los hijos, esto es, la relación amorosa y estable de un padre y una madre presente sólo en el matrimonio. Otras relaciones pueden contribuir al bien común, pero no realizan en un sentido completo lo que hace el matrimonio.

¿Debería haber matrimonio entre personas del mismo sexo? La Iglesia católica enmarca esta cuestión en términos de la naturaleza del matrimonio y de su contribución al bien común. Como resultado, la Iglesia concluye que el matrimonio entre personas del mismo sexo es, por definición, algo imposible, una contradicción.

Algunas personas buscan localizar la cuestión dentro del marco de los derechos individuales y la justicia. La enseñanza católica afirma la dignidad de las personas homosexuales y pide que sean tratadas con respeto. Esto significa, entre otras cosas, que el estado puede crear leyes para proteger los derechos de estas personas y para proporcionarles beneficios sociales. Algunos ejemplos incluyen medidas para asegurar el acceso a puestos de trabajo, vivienda, cuidado médico, derecho a tener propiedad en común y la potestad de tomar decisiones médicas por la otra persona.

Existen beneficios y derechos que deben estar garantizados para cada persona. Pero el remedio para casos específicos de injusticia - falta de beneficios o de derechos-no puede ser una injusticia aún mayor, es decir, cambiar la definición del matrimonio.

El matrimonio está dirigido al servicio del bien común, no a proporcionar derechos y beneficios dentro de esa relación. No es, pues, necesario ni incluso deseable alterar una estructura social fundamental para proteger los derechos individuales y otorgar a todos los ciudadanos sus legítimos beneficios sociales.

El asunto del matrimonio entre personas del mismo sexo debe entenderse como una cuestión sobre el matrimonio tal como ha sido recibido del Creador y subsecuentemente recibido de cada generación a través de la historia. Percibirlo como una cuestión de justicia para las personas homosexuales supone ubicar la conversación en el lugar equivocado.

United States Conference of Catholic Bishops

Richard McCord es director ejecutivo del Secretariado para los Laicos, la Familia y la Juventud de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.

Fuente: Ius Canonicum: http://www.iuscanonicum.org/

lunes, 23 de junio de 2008

Los hijos no son tus hijos

Hace una semana me pidieron una charla para un grupo de padres de un colegio. Me pidieron que les hablara de cómo educar hoy, de las dificultades, de los valores y actitudes del padre y del educador cristiano. Y finalmente me pidieron que intentara dar esperanza y ánimos a los padres.

En estos días había visto y leído algunos videos y testimonios del juez de Granada, Emilio Calatayud –que recomiendo con entusiasmo-, y vi retratada a nuestra sociedad, a los padres y a los educadores, y a los hijos y alumnos. Su testimonio me alarmó y no pude menos que tomar nota y reflexionar.

Una de las dificultades hoy, por parte de los padres, es saber que pueden y deben poner límites, y saber que deben y tienen que dar ejemplo. El ritmo que nos impone la sociedad y “la crisis” económica, o la dificultad de bajar el nivel de confort, hace que no siempre se dé calidad de tiempo a los hijos, y que no siempre se les escuche.

Hoy se “peca” por exceso o por defecto, de sobreprotección, o de abandono. Bien, preparando la charla, me encontré con un poema de un poeta libanés –mis abuelos eran del Líbano y la sangre tira- que me parece de una sabiduría exquisita, y que invito a reflexionar, porque arroja mucha luz.

TUS HIJOS

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de sí misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no pueden visitarni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.
Khalil Gibran
La tarea de la educación es como la del arquero que ha de tensar el arco –sin tensiones que hagan temblar el pulso- para hacer un tiro seguro, bien encaminado, que ponga a los hijos en el camino de la verdad y de la felicidad, como una verdadera flecha.

Los padres son los responsables de que la flecha salga segura, que tenga una orientación. Han de respetar la libertad de los hijos, pero han de educar en esa libertad, y hasta que la adquieran, les han de dar orientaciones, marcar límites, incluso decir con firmeza “Te quiero, y por lo mismo te digo que no, o te digo que sí”. Respetar la libertad, pero ésta se ha de adquirir y en ella se ha de formar, y mientras no se tiene, no se puede ejercer. Igual que a un niño que no tiene dientes no le damos un churrasco porque no puede masticar, a quien no se ha formado y aun no tiene capacidad, no se le puede exigir la responsabilidad que conlleva el uso de la libertad.

La flecha ha de salir con fuerza... después, los buenos o los malos aires del camino, las opciones más o menos libres permitirán seguir la línea o desorientaran el camino, pero la tarea del arquero, habrá sido, sea cual sea el resultado final, fundamental.

Los padres y los educadores tienen una tarea muy importante, decisiva, pero son los hijos los que han de vivir su vida, y se les ha de ayudar y dar elementos para que “VIVAN” como personas.
Sor Lucía Caram

viernes, 4 de abril de 2008

Comunicación y escucha


Vivimos sumergidos en un mundo en donde las prisas y el vivir acelerado están dejando en último lugar nuestras simples necesidades de amor y compañía.

Hace unos días una señora me comentaba: “Cuanto me gustaría que alguien alguna vez me escuchara. No sabes lo feliz que sería si mi pareja o alguno de mis hijos o conocidos me escucharan de verdad.”

El comentario no dejó de sorprenderme, realmente merecemos que se nos preste atención, la misma que se merecen las personas que se nos acercan para decirnos algo.

Sin embargo nosotros mismos nos distraemos cuando tendríamos que estar atentos para captar los mensajes que los demás nos trasmiten, de manera que dejamos pasar la frase que justamente necesitamos escuchar y que bien podría ser la solución a uno de nuestros problemas.

Nuestra mente suele vagar de aquí para allá en busca de soluciones cuando quizás la solución está mas cerca de lo que creemos.

Nuestra mente posee la habilidad de vivir intensamente el presente, de absorber todas las respuestas de la vida en la que en este momento estamos inmersos. El sólo hecho de estar conscientemente en un lugar, plenamente atento a lo que se nos está diciendo es un estado de meditación, un ejercicio de la mente orientado hacia la comunión con el otro. Y escuchar al otro nos ofrece múltiples ventajas

Una de ellas es que nos permite anticiparnos al futuro escuchando en boca del otro la respuesta a nuestras inquietudes al mismo tiempo que suele producir un estado de claridad y paz interior.

A cada momento del día se nos está ofreciendo información, información clarificadora, y esa información a menudo viaja a través de las personas más cercanas a nosotros, es por ello que es necesario prestar atención, desplazar el eje de atención de nosotros mismos a los demás. Si pensamos exclusivamente en nosotros mismos perdemos la oportunidad de desarrollarnos.
Es por ello que creo que si deseamos obtener mayores logros debemos aprender a ser pacientes, pues la paciencia nos hace respetar el tiempo y su transcurso, además de convertirnos en personas maduras. aprender a ser tolerantes, pues la tolerancia nos permite apreciar la individualidad de los demás, y debemos aprender a ser dignos, puesto que la dignidad nos depara una participación más espontánea y generosa en las experiencias de la vida.

Hay un principio metafísico que dice que sea lo que sea lo que le hagamos a alguien, en realidad nos lo hacemos a nosotros mismos. Este principio apoya la regla dorada de "haz a los demás como quieres que te hagan a ti mismo". Olvidamos esto y cuando lo hacemos creamos un desequilibrio en nuestro propio ser.
Cuando dejamos de escuchar a los demás dejamos de escuchar nuestra voz interior. Cuando difamamos a alguien, hablamos mal de nuestro yo interior. Cuando hacemos tratos deshonestos con alguien, estamos engañando a nuestro yo interior.
Cuando abusamos, abandonamos o descuidamos a otra persona, lo estamos haciendo a nuestro yo interior. ¿Por qué? Porque estamos conectados por la Inteligencia Infinita. Esta unión crea una responsabilidad y una dependencia mutua entre las personas.
En el momento en que permitimos que nuestra mente crea que puede funcionar sin los demás, creamos el tipo de soledad, de depresión y de desconexión que le quitan todo valor y sentido a la vida.

Espiritualmente todos somos una misma familia. Somos padre, madre, hermano, hermana e hijo uno de otro. Como familia espiritual, somos inseparables. Al igual que en una familia tenemos nuestras diferencias, sin embargo podemos ser diferentes y seguir siendo una familia.

Mientras atravesamos el mar de la vida vemos muchas clases de peces. Peces de muchos tipos y colores, más grandes y mas pequeños, con funciones y hábitat diferentes, pero todos son peces. De la misma manera en nuestra vida nos cruzamos con infinidad de personas diferentes. Si conseguimos escuchar alguna de ellas podemos estar seguros de que nosotros también comenzaremos a ser plenamente escuchados.

Que la paz te acompañe en cada momento de tu vida.

Frederic Solergibert -Doctor en Filosofía
frederic@servisalud.com

jueves, 24 de enero de 2008

La paz comienza en la familia

Los diez mandamientos para lograrla

1 Ten fe y vive la Palabra de dios, amando al prójimo como a tí mismo.

2 Ámate, confía en tí mismo, en tu familia y ayuda a crear un ambiente de amor y paz a tu alrededor.

3 Reserva momentos para jugar y divertitrte en familia, pues el niño aprende jugando y la diversión acerca a las personas.

4 Educa a tu hijo a través del diálogo, del cariño y del apoyo y, ¡ten cuidado!: quien castiga para enseñar está enseñando a castigar.

5 Participa con tu familia de la vida de la comunidad, evitando las malas compañías y las diversiones que incentivan la violencia.

6 busca resolver los problemas con calma y aprende a sacar provecho de las situaciones difíciles, buscándole el lado positivo.

7 Comparte tus sentimientos con sinceridad, diciendo lo que piensas y escuchando lo que otros tienen que decir.

8 Respeta a las personas que piensan distinto, ya que las diferencias son una verdadera riqueza para sí y para el grupo.

9 Da buenos ejemplos, pues la mejor palabra es nuestro testimonio

10 Pide perdón cuando ofendas a alguien y perdona de corazón cuando te sientas ofendido, porque el perdón es el mayor gesto de amor que podemos brindar.


Fuente: Pastoral Da Criança Brasil http://www.pastoraldacriança.org.br/

jueves, 27 de diciembre de 2007

Frases de la "A" a la "Z" para ser feliz


Amigo de los amigos, pero más amigo de la verdad.
Buen padre es mejor que padre bueno
Con el correr de la vida me doy cuenta que corro, más que lo que vivo.
Desde que fui padre, me hice mucho mejor hijo.
El futuro es la posibilidad que tiene el presente de corregir el pasado.
Felices los que pueden dar sin recordar y recibir sin olvidar.
Generalmente los pensamientos huecos los llenamos de palabrerío.
Hay que vivir lo que se enseña, pues es lo único que enseña a vivir.
Importante en la luz no es que la veamos, sino que por ella vemos.
Joven es aquel que por amor todavía puede cambiar.
Kerigma de navidad es entender la diferencia entre servir a los demás y servirse de los demás
Las alabanzas son golosinas y las críticas medicinas, cualquier exceso es malo.
Muchos desean tener amigos de “fierro”, pero pocos procuran serlo.
Nadie trabaja para modificar lo que no acepta.
Optimista es quien establece una relación de trabajo y esperanza con lo que no anda bien.
Paciencia es un árbol de raíces muy amargas pero de frutos muy dulces.
Quien quiera enseñar debe suscitar el deseo de aprender.
Recibir un agravio no significa nada a menos que se insista en recordarlo.
Ser padre no es dar la vida en un minuto, sino en cada minuto de toda la vida.
Todos debemos razonar que esté bien lo que sentimos, y sentir que esté bien lo que razonamos.
Una manera de descubrirnos los defectos, consiste en observar qué nos irrita de los otros.
Vivir la vida de tal suerte que vivo quede en la muerte.
Xenófilo es el verdadero patriota, xenófobo es el paria fanático, pues todos tenemos a la tierra como patria natural.
Y los ancianos necesitan poco, pero ese poco lo necesitan mucho.
Zumo de vinagre en un tonel, atrae menos moscas que una cucharada de miel



¡No esperemos para ser felices, seamos felices esperando!

lunes, 10 de septiembre de 2007

Familia y Evangelización de la cultura




La verdad sobre el matrimonio y la familia

Cuando decimos que la verdad es la coincidencia entre lo que decimos y lo que pensamos y entre lo que creemos y la realidad, nos estamos refiriendo a la verdad lógica. Cuando decimos que verdad es la coherencia entre lo que somos y lo que hacemos, hablamos de la verdad moral. La primera muestra lo que somos es decir el don que tenemos de Dios, la vida, los talentos que Dios nos dio. La otra muestra lo que todavía no somos y debemos llegar a ser. Una es el ser y la otra el deber o deber ser. Las dos constituyen nuestro "don y tarea".

La verdad moral de algo o de alguien, podemos llamarla también testimonio, porque se la vive más que con palabras, con la vida y las obras. Pablo VI, decía que el mundo de hoy prefiere testigos más que maestros y si acepta maestros es porque dan testimonio. Por eso cuando Juan Pablo II, le dice a la familias: "Familia sé lo que eres", está queriendo decir muestra lo que eres, los dones que te dio el Creador, los valores según los que debes vivir, para llegar a ser lo que Dios espera de ti.

Muchos hablan hoy de valores. A veces sucede que se habla más justamente de aquello que menos se tiene, tal vez porque queremos llenar con palabras el vacío de las obras o del ser. Los valores morales solamente se adquieren practicándolos y se practican por medio del ejercicio de las virtudes. Entonces para el cristiano una vida valiosa es una vida virtuosa. Sería bueno ahora, hablar de las virtudes de la familia y del testimonio de vida feliz y virtuosa que puede dar la familia cristiana en la evangelización de la cultura.

Familia, corazón de la nueva evangelización.

La cultura es el estilo de vida de un pueblo, el proyecto o el núcleo fundamental de valores con que un grupo o familia viven una vida común. Evangelizar la cultura es tratar de que ese estilo de vida se vaya pareciendo cada vez más al Evangelio. No decimos necesariamente que esto consista en predicar el Evangelio o la catequesis, más bien es vivir una vida más humana de acuerdo a un humanismo social de inspiración cristiana, aun en medio del pluralismo de fe, pero aceptando un modelo común o ideal universal de valores por la vida, la solidaridad, la justicia, la amistad y todo aquello que nos haga más humanos, recordando que el hombre ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios. Todo lo que es plenamente humano es ya inicialmente cristiano.

El estilo de vida argentino, aun en medio del profundo cambio cultural que se viene viviendo, fue ya evangelizado una vez (primera evangelización) y conserva aun mucho de cristiano, por ejemplo en formas de religiosidad popular, en valores de solidaridad y amistad, de justicia social y bien común, que podemos rescatar y transformar (nueva evangelización).

No se trata simplemente de enseñar la fe, sino más bien de practicar un estilo de vida que sirva al hombre y procure el bienestar y desarrollo integral de la persona. Aquí las familias cristianas tienen mucho para compartir y aportar a las demás. "Ved cómo se aman", decían de los primeros cristianos los paganos ,que los veían sin comprender su doctrina ni su fe. "Los cristianos son el alma del mundo", decía la Carta a Diogneto, un documento cristiano de los primeros siglos. "Los cristianos no se distinguen de los demás hombres, ni por su tierra, ni por su habla ni por sus costumbres. Porque ni habitan en ciudades exclusivas suyas, ni hablan una lengua extraña, ni llevan un género de vida aparte de los demás. Están en la carne pero no viven según la carne. Pasan el tiempo en la tierra pero su ciudad es el cielo. Obedecen las leyes establecidas, pero con su conducta van más allá de las leyes. A todos aman aunque por todos son perseguidos. Lo que el alma es al cuerpo, ellos son al mundo en que viven".

Esto les toca a las familias cristianas, "animar" y transformar la cultura desde adentro, no viviendo fuera del mundo, ni en la trinchera de la lucha por la fe, sino en la frontera del Reino de Dios que trata de revelarse y extenderse.

Familia escuela de virtudes y formadora de personas

No toda familia es de por sí, digamos por decreto, formadora de personas. Solamente lo es, la que vive las virtudes domésticas, como el diálogo, el respeto, la atención al otro; la que respeta los procesos de cada uno y ayuda a sus miembros a crecer, a ser plenamente libres, a ser ellos mismos. Hay diferencias entre una familia y un clan. Un clan es aquel grupo en el que todos tienen un rol rígidamente asignado y no se espera de ellos que cambien. Todos están "marcados" con una imagen y un papel o máscara que representan. El grupo "ya sabe lo que es y debe hacer cada uno" y no deja cambiar ni crecer. Una familia en cambio se preocupa por cada uno de sus miembros y los ayuda a crecer. Sus virtudes características, son la fidelidad, el discernimiento, la memoria de ser y de sus fuentes, la gratitud y la esperanza. Una familia es una iglesia doméstica que celebra y agradece el sacramento del matrimonio y la familia, celebra el perdón y la reconciliación y vive la vida teologal con fe, esperanza y caridad en Dios y en los propios miembros de la familia.

La verdad sobre el cuerpo, la sexualidad y el matrimonio

La verdad sobre el hombre y la familia, tiene sus raíces más profundas en la comprensión cristiana del cuerpo y la sexualidad. El cristiano ve en su propia sexualidad una imagen esponsal de Dios, que es aquel amor en el que tres personas son una y viven una en la otra. Considera además su cuerpo, como sacramento original de la persona y del Dios amor que es y da la vida. Aquí se toca una de las raíces más profundas de la negatividad de la cultura moderna o postmoderna que vivimos, que contamina el amor y la vida y por eso trae la perversión de la imagen de la familia, del cuerpo, de la sexualidad, de la mujer y de la sociedad.

Familia fundamento de la civilización del amor

Dios en la creación, puso a la familia como forma del mundo. Así como un arquitecto tiene in mente un proyecto y el artista un boceto cuando diseñan su obra, de la misma manera Dios tuvo la imagen de la familia, cuando creó el mundo. Todo lo hizo según la forma y el fin de la familia. Así hace el mundo como casa y hogar de los hombres, la sociedad como comunidad de familias en la que todos aprenden a ser hermanos, padres, hijos y amigos, y la Iglesia misma, misterio de comunión, que es su obra final y la vocación definitiva a la que llama a todo hombre, una familia que por eso Iglesia doméstica, en la que todos aprenden a vivir en comunión, en la que se recibe la primera catequesis y se aprende a orar, y se conoce la primera relación con Dios Padre y Madre, del que todos aprenden a ser hijos.

Juan Carlos Meinvielle sdb

lunes, 20 de agosto de 2007

Plegaria por la familia


Sin darse cuenta los hogares copian modelos familiares inspirados en la televisión, en el cine, en las novelas, en los ejemplos que han conocido entre sus familiares, amigos y conocidos. Estos modelos, con muchísima frecuencia, son dañinos, porque conducen a la desorganización de la vida familiar, a grandes frustraciones, a rupturas de la convivencia. No valdrá la pena copiar conscientemente el modelo de la familia de Nazareth? Este fue el hogar que Dios Padre preparó para su propio Hijo.


Imitar las virtudes del hogar de Nazareth en el contexto de hoy no significa recrear las condiciones de vida de los tiempos de Jesús. Significa vivir hoy esos valores de relación que nunca se vuelven anticuados porque no envejecen. Son valores que son tan necesarios hoy como en todos los tiempos.

Consagrar el hogar a Jesús, José y María, significa una decisión seria y consciente de una familia, por la cual acogen a la Sagrada Familia de Nazareth, como ejemplo para ir moldeando la vida diaria de acuerdo con las virtudes que son necesarias para ser una familia verdaderamente cristiana. Es no sólo invocar su presencia en la vida del hogar sino también hacer que esta presencia sea posible por el estilo de vida que se empeñan en promover sus miembros.

Plegaria de consagración de la familia

Padre, queremos consagrar nuestra familia a la Sagrada Familia de Nazareth.
Ayúdanos a que en nuestro hogar nos empeñemos en realizar el plan que has trazado para nuestras vidas.

Danos la gracia de practicar en nuestra vida diaria los valores y las virtudes que son necesarios para hacer que:

el amor venza nuestra tendencia al egoísmo;
que la cooperación y la solidaridad venzan nuestra tendencia a competir entre nosotros.

Queremos que, según el ejemplo de Jesús, de María y de José, tengamos en cuenta lo que Tú quieres de nosotros, al tomar nuestras decisiones.

Te rogamos tener siempre la lucidez del espíritu y la generosidad del corazón para emplear nuestras capacidades y nuestros bienes materiales de acuerdo con tu Voluntad.

Inspíranos para aprender a establecer las justas prioridades en el manejo de ese precioso don tuyo que es el tiempo, siendo más sensibles a las necesidades y a los sentimientos de las personas que queremos.

Padre, haz que vivamos siempre esta consagración esmerándonos en cultivar la paz, la confianza, la alegría y la comprensión entre nosotros y con las demás personas, comenzando por las más cercanas.

Te rogamos que nos protejas y protejas a las personas que amamos, de todos los males, nos hagas más receptivos a la acción del Espíritu Santo y a la inspiración de la Santa Familia de Nazareth.

Amén.

Adaptación de la oración de consagración de la familia del CENTRO DE PASTORAL FAMILIAR PARA AMERICA LATINA

miércoles, 25 de julio de 2007

Iglesia y Sociedad


El rostro de la Iglesia en la sociedad actual
por P. Valdir José De Castro

Lic. en Comunicación Social por la Facultad Cásper Líbero de San Pablo, Brasil

Es común encontrar personas que sienten atracción por el mensaje de Jesús, pero que mantienen una resistencia enorme en relación a la Iglesia. Llegan a decir "Jesús, sí, Iglesia, no". Tal actitud, que a principio parece contradictoria, debería hacernos pensar a los que nos sentimos parte de la Iglesia, de modo especial a los que ejercen en ella algún tipo de liderazgo.

Es cierto que los motivos que generan este alejamiento son muchos, y podemos entenderlos sea desde las personas mismas (con sus experiencias y concepciones religiosas), sea a partir de la Iglesia o, entonces, de ambas realidades. Vamos, en este artículo, a enfocar tal situación desde el punto de vista de la Iglesia en cuanto institución, tratando de un aspecto importante que es el del su "rostro". O sea, en una sociedad en constantes cambios sociales y culturales, especialmente con el desarrollo de la comunicación, ¿con qué rostro la Iglesia se presenta a la sociedad?

Hablar del rostro de la Iglesia es referirse a su imagen dentro de una cultura (o de las culturas) en la cual vivimos ¿La imagen de la Iglesia es comprensible a los hombres y mujeres del siglo XXI? ¿El contenido de su mensaje es claro y adaptado al lenguaje de las personas de hoy? ¿La forma como está organizada y como sus miembros se relacionan da credibilidad al que ella anuncia, que es, antes de todo, la buena nueva de Jesús?

El gran riesgo que corre la Iglesia, de ayer y de hoy, es anunciarse a sí misma. Mirando la historia, constatamos que la Iglesia siempre corrió el riesgo de quedarse prisionera de la imagen o idea que, en determinado tiempo, se ha hecho de sí misma. No podemos olvidar que en cada tiempo de la historia la Iglesia ha tenido su propia imagen, nacida de determinada situación histórica. Mirarse sólo a sí misma puede llevar a la Iglesia a pararse en el tiempo y a no lograr comunicar el mensaje de Jesús, con un lenguaje adaptado a los hombres y mujeres de hoy.

Esto no significa que la Iglesia deba adaptarse a las estructuras del mundo para ser aceptada. El apóstol Pablo ya decía a la comunidad cristiana de Roma: "no tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedas discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto." (Rm 12,2).

En las últimas décadas, especialmente con el Concilio Vaticano II, la Iglesia tuvo la preocupación de actualizarse. En este concilio ella tomó conciencia de la necesidad de abrirse al mundo, a la situación concreta de la gente, a las culturas, cierta de que "el dolor y la angustia de los hombres de este tiempo, sobre todo de los pobres y de toda clase de afligidos, son también el gozo y la esperanza, el dolor y la angustia de los discípulos de Cristo, y que no existe nada verdadero humano que no encuentre eco en su corazón" (Gaudium et Spes, 1).

Siguiendo el itinerario trazado por el último Concilio, la reciente Conferencia de Aparecida declaró que "la Iglesia debe cumplir su misión siguiendo los pasos de Jesús y adoptando sus actitudes" (Cf. Documento de Aparecida, n.30). Esta afirmación no puede reducirse a una teoría. De hecho, lo que define el seguimiento de Jesús no son formulaciones dogmáticas (que creemos y profesamos), mas la experiencia profunda de Él y la practica de sus enseñanzas, que se fundamenta, antes de todo, en el amor que lleva al perdón, a la solidaridad, a la práctica de la justicia.

Como Iglesia, somos llamados a vivir la espiritualidad del seguimiento, que es una espiritualidad marcadamente liberadora. Los que siguen a Jesús son llamados a mirar como Él a las personas desde su realidad concreta, ayudándolas a liberarse de los muchos "pesos" que la sociedad y, a veces, ciertas tradiciones religiosas, pusieran y ponen en sus espaldas. No podemos olvidar que el primero en liberarse de tradiciones religiosas que no respondían a la realidad de su tiempo fue Jesús. En los evangelios son descritos algunos conflictos que tuvo con los fariseos que valoraban más a las tradiciones que a las personas.

En una sociedad consumista, marcada por el individualismo, donde se valora más las cosas que las personas, el único camino de credibilidad de los discípulos de Jesús es el testimonio del amor que se da en el compartir de sus problemas y en la defensa de la vida, en todos los sentidos. Si queremos mostrar un rostro de Iglesia que se avecina de Jesús, el amor es el camino que supera a todos los otros (1Cor 12,31). Es la condición principal para que el mundo crea en el mensaje cristiano. Todo lo demás ciertamente pasará.

Publicado en Revista San Pablo on line Nº 298




Reflexión a partir de este artículo:

Lo que manifiesta este artículo es una gran verdad que, según mi modo de ver, surge de la confusión reinante en todos los estamentos de una sociedad y... ¿por qué no debería la Iglesia como institución verse afectada por dicha confusión?.

Y ante la confusión, la crisis como consecuencia y cada uno quiere correr para donde se pueda, buscando afanosamente un lugar propio donde poder compartir la vida.
Es aquí donde comienza a vislumbrarse una realidad que muy bien describe Juan Pablo II: la familia es la esperanza de la humanidad.

La Pastoral Familiar es una instancia pastoral pero es mucho más que eso, es reconocer que en el núcleo familiar es donde se experimenta en menor escala lo que luego se reflejará en cada institución. Una familia vive en un hogar y en ese hogar se comparte todo, el pan de cada día, los gozos y esperanzas, los dolores y las pérdidas, se elaboran y esculpen personalidades, se educan sus miembros unos a los otros, y se pone en práctica lo que tan bien describió San Pablo: "el amor no pasará jamás".

Es muy difícil y poco probable que alguien olvide a su familia, por supuesto que reconocemos que hay familias y familias, las hay para bien y también para mal pero tanto en uno como en otro caso, es muy difícil que alguien se sienta totalmente despegado de su familia y, el que no la conoció, trata de encontrarla, a la propia o a la de adopción. Porque necesitamos sentirnos vinculados, pertenecientes, con raíces.

La Iglesia es una institución humano divina y tiene rasgos de ambas realidades pero se construye a partir de cada iglesia doméstica que es la familia.

La familia es la primera iglesia con la que tenemos contacto, en ella aprendemos a recitar nuestra primera oración, aunque conste de una frase, aprendemos a dar gracias a Dios y sobre todo, aprendemos que los valores humanos son profundamente cristianos y que cuanto más humanos seamos, más cristianos seremos porque nada de lo humano nos debe ser ajeno. Jesús durante su vida terrena asumió ésto y lo hizo carne, se metió en el mundo para acercar al mundo a Dios.

No descuidemos el amor familiar porque en la familia están dadas las condiciones para expresar nuestro amor humano a las personas y a Dios; la Iglesia y sus tradiciones, sus leyes y normas están para nuestro bien y, si no lo vemos así, tendremos quizá que revisar cómo estamos viviendo y si no podemos aceptar alguna norma "eclesial", no importa porque lo importante es amar y amar es decir sí aunque sea doloroso e implique alguna renuncia a nuestro ego en pos del bien de aquello que amamos. Busquemos primero el Reino de Dios, lo demás se dará por añadidura y hagamos que cada familia sea escuela de paz.

El discípulo fue a ver a Jesús y le preguntó: Maestro: ¿qué debo hacer para entrar en la vida eterna? a lo que Jesús respondió...¡ama!(Mt.19,16).Quizá deberíamos replantearnos muchas veces cuál es la noción de amor que tenemos y un buen ejercicio podría ser tratar de encontrar una definición de amor que implique don y compromiso.


María Inés Maceratesi