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lunes, 8 de febrero de 2010

Pontificio Consejo para la Familia prepara Vademecum para la preparación al Matrimonio


CIUDAD DEL VATICANO, 8 FEB 2010 (VIS).-Benedicto XVI recibió esta mañana en el Vaticano a los participantes en la asamblea plenaria del Pontificio Consejo para la Familia, que preside el cardenal Ennio Antonelli. El Papa recordó en primer lugar al difunto cardenal Alfonso López Trujillo, que presidió durante 18 años ese dicasterio y después señaló que la actividad actual de ese organismo se coloca entre el VI Encuentro Mundial de las Familias (México, 2009) y el VII de ese tipo, en programa en Milán en 2012.

El Pontificio Consejo está llevando adelante varias iniciativas "para sensibilizar sobre el valor fundamental de la familia en la vida de la Iglesia y la sociedad", observó el Santo Padre, citando entre ellas el proyecto "La familia sujeto de evangelización", que se propone "recoger a nivel mundial válidas experiencias en los diversos ámbitos de la pastoral familiar para que sirvan de inspiración e impulso a nuevas iniciativas".

También se refirió al proyecto "La familia, recurso para la sociedad", que quiere "evidenciar ante la opinión pública los beneficios que la familia aporta a la sociedad, a su cohesión y desarrollo". Otra tarea importante para el dicasterio es la elaboración de un Vademécum para la preparación al Matrimonio, inspirado en la idea de Juan Pablo II, que afirmaba que dicha preparación "comporta tres momentos principales: uno remoto, uno próximo y uno inmediato".

La preparación remota, dijo Benedicto XVI, "tiene por objeto a los niños, adolescentes y jóvenes. Implica a la familia, a la parroquia y a la escuela, lugares donde se educa a entender la vida como vocación al amor, que se especifica más tarde en la modalidad del matrimonio y de la virginidad para el Reino de los Cielos". En esa etapa "debe emerger progresivamente el significado de la sexualidad como capacidad de relación y energía positiva que hay que integrar en el amor auténtico".

La preparación próxima "está dedicada a los novios, y tendría que configurarse como un itinerario de fe y vida cristiana que lleve a un conocimiento profundo del misterio de Cristo y de la Iglesia, de los significados de la gracia y de responsabilidad del matrimonio. (...) Es deseable presentar un camino de catequesis y experiencias vividas en la comunidad cristiana que prevea intervenciones de sacerdotes y expertos, parejas de matrimonios cristianos, (...) en un clima de amistad y oración". Asimismo hay que "prestar atención particular a que en esa ocasión los novios reaviven su relación personal con el Señor Jesús, especialmente escuchando la Palabra de Dios, acercándose a los Sacramentos y sobre todo participando en la Eucaristía".

Por lo que respecta a la preparación inmediata, que "tiene lugar al aproximarse el matrimonio", el Papa dijo que "además del examen de los novios, previsto por el Derecho Canónico, podría comprender una catequesis sobre el rito del matrimonio y su significado, el retiro espiritual y el cuidado para que la celebración del matrimonio sea percibida por los fieles y especialmente por los que se preparan a él como un don para toda la Iglesia, un don que contribuye a su crecimiento espiritual".

Refiriéndose al tema elegido para la asamblea plenaria: "Los derechos de la infancia", en coincidencia con el XX aniversario de la Convención de la ONU de 1989, el Santo Padre subrayó que "la Iglesia, a lo largo de los siglos, siguiendo el ejemplo de Cristo, ha promovido la tutela de la dignidad y de los derechos de los menores". En este sentido, señaló que "en varios casos, algunos de sus miembros (...) han violado estos derechos: un comportamiento que la Iglesia no deja y no dejará de deplorar y de condenar. (...) Las duras palabras de Jesús contra quien escandaliza a uno de estos pequeños -continuó-, obligan a todos a no bajar nunca el nivel de respeto y amor".

Tras poner de relieve que "la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, es la ayuda más grande que se puede ofrecer a los hijos", el Papa aseguró que los pequeños "desean ser amados por una madre y un padre que se aman, y tienen necesidad de vivir y crecer juntos con ambos padres, porque las figuras materna y paterna son complementarias en la educación de los hijos y en la construcción de su personalidad y de su identidad. Por eso, es importante que se haga todo lo posible para que crezcan en una familia unida y estable".

"Un ambiente familiar no sereno, la división de la pareja, y en particular, la separación con el divorcio, tienen consecuencias para los niños, mientras que sostener a la familia y promover su verdadero bien, sus derechos y su unidad y estabilidad es el mejor modo para tutelar los derechos y las exigencias auténticas de los menores".

Prensa Vatican Information Service

viernes, 28 de noviembre de 2008

¿Educación en la diversidad sexual o adoctrinamiento?

Fuente: http://www.opinionciudadano.blogspot.com/

Un colega desde España me ha enviado este video que me parece oportuno publicar visto el avance de estas situaciones que se replican también en nuestro país. Se publica con el solo objetivo de ayudar a muchos padres en su discernimiento y animarlos a ejercer su paternidad responsable, a formarse para hacerlo y a no tener miedo de expresar sus valores y creencias en un mundo que está en continuo cambio y en el cual todo lo nuevo no es necesariamente bueno. El adoctrinamiento existe, más allá de los casos particulares que puedan darse en materia de unión de personas del mismo sexo (no son matrimonios); es respetable su decisión pero no es aceptable pretender hacer de excepciones (o de pocos casos) una norma general, a menos que lo que se pretenda es un cambio en la concepción del ser humano y de la vida. Entonces deberíamos preguntarnos ¿cuál es el fin?

Para ayudarnos en el discernimiento:

Synderesis

O más correctamente, synteresis, es un término utilizado por los teólogos escolásticos para designar el conocimiento habitual de los principios prácticos universales de la acción moral.

El proceso de razonamiento en el campo de la ciencia especulativa presupone ciertos axiomas fundamentales sobre los que se apoya toda ciencia. Son tales el principio de contradicción, "una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo", y las verdades evidentes, como "el todo es mayor que cualquiera de sus partes".

Estos son los primeros principios de la inteligencia especulativa. En el ámbito de la conducta moral existen similarmente primeros principios de acción, tales como: "el mal debe ser evitado; el bien, realizado"; "no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti"; "se debe honrar a los padres"; "debemos vivir con moderación y actuar con justicia".

Estas son verdades evidentes en el campo de la conducta moral que cualquier persona en su sano juicio admitirá si las entiende. Según los escolásticos, la facilidad con que las verdades morales son comprendidas por la inteligencia práctica se debe al hábito natural fijado en la facultad cognitiva que llaman sindéresis.

Mientras que la conciencia es un dictado de la razón práctica que determina si una acción particular es buena o mala, la sindéresis es un dictado de la misma razón práctica que tiene como su objeto los primeros principios generales de la acción moral.


STO. TOMÁS, Summa, I, Q. lxxix, a. 12 (Parma, 1852); PATUZZI, De ratione humana en MIGNE, Theologiae Cursus completus, XI (París, 1841).

viernes, 12 de septiembre de 2008

El matrimonio homosexual: ubicando la cuestión


Por Richard McCord

El matrimonio homosexual es una cuestión importante que necesita debatirse y lo más importante en esa discusión es el marco de referencia.

En "Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles", los obispos de Estados Unidos urgen a las personas a que estudien los temas antes de ir a votar en las próximas elecciones.

Un aspecto del tema es si a las personas homosexuales se les debería permitir casarse entre ellas. Pero el punto central tiene que ver con la naturaleza y los propósitos del matrimonio como una estructura social fundamental y una institución civil. Primeramente, no se trata de una cuestión de derechos civiles, o de discriminación, o de lograr la completa emancipación de las personas homosexuales, ni tampoco de dar estabilidad a un estilo de vida.

La postura católica no empieza con la teología sacramental, las enseñanzas morales y los pasajes de la Biblia. Empieza con lo que puede observarse en la naturaleza y el comportamiento humano y en lo que podemos deducir usando nuestra razón. Esta es la posición de la ley natural.

Uno no necesita tener fe religiosa para ver que el matrimonio es una relación única entre un hombre y una mujer. Lo que define esta relación es el hecho de que se trata de una sociedad basada en la complementariedad sexual. Ésta hace posible la realización de los dos fines equivalentes del matrimonio: el amor mutuo entre esposos y la procreación de los hijos. Ninguna otra relación humana, sin importar cuánto amor o cariño haya ni cuán generadora sea, puede adjudicarse este propósito ni cumplirlo.

El matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. Esta verdad puede ser descubierta por la razón humana. Está escrita en la ley de la naturaleza y en el lenguaje del cuerpo y del espíritu humano. Es una verdad enaltecida desde el principio de los tiempos. La enseñanza de la Iglesia comienza con esta verdad.

Dado que el matrimonio es una estructura social fundamental basada en la naturaleza humana, ni la Iglesia ni el estado pueden cambiarla en lo fundamental. El matrimonio, y la familia que éste produce, es una sociedad que precede a todas las demás sociedades. Es una institución que no poseemos, sino que hemos recibido. Esto no significa que la Iglesia y el estado no puedan regular el matrimonio, por ejemplo poniendo límites de edad mínima, pero sí significa que no somos libres de alterar su estructura básica.

El matrimonio de un hombre y una mujer hace una contribución única a la sociedad. Es el patrón fundamental para las relaciones entre hombre y mujer. Es el modelo de la manera en que las mujeres y los hombres viven de forma interdependiente y se comprometen, para toda la vida, a buscar el bien del otro. La unión también sirve al bien de la sociedad. De ella emana la siguiente generación al proporcionar la familia las mejores condiciones para criar a los hijos, esto es, la relación amorosa y estable de un padre y una madre presente sólo en el matrimonio. Otras relaciones pueden contribuir al bien común, pero no realizan en un sentido completo lo que hace el matrimonio.

¿Debería haber matrimonio entre personas del mismo sexo? La Iglesia católica enmarca esta cuestión en términos de la naturaleza del matrimonio y de su contribución al bien común. Como resultado, la Iglesia concluye que el matrimonio entre personas del mismo sexo es, por definición, algo imposible, una contradicción.

Algunas personas buscan localizar la cuestión dentro del marco de los derechos individuales y la justicia. La enseñanza católica afirma la dignidad de las personas homosexuales y pide que sean tratadas con respeto. Esto significa, entre otras cosas, que el estado puede crear leyes para proteger los derechos de estas personas y para proporcionarles beneficios sociales. Algunos ejemplos incluyen medidas para asegurar el acceso a puestos de trabajo, vivienda, cuidado médico, derecho a tener propiedad en común y la potestad de tomar decisiones médicas por la otra persona.

Existen beneficios y derechos que deben estar garantizados para cada persona. Pero el remedio para casos específicos de injusticia - falta de beneficios o de derechos-no puede ser una injusticia aún mayor, es decir, cambiar la definición del matrimonio.

El matrimonio está dirigido al servicio del bien común, no a proporcionar derechos y beneficios dentro de esa relación. No es, pues, necesario ni incluso deseable alterar una estructura social fundamental para proteger los derechos individuales y otorgar a todos los ciudadanos sus legítimos beneficios sociales.

El asunto del matrimonio entre personas del mismo sexo debe entenderse como una cuestión sobre el matrimonio tal como ha sido recibido del Creador y subsecuentemente recibido de cada generación a través de la historia. Percibirlo como una cuestión de justicia para las personas homosexuales supone ubicar la conversación en el lugar equivocado.

United States Conference of Catholic Bishops

Richard McCord es director ejecutivo del Secretariado para los Laicos, la Familia y la Juventud de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.

Fuente: Ius Canonicum: http://www.iuscanonicum.org/