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viernes, 8 de mayo de 2009

Relaciones intergeneracionales



Europa dedica por primera vez un día a la cooperación entre jóvenes y mayores, un pilar del envejecimiento activo

Se celebró por primera vez el Día Europeo de la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones, un intento de impulsar la relación entre jóvenes y personas mayores. Se pretende que ambos grupos se acerquen, entiendan e intercambien experiencias. Para dar ejemplo, la Plataforma Europea de Personas Mayores (AGE) y el Foro Europeo de la Juventud (European Youth Forum) organizarán actividades conjuntas y animarán a otras asociaciones a seguir el mismo camino.

La población envejece. La esperanza de vida se alarga y el entorno debe estar preparado para atender a las personas de mayor edad. Esto implica el impulso a las relaciones entre jóvenes y mayores, puesto que la convivencia será inevitable en diversos ámbitos. Unos y otros deben respetarse, pero sobre todo es importante que se entiendan.

En este contexto, se celebra por primera vez el Día Europeo de la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones. Por primera vez, Europa dedica un día, el 29 de abril, a esta causa. La jornada servirá, en opinión de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA), "para que los ciudadanos europeos y los responsables de las políticas en los diferentes países de la UE sean conscientes de los cambios que son necesarios". El envejecimiento de la población plantea nuevos retos. Debe conseguirse una sociedad adaptada a todas las edades.

En este esfuerzo, será fundamental reforzar "los vínculos sociales entre generaciones", defiende también la Plataforma Europea de Personas Mayores. A su juicio, la celebración de este día ayudará a tomar conciencia de la necesidad de cambio de las políticas actuales y a crear una visión nueva de la sociedad. Por su parte, el Instituto de Mayores y Servicios Sociales, Imserso, reconoce que, aunque numerosos países se han adherido a la visión de una sociedad intergeneracional, en la que jóvenes y mayores interactúen, "no hay suficiente información sobre cómo poner en práctica este concepto en el ámbito local".

Solidaridad intergeneracional

La celebración del Día de la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones introduce nuevos conceptos. Términos poco utilizados hasta ahora pero que están llamados a pronunciarse mucho en el futuro. Éste es el caso de solidaridad intergeneracional, una expresión muy relacionada con el envejecimiento activo que, explica el Imserso, "no sólo consiste en apoyar a las personas de edad, sino en propiciar las condiciones para que éstas, a su vez, puedan participar y contribuir al desarrollo y bienestar de la sociedad".

Hay que propiciar las condiciones para que las personas mayores contribuyan al desarrollo y bienestar de la sociedad
A partir de ahí, surge la necesidad de formar nuevos profesionales, especialistas intergeneracionales que refuercen el entendimiento entre jóvenes y mayores sin forzarlo. La convivencia entre generaciones "no siempre es la opción preferida por las personas de edad ni lo mejor para ellas", destaca el Imserso.

Los ámbitos en los que jóvenes y mayores coinciden de manera espontánea son variados. El trabajo, las reuniones familiares o los centros intergeneracionales son espacios comunes de encuentro. Sin embargo, lo que está aún por definir es, en todo caso, el tipo de relación que debería darse en cada contexto. Ahí está el reto en el futuro.

Buenas prácticas

La Plataforma Europea de Personas Mayores (AGE) aboga por integrar la solidaridad entre generaciones dentro del sistema económico y social europeo. Lamenta que hasta ahora el debate político se haya centrado "a menudo" en los desafíos negativos del envejecimiento, "tales como su impacto en las pensiones y el gasto creciente de la atención médica o en la mano de obra, que desciende progresivamente".

La solidaridad entre las generaciones jóvenes, de mediana edad y las de mayores debe sobrepasar conceptos financieros. Hay que apostar por
promocionar la cooperación y los intercambios mutuos, "así como una mejor comprensión y nuevas formas de coexistencia".

Se proponen jornadas de puertas abiertas o visitas a locales de jóvenes y residencias
Para ello, AGE propone una serie de buenas prácticas con motivo de este día. Defiende el impulso de nuevos proyectos locales que impliquen la participación de personas de diferentes edades, tales como: jornadas de puertas abiertas donde se invite a aquellos que habitualmente no frecuentan determinados espacios, visitas a proyectos que hayan demostrado buenos resultados en el ámbito intergeneracional, eventos deportivos u otros en los que sea necesaria la participación de varias generaciones, visitas a locales de jóvenes o residencias de mayores, intercambio de experiencias y conciertos o festivales de música.

Otra de las apuestas fundamentales es la mejora de la accesibilidad de Internet tanto para personas mayores como discapacitadas. El pasado 31 de marzo, la UE adoptó una resolución en la que abogaba por esta medida. Es importante facilitar el acceso a la información a todas las personas. Por ello, ésta debe ser una apuesta destacada en Europa, cuyo primer escalón será la creación de un grupo de expertos en materia de e-accesibilidad.


Autor: AZUCENA GARCÍA
Fuente: Consumer.es

lunes, 10 de noviembre de 2008

La negociación con los hijos

Negociación sí, chantaje no



¿Negociar a toda costa?

Desde muy pequeños los niños aprenden a negociar:

- "Mamá, si me como todo, ¿podré ver la tele diez minutos más?"
- "Papá, si apruebo todo, ¿podré llegar a las dos de la mañana?"
- "Si acepto ir con vosotros a casa de los abuelos, ¿podré luego pasar la noche fuera?"

Es cierto que negociando se adquieren herramientas de comunicación, e incluso de persuasión, pero no todo se puede negociar. Y cuando algo es innegociable, también se desarrollan herramientas de fortaleza o de superación personal ante la frustración.

Negociar sí, y no negociar también. Por ejemplo, podrá ser innegociable la hora de levantarse, la obligación de ir al colegio, estudiar, las visitas a las casas de los abuelos, la forma de vestir o comer, lo que se ponga en el plato; y puede admitirse la negociación para ver la serie de televisión, acostarse más tarde, recoger la mesa o qué hacer la tarde del sábado.

En cada hogar se tendrá que decidir lo que se puede negociar y lo que no. Los padres deciden, según el criterio que consideren, incluso cambiando (no de forma caprichosa) lo que hoy es importante y mañana no. Y cualquiera que sea el método, los hijos tienen que saber con claridad lo que es negociable y, sobre todo, lo que no lo es.

Los hijos son capaces de cumplir a rajatabla algunas normas, incluso con la rebeldía de los adolescentes, que por lo general son aquellas que los padres han defendido sin bajar la guardia en ningún momento. Hay otras normas que no se defienden con tanto ahínco y suelen ser las primeras en "eliminarse". Quizás es mejor que sea así, no todas se pueden defender de la misma manera, ni es bueno que todas estén al mismo nivel, o el hogar podría parecer un cuartel.

No tiene que haber discrepancias entre los padres, no hay nada peor que tener un padre negociador en todo y una madre que no negocia nada o cede a todo. Las cosas son las que deben ser negociables o no, no los adultos.

Perseverar para obtener resultados

Caso práctico:

El hijo le había tomado ya el pulso al padre, sabía perfectamente en lo que podía y en lo que no podía desobedecerle. El padre había perdido la autoridad y él mismo admitía: "Soy demasiado blando con mi hijo".

El chico no estudiaba lo suficiente, se saltaba los horarios, mentía, no cumplía las prohibiciones. Las razones que le daba su padre no eran nunca suficientes para hacer las cosas y además podían ser rebatidas a la perfección por el hijo, que incluso podía convencer a su padre.¿Había alguna forma de que el padre pudiese recuperar el terreno perdido? Siempre la hay, si se busca.

Para su sorpresa, el padre se dio cuenta de que había normas que el hijo no se saltaba nunca: "Una norma de mi casa es que nunca se come nada entre las comidas y jamás le he visto hacerlo. Otra norma es que siempre comemos juntos, y sin televisión, y siempre la ha cumplido. Otra es la de levantarse de la cama a la primera y la verdad es que siempre lo hace. También es siempre puntual". Y seguro que podría encontrar alguna más.

¿Por qué estas normas sí las cumplía el hijo? El padre se fue convenciendo de que ni era tan blando como creía, ni su hijo faltaba a su autoridad. Su deber consistía en defender nuevas normas, aunque sin abusar, pero con la misma fuerza que había puesto en las que ya eran costumbre.

Cuando la negociación se convierte en chantaje

Si la negociación se usa indebidamente, puede convertirse en chantaje:
- "Si no me dejas salir, te rompo la cara."
- "Si no me das dinero, pongo la música a tope."
- "Si no me dejas toda la tarde el ordenador, lo rompo."

Este tipo de actitud ya no es negociación, sino "terrorismo familiar". Unos, normalmente los padres, quieren negociar y el otro, normalmente el hijo, lo único que quiere es salirse con la suya. Cuando esto sucede, la relación entre padres e hijos está rota y lo único que existe es una relación entre víctimas y verdugos. Llegados a este punto, lo único que nos queda es no dar la oportunidad de negociar y, como si aún fuera un niño, poner la norma sin más.

Tal vez sea un retroceso en la formación de los hijos, pero a veces, para avanzar, primero es necesario retroceder y consolidar. "En esta casa se come a las dos" (sin más) y no ceder hasta que no aprenda a negociar con equidad. La negociación sirve para que ambas partes se beneficien, no para que se beneficie sólo una. En ese caso es chantaje y no negociación.

Por duro que sea resistir, no se puede ceder al chantaje de los hijos. El chantaje es siempre inadmisible, pero no surge de forma natural. Se pueden evitar estas situaciones si, desde que los hijos son pequeños, se consigue que los hijos interioricen lo que se puede y lo que no se puede negociar, y que los padres no cambien de criterio arbitrariamente, según su estado de ánimo. Un enfado entre la pareja o una subida de sueldo en el trabajo no pueden servir de excusa para que los padres admitan normas innegociable.

Por Emilio Pinto, autor del libro "La educación de los hijos como los pimientos de Padrón"
Fuente: Artículo tomado de http://www.solohijos.com

martes, 23 de septiembre de 2008

Cómo viven los divorciados su vida dentro de la Iglesia


Entrevista con la fundadora de la Familia Soledad Myriam, Danielle Bourgeois

El sábado, el arzobispo Emérito Estanislao Karlic presidió la ceremonia en la que se recordaron los 10 años de llegada a Paraná de la entidad.Familia Soledad Myriam busca acoger a los vueltos a casar para que retomen la fidelidad a los preceptos cristianos.

Luego de los dos trieños de actividad ad experimentum, el arzobispo de Paraná, Mario Maulión, acaba de reconocer oficialmente a la Asociación Privada de Fieles Familia Soledad Myriam para desarrollar sus actividades pastorales en la diócesis. Y ubicó como responsable al padre José María Gauthier, de la congregación Siervos de Jesús y de María.

El sábado último, durante una celebración que tuvo lugar en el Templo Nuestra Señora de Lourdes, el arzobispo emérito de Paraná, Estanislao Karlic, encabezó los festejos por los diez años de actividad en la ciudad de la Familia Soledad Myriam, de la que tomó parte su fundadora, la canadiense Danielle Bourgeois.

Soledad Myriam es una asociación dentro de la Iglesia Católica que nació en Canadá, en 1981, dedicada al acompañamiento de los divorciados dentro de la Iglesia, particularmente de los que se han vuelto a casar, y pretenden mantenerse fieles a los cánones de la fe católica.
Ese sueño

—¿Cómo surge la Familia Soledad Myriam?

—La historia es un poco larga de contar. Yo soy divorciada, y un día mi director espiritual me pidió testimoniar en su parroquia. Lo hice, y desde ese momento distintas personas comenzaron a llamarme. Eran jóvenes mujeres cuyos esposos habían partido con otras mujeres, y que permanecían solas con hijos chicos. Encontré en esas mujeres mucho sufrimiento. Lloraban en el teléfono, y yo rezaba con ellas, las consolaba, pero por un tiempo corto. Un día le pedi al Señor que hiciera algo por ellas, porque yo no podía. No era más que una mujer. Pero Dios me pidió que hiciera algo. Esa noche me fui a acostar, y durante la noche tuve un sueño. En el sueño, veía a esas mujeres como heridas, y escuché una voz muy dulce. Esa voz me decía: Mira cómo están heridas. Son mis ovejas y las amo. Apúrate, reúnelas en tu casa, porque los lobos las están devorando. Reúnelas, yo las sanaré. Arrancaré de sus corazones la tristeza, y les daré nuevamente la alegría. Tu harás de ellas consagradas, no divorciadas, porque yo las quiero para mi reino. Tu casa se llamará Soledad Myriam.

—¿Qué hizo entonces?

—Fui a ver a mi director espiritual para discernir este sueño con él. Y me animó a reunir a las personas, para rezar con ellas. Y en el primer encuentro, ya había doce mujeres. Y yo solamente rezaba con ellas. De a poco, el Señor sanaba sus corazones. Después vinieron hombres, también divorciados, y esto no terminaba de agrandarse, y crecía.

—¿En qué año ocurrió lo del sueño?

—Fue en 1981.

Esposos, hermanos

—¿Por qué nace Soledad Myriam?

—Es un gran error decir que los divorciados no son acogidos en la Iglesia. Son acogidos, según su situación. Yo soy divorciada vuelta a casar, desde hace 45 años. En 1978, el Señor me hizo comprender que yo tenía un marido en algún lado, y nos dio la gracia a mi compañero y a mí, de poner en práctica lo que la Iglesia nos propone para nuestra salvación. Es decir, transformar nuestra vida de pareja, en una vida de amistad, de hermano y hermana, pero nosotros fundamos una familia y tenemos hijos.

—¿Y cómo es la vida que llevan?

—La Iglesia no nos pide que quebremos esta familia, que provoquemos heridas a los hijos. Pero cuando estamos casados sacramentalmente, Dios nos puede dar la gracia de volver a la fidelidad, a ese compromiso que es sagrado, y desde hace 30 años Maurice y yo vivimos como hermano y hermana. Se dice hermano y hermana, porque hay que poner palabras a la situación. Pero para nosotros los divorciados vueltos a casar, es otra cosa que hermano y hermana, porque tenemos una vida marital, hay un amor diferente que el de hermanos, pero que debe vivirse en la pureza. Yo llamo a esto un amor de salvación, porque cada uno debe ayudar al otro en su plan de salvación. Lo que pasa es que cuando somos divorciados vueltos a casar, quisiéramos que la Iglesia cambiara sus leyes. Pero cuando estamos tocados por Dios, leemos su palabra y la comprendemos, después de muchos combates llegamos a comprender que no es la palabra de la Iglesia, sino la palabra de Cristo. Y que la Iglesia no tiene el poder de cambiar lo que Jesús dijo.

Mujeres al frente.

Para ser parte de la vida ordinaria de la Iglesia, a los divorciados se pide vivir su fe con fidelidad a los mandatos de Dios, lo que significa una vida marital, en caso de los vueltos a casar, de pureza. Por eso, a las mujeres ya no se les dice divorciadas, sino consagradas. «El casamiento es indisoluble, por eso hacen el compromiso de fidelidad al matrimonio. Básicamente son mujeres la mayoría de los que forman la Familia Soledad Myriam. Diría que dos tercios de los miembros son mujeres», aclara la fundadora.

De Canadá a Paraná

—¿Cómo fue la llegada a Paraná?

—Un sacerdote, el padre José María Gauthier, fue quien trae la Familia a Paraná. El vivía en Francia, y vino a nuestra casa de visita. Como el también es canadiense, durante una visita a su familia en Montreal, pasó por nuestra comunidad. Y vivió algunos días con nosotros, en el momento que había un retiro. Estuvo muy conmovido por lo que vivíamos. Y al regresar a Francia, comenzó a trabajar tal como lo hacíamos nosotros con los divorciados. Y decidió reunirlas para hacer lo mismo que en Canadá. Después de algunos años, fue destinado a Paraná por sus superiores. E hizo lo mismo, reunió a mujeres que iban a confesarse con él. Y es así como el grupo comenzó a funcionar.Hace tres años vine a Paraná por primera vez, y quedé muy sorprendida al ver que todo transcurría de la misma forma que en Canadá.

—¿Qué tanto creció?

—De a poco, esta Familia creció gracias al Espíritu Santo. En distintas diócesis nos convocan para que demos testimonios de nuestra experiencia. Ya tenemos miembros en 21 diócesis, y en muchos países. Pero nosotros no hacemos nunca publicidad, nosotros vamos adonde nos piden, y acogemos a las personas que llegan enviadas por otras personas, y todas son acogidas.
Fuente y Foto: "El Diario" en Internet- Paraná - Entre Ríos - Argentina