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jueves, 21 de mayo de 2009

Pastoral Familiar

Reflexionan sobre la realidad familiar y la nueva evangelización en Buenos Aires

Los días 15, 16 y 17 de mayo se realizó en la ciudad de Buenos Aires, en la Casa de Retiros de las Obras Misionales Pontificias, la Junta Nacional de Pastoral Familiar, de la que participaron representantes de 20 diócesis y 7 movimientos nacionales, y también un matrimonio en representación del Uruguay.

Acompañaron el encuentro tres obispos que integran la Comisión Episcopal del Apostolado Laico y Pastoral Familiar: Gustavo Help (Venado Tuerto), Oscar Ojea (auxiliar de Buenos Aires) y Pedro Laxague (auxiliar de Bahía Blanca).

Además estuvieron presentes 3 sacerdotes y 79 servidores de esa Pastoral. Divididos por regiones pastorales, los participantes reflexionaron sobre la realidad familiar y la nueva evangelización.

Conclusiones

Las conclusiones se orientaron hacia una pastoral del vínculo y de los vínculos, desde la relación personal y testimonial.

Fuente: Aica

sábado, 31 de enero de 2009

Nulidades matrimoniales e inmadurez psíquica


El Papa pide mayor atención en las nulidades matrimoniales por inmadurez psíquica en la audiencia a los miembros del Tribunal de la Rota Romana

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 29 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Recibiendo este jueves por la mañana en audiencia a los miembros del Tribunal de la Rota Romana, con ocasión de la solemne inauguración del Año judicial, Benedicto XVI ha advertido contra el peligroso aumento de las declaraciones del nulidad matrimonial con el pretexto de la inmadurez psíquica.

En su reflexión, el Pontífice hizo referencia a dos discursos pronunciados por Juan Pablo II sobre esta cuestión (5 de febrero de 1987 y 25 de enero de 1988), constatando la “gran actualidad” de este problema y la necesidad de que el juez acuda a la ayuda de peritos a la hora de comprobar la existencia de una incapacidad real.

Es necesario, explicó, preservar a la comunidad eclesial “del escándalo de ver destruido en la práctica el valor del matrimonio cristiano por la multiplicación exagerada y casi automático de las declaraciones de nulidad, en caso de fracaso del matrimonio, con el pretexto de cierta inmadurez o debilidad psíquica del contrayente”.

A propósito de esto, el Papa ha exhortado a los agentes del derecho a “tratar las causas con la debida profundidad que requiere el ministerio de verdad y de caridad que es propio de la Rota Romana”, recordando la importante distinción “entre una madurez psíquica que sería el punto de llegada del desarrollo humano, y la madurez canónica, que es en cambio el punto mínimo de partida para la validez del matrimonio”.

El Pontífice puso el acento en la diferencia entre “incapacidad” y “dificultad” – en cuanto que sólo la primera hace nulo un matrimonio–; “entre la dimensión canónica de la normalidad, que inspirándose en la visión integral de la persona humana, comprende también formas moderadas de dificultad psicológica, y la dimensión clínica que excluye del concepto de normalidad toda limitación de la madurez y toda forma de psicopatología”.

El Santo Padre ha llamado por tanto a discernir “entre la capacidad mínima, suficiente para un válido consenso, y la capacidad idealizada de una madurez plena en orden a una vida conyugal feliz”.

El concepto de “incapacidad”

Entre las diversas causas de nulidad por innmadurez psíquica, se incluyen todas aquellas causas que pueden haber comprometido en uno de los dos cónyuges la capacidad consensual para asumir y cumplir las obligaciones fundamentales del matrimonio.

En estos casos entran: la falta de suficiente uso de razón, en el que el sujeto que presenta una grave alteración de las facultades psíquicas no es consciente de su propio estado y no puede autodeterminarse libremente; o también el llamado “defecto de discreción de juicio” en el que el sujeto, es consciente de su estado y no pierde la racionalidad necesaria, como las formas graves de neurosis y de psicopatías.

La incapacidad de asumir y cumplir las obligaciones esenciales del matrimonio puede ser también provocada por toxicodependencia o alcoholismo, o también ser producto de perversiones o afecciones de carácter sexual.

Las definiciones que ofrecen los canonistas de los disturbios de la personalidad se acercan a las formuladas en las ediciones del Manual Estadístico y Diagnóstico de las Enfermedades Mentales, elaborado por la Sociedad Americana de Psiquiatría (DSM).

El DSM las subdivide fundamentalmente en tres grupos: extraño-excéntrico (disturbios paranoides, esquizoides y esquizotípicos de la personalidad); amplificativo-emotivo (disturbios antisociales, borderline, histriónico y narcisista); ansioso-miedoso (disturbios de personalidad evasiva, dependiente y obsesivo-compulsiva). A estos tres grupos se añade una categoría residual, denominada disturbios de la personalidad no especificados o “mixta”.

Con todo, la cuestión de la naturaleza psicopatológica de los disturbios de la personalidad es relevante desde el punto de vista canónico sólo si la presencia de una seria forma de anomalía clínica incide sobre las facultades naturales de la persona, es decir, sobre la inteligencia y la voluntad.

El hombre es capaz de casarse

En la audiencia a los miembros de la Rota Romana, el Papa ha subrayado en primer lugar la necesidad de “redescubrir en positivo la capacidad que en principio toda persona humana tiene de casarse en virtud de su misma naturaleza de hombre o de mujer”.

Seguidamente, ha puesto en guardia contra el riesgo, en la sociedad actual, de “caer en un pesimismo antropológico que, a la luz de la situación actual cultural, considera casi imposible casarse”.

“Aparte del hecho de que esta situación no es uniforme en las diversas regiones del mundo -observó-, no se pueden confundir la incapacidad consensual con las dificultades que atraviesan muchos, especialmente los jóvenes, llegando a considerar la unión matrimonial como normalmente impensable e impracticable”.

“Al contrario -precisó-, la reafirmación de la innata capacidad humana al matrimonio es precisamente el punto de partida para ayudar a las parejas a descubrir la realidad natural de matrimonio y la relevancia que tiene en el plano de la salvación”.

“La capacidad debe ponerse en relación con lo que es esencialmente el matrimonio, es decir, la íntima comunión de vida y amor conyugal, fundada por el Creador y estructurada con leyes propias y, de modo particular, con las obligaciones esenciales inherentes a ella”.

Dentro de las obligaciones esenciales del estado conyugal se incluye el consortium vitae o también el ius ad vitae communionem, que se identifica con la ayuda mutua, no sólo práctica o desde el punto de vista de la intimidad sexual, sino también en el sentido más amplio y profundo, que orienta hacia el bien de los cónyuges exaltando su dimensión oblativa.

La capacidad del matrimonio, ha continuado el Papa, “no se mide en relación con un determinado grado de realización existencial o efectiva d ella unión conyugal mediante el cumplimiento de las obligaciones esenciales, sino en relación con la voluntad eficaz de cada contrayente que hace posible y operante esta realización ya en el momento del pacto nupcial”.

De la misa forma, recordó cómo algunas corrientes antropológicas “humanistas”, orientadas “a la autorrealización y a la autotrascendencia egocéntrica”, idealizan hasta tal punto a la persona humana y al matrimonio que acaban por “negar la capacidad psíquica de muchas personas, fundándola en elementos que no corresponden a las exigencias esenciales del vínculo conyugal”.

Frente a estas concepciones, los expertos del derecho eclesial deben tener en cuenta el “sano realismo” al que se refería Juan Pablo II, “porque la capacidad hace referencia al mínimo necesario para que los novios puedan entregar su ser de persona masculina y femenina para fundar ese vínculo al que está llamada la gran mayoría de los seres humanos”, concluyó el Papa.

Historia de la Rota

Las competencias del Tribunal de la Rota Romana, que tuvo su origen en la Cancillería Apostólica, fueron fijadas definitivamente por Benedicto XIV con la Constitución Iustitiae et pacis en 1747. Desde Gregorio XVI (1834) la Rota fue también tribunal de apelación para el Estado Pontificio, mientras que las causas pertinentes al fuero eclesiástico eran decididas preferentemente por las Congregaciones.

Las normas vigentes han sido aprobadas y promulgadas por Juan Pablo II el 7 de febrero de 1994.

La Rota Romana actúa como Tribunal de apelación y juzga: en segunda instancia, las causas definidas por los Tribunales ordinarios de primer grado y remitidas a la Santa Sede por legítima apelación; y también en tercera y ulterior instancia, las causas tratadas ya en apelación por la misma Rota o por otro Tribunal eclesiástico de apelación.

Además, es también Tribunal de apelación para el Tribunal eclesiástico de la Ciudad del Vaticano.

[Por Mirko Testa, traducción de Inma Álvarez]

lunes, 28 de julio de 2008

A cuarenta años de la "Humanae Vitae"


Como es bien conocido, la encíclica redactada por Paulo VI, aborda la cuestión de la transmisión de la vida y el problema de la natalidad. Tiene tres capítulos: el primero, dedicado a describir lo que el Papa denomina “un nuevo estado de cosas”; el segundo, desarrolla los principios doctrinales; y el tercero, presenta directivas pastorales.

Nuevo estado de cosas: En el primer capítulo, entre los temas que configuran la nueva situación se encuentran el problema demográfico, las condiciones de trabajo, vivienda y la vida económica y su influencia en la educación y crianza de los hijos, la valoración de la mujer y las adquisiciones científicas que controlan las leyes mismas de transmisión de la vida (HV 2). El Papa recuerda la competencia del Magisterio de la Iglesia para interpretar la ley moral natural y menciona el antecedente de los trabajos de la Comisión especial de estudio instituida por Juan XXIII en 1963.

Aspectos unitivo y procreativo del acto conyugal: El segundo capítulo, sobre los principios doctrinales, analiza la esencia y características del amor conyugal (humano, total, fiel y exclusivo y fecundo) y se detiene en la cuestión de la paternidad responsable. Luego, ante la problemática ética que plantean los nuevos métodos de regulación de la fertilidad, el Papa señala la importancia de respetar la naturaleza y la finalidad del acto matrimonial y reafirma “la inseparable conexión que Dios ha querido y que el hombre no puede romper por propia iniciativa, entre los dos significados del acto conyugal: el significado unitivo y el significado procreador” (HV 12).

Vías ilícitas para la regulación de nacimientos: Desarrolla luego las consecuencias que se derivan de los principios antes desarrollados y presenta las vías ilícitas para la regulación de los nacimientos, entre las que menciona “el aborto directamente querido y procurado, aunque sea por razones terapéuticas” y “la esterilización directa, perpetua o temporal, tanto del hombre como de la mujer”. Aclara que no se pueden justificar los actos conyugales intencionalmente infecundos con el argumento del “mal menor” y, además, que es “un error pensar que un acto conyugal, hecho voluntariamente infecundo, y por esto intrínsecamente deshonesto, pueda ser cohonestado por el conjunto de una vida conyugal fecunda” (HV 14).

Licitud del recurso a los periodos infecundos: Entra luego a considerar la diferencia entre el recurso a los períodos infecundos y los métodos de regulación artificial de la natalidad. Al respecto, sienta la doctrina que acepta la licitud del recurso a los períodos infecundos: “si para espaciar los nacimientos existen serios motivos, derivados de las condiciones físicas o psicológicas de los cónyuges, o de circunstancias exteriores, la Iglesia enseña que entonces es lícito tener en cuenta los ritmos naturales inmanentes a las funciones generadoras para usar del matrimonio sólo en los periodos infecundos y así regular la natalidad sin ofender los principios morales que acabamos de recordar” (HV 16). Aclara que “la Iglesia es coherente consigo misma” pues “entre este recurso [a los períodos infecundos] y los medios directamente contrarios a la fecundación, que siempre son ilícitos”, “existe una diferencia esencial: en el primero los cónyuges se sirven legítimamente de una disposición natural; en el segundo impiden el desarrollo de los procesos naturales” (HV 16).

Graves consecuencias de los métodos de regulación artificial de la natalidad: Para ayudar a comprender la “consistencia de la doctrina de la Iglesia”, Pablo VI invita a los “hombres rectos” a considerar las consecuencias de los métodos de regulación artificial de la natalidad. Aquí es donde la encíclica revela su carácter profético y donde la experiencia de estos años ha demostrado que las graves denuncias que señalaba el Papa se han cumplido. En efecto, entre tales consecuencias señalaba “el camino fácil y amplio que se abriría a la infidelidad conyugal y a la degradación general de la moralidad”.

También señalaba el riesgo de que se pierda “el respeto a la mujer” y que ella pase a ser considerada “como simple instrumento de goce egoístico y no como a compañera, respetada y amada”. Advertía también que estos métodos se podrían convertir en un “arma peligrosa” “en las manos de autoridades públicas despreocupadas de las exigencias morales”.

“¿Quién podría reprochar a un gobierno el aplicar a la solución de los problemas de la colectividad lo que hubiera sido reconocido lícito a los cónyuges para la solución de un problema familiar? ¿Quién impediría a los gobernantes favorecer y hasta imponer a sus pueblos, si lo consideraran necesario, el método anticonceptivo que ellos juzgaren más eficaz?”

La experiencia de estos 40 años nos permite constatar el carácter profético de la denuncia de Pablo VI. En efecto, hemos asistido al lanzamiento en todo el mundo y especialmente en los países más pobres a programas de salud reproductiva que han significado nuevas y sutiles formas de control de la población y de violación de los derechos de la persona y la familia.

Vale pues recordar que Pablo VI advertía que “en tal modo los hombres, queriendo evitar las dificultades individuales, familiares o sociales que se encuentran en el cumplimiento de la ley divina, llegarían a dejar a merced de la intervención de las autoridades públicas el sector más personal y más reservado de la intimidad conyugal” (HV 17).

Por ello, exhortaba el Papa: “sino se quiere exponer al arbitrio de los hombres la misión de engendrar la vida, se deben reconocer necesariamente unos límites infranqueables a la posibilidad de dominio del hombre sobre su propio cuerpo y sus funciones; límites que a ningún hombre, privado o revestido de autoridad, es lícito quebrantar. Y tales límites no pueden ser determinados sino por el respeto debido a la integridad del organismo humano y de sus funciones, según los principios antes recordados y según la recta inteligencia del "principio de totalidad" ilustrado por nuestro predecesor Pío XII” (HV 17).

La Iglesia, garante de los valores humanos: Finalmente, esta segunda parte de la Encíclica termina con una reafirmación de la importancia de la misión de la Iglesia, garantía de los auténticos valores humanos. Decía el Papa: “Al defender la moral conyugal en su integridad, la Iglesia sabe que contribuye a la instauración de una civilización verdaderamente humana; ella compromete al hombre a no abdicar la propia responsabilidad para someterse a los medios técnicos; defiende con esto mismo la dignidad de los cónyuges. Fiel a las enseñanzas y al ejemplo del Salvador, ella se demuestra amiga sincera y desinteresada de los hombres a quienes quiere ayudar, ya desde su camino terreno, "a participar como hijos a la vida del Dios vivo, Padre de todos los hombres" (HV 18).

Directivas pastorales: El tercer capítulo de la encíclica está dedicado a dar precisas directivas pastorales con la finalidad de que la Iglesia, “Madre y Maestra”, pueda confortar a los hombres en el camino de una “honesta regulación de la natalidad, aun en medio de las difíciles condiciones que hoy afligen a las familias y a los pueblos”. Estas directivas incluyen un llamamiento a las autoridades públicas, a los hombres de ciencia, a los esposos cristianos, a los médicos y al personal sanitario, a los sacerdotes y los Obispos.

El Llamamiento final: la encíclica finaliza con un llamamiento a una gran obra de educación, de progreso y de amor sabiendo “que el hombre no puede hallar la verdadera felicidad, a la que aspira con todo su ser, más que en el respeto de las leyes grabadas por Dios en su naturaleza y que debe observar con inteligencia y amor”.

Fuente: Movimiento Fundar

lunes, 26 de mayo de 2008

Congreso: Posibilidades y desafíos de la Familia en Latinoamérica

(Click en la imagen para ampliar)

Congreso Latinoamericano
"Posibilidades y desafíos de la Familia en Latinoamérica"
Buenos Aires 5, 6 y 7 de Junio de 2008
Organizan:
Pontificia Universidad Católica Argentina y CELAM
en preparación al VIº Encuentro Mundial de Familias
organizado por el Pontificio Consejo para la Familia y la Arquidiócesis de México
a realizarse en México del 16 al 18 de enero de 2009
bajo el lema
"La familia formadora de los valores humanos y cristianos"

miércoles, 14 de mayo de 2008

¿Derecho a decidir?

NOTIVIDA, Año VIII, nº 509, 12 de mayo de 2008

Cámara de Diputados de la Nación
DIPUTADAS ABORTISTAS INTENTAN REDUCIR LA PENA POR FILICIDIO
¿SI PUEDEN MATARLO ANTES DEL PARTO POR QUÉ NO DESPUÉS
?
El kirchnerismo intenta reducir al mínimo la condena penal de cualquier mujer que mate a su hijo si éste no tiene más de un mes y medio de vida. El proyecto está en estudio en la Comisión de Legislación Penal de la cámara baja.

Por Mónica del Río

La Comisión de Legislación Penal estudia los expedientes de las kirchneristas Diana Conti y Nora César (1679-D-2008); y el de Juliana Marino (30-D-2007), actual embajadora argentina en Cuba.

Sin llegar a alteraciones psicológicas severas, en cuyo caso la mujer sería inimputable, se presumirá que durante el parto y “bajo la influencia del estado puerperal” los cambios fisiológicos producen en la mujer alteraciones psicológicas temporales. “La prueba de la existencia real del estado psicológico en el período del puerperio presenta dificultades prácticas ya que requiere de una pericia médica que siempre es posterior al hecho ilícito. Por ende, y considerando la posible transitoriedad del desequilibrio psíquico, éste debe ser presumido” (de los fundamentos del proyecto de Juliana Marino).

Por esa presunción Conti y César (presidenta de la Comisión de Legislación Penal) piden que la pena por filicidio, en tanto la mujer “se encontrara bajo la influencia del estado puerperal”, se reduzca a “prisión de seis meses a tres años” y Marino “de uno a cuatro años". Recordemos que en la actualidad no hay excepciones para el filicidio y que la condena por “homicidio agravado por el vínculo” es de prisión perpetua, o de 8 a 25 años si hay atenuantes.

Destaquemos que ambos expedientes reducen la condena “bajo la influencia del estado puerperal”, expresión mucho más vaga y amplia que “durante el puerperio”.

Conti y César presentaron su proyecto inmediatamente después de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la condena a Romina Tejerina (8/04/2008), la joven jujeña sentenciada a 14 años de prisión, porque en el 2003 mató a su hija recién nacida. De haber estado vigente esta reforma hoy Tejerina estaría en libertad.

“El derecho a decidir”

Muchas son las circunstancias que pueden producir, en la vida de un hombre o una mujer, un desequilibrio psíquico temporario, pero éste no se presume automáticamente cuando esa persona comete un delito ¿por qué tamaña excepción para el filicidio?
Pretenden extender, con el pretexto de la posible alteración psicológica de la madre, “el derecho a decidir sobre la vida del hijo”. Pero la connaturalidad entre la mujer y la maternidad, los naturales lazos afectivos entre madre e hijo, el rol natural de la mujer -que acoge y protege al hijo en su vientre-; las obliga a admitir que una mujer que asesina a su hijo, es una mujer que no está en sus cabales.
NOTIVIDA, Año VIII, nº 509, 12 de mayo de 2008
Editores: P. Juan C. Sanahuja y Mónica del Río
Página web http://www.notivida.org
Email notivida@notivida.com.ar
Comentario:
Noticias como ésta me llegan a diario. Nadie sería capaz de negar la depresión postparto ni las alteraciones psicológicas que pueda sufrir una mujer antes, durante o después de concebir un hijo y darlo a luz pero nada justifica una ley para reducir la pena. Lo que sí debería estar contemplada es la necesidad de seguimiento de quienes están en situación de riesgo y puedan llegar a matar a su hijo para que no lleguen a concretarlo. Si una madre tiene problemas psicológicos o sufre depresión postparto, hay infinidad de medios para acompañarla, supervisarla, controlarla y sobre todo ayudarla a superar su problema. Nunca un mal medio puede utilizarse para lograr un fin (que en este caso también es malo). Acá se dan las dos cosas, el fin es justificar la muerte de un niño a manos de su madre y el medio (la ley) justificaría el fin.
Ojalá alguna vez nuestros diputados, jueces y autoridades en general comiencen a preocuparse de una vez por todas de los problemas de la gente común y no de casos aislados.
Por: María Inés Maceratesi

jueves, 3 de abril de 2008

Pedido de Benedicto XVI a los salesianos en favor de la Pastoral Familiar



Abrir la pastoral juvenil a la pastoral familiar, pide el Papa a los salesianos
Que celebran en Roma su 26º Capítulo General


CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 31marzo 2008 (
ZENIT.org).- Como la familia debe tener un papel activo en la educación de los jóvenes, es necesario abrir la pastoral juvenil a la pastoral familiar, advierte el Papa a los salesianos.

Punto de partida es la urgencia de «alimentar en el corazón de cada salesiano» la «pasión apostólica», apuntó Benedicto XVI al recibir este lunes en audiencia a los participantes -que representan a los casi 16 mil salesianos activos en 129 países-- del 29º Capítulo General que la Congregación fundada por San Juan Bosco está celebrando en Roma.

La gran cita salesiana se centra en el lema de su fundador, «Da mihi animas, cetera tolle» («Dame almas, quítame todo lo demás»), «síntesis de un modelo de acción pastoral» cuyo horizonte «es el primado absoluto del amor de Dios» que «plasma personalidades ardientes, deseosas de contribuir a la misión de Cristo», trazó el Santo Padre.

Junto a este ardor, «otra característica del modelo salesiano es la conciencia del valor inestimable de las "almas"», una «pasión apostólica» que «es urgente alimentar también hoy» en el corazón de cada miembro de la Congregación, señala.

Así, el salesiano «tendrá el corazón abierto para identificar las nuevas necesidades de los jóvenes y a escuchar su petición de ayuda» --apunta--, especialmente de «los más pobres material y espiritualmente».

El Papa exhorta a los salesianos a ayudar «ante todo a los jóvenes a conocer y amar» a Jesucristo, «a dejarse fascinar por Él, a cultivar el compromiso evangelizador, a querer hacer el bien a los propios coetáneos, a ser apóstoles de otros jóvenes».

De ahí su petición a la Congregación: «Que vuestro empeño sea formar laicos con corazón apostólico, invitando a todos a caminar en la santidad de vida que hace madurar discípulos valientes y auténticos apóstoles».

Benedicto XVI es consciente de que estos desafíos afrontan un contexto de «gran emergencia educativa», cuyo «aspecto más grave» es «la sensación de desaliento que se apodera de muchos educadores, en especial de padres y profesores».

De ello alertó en su reciente carta (http://www.zenit.org/article-26166?l=spanish) a la diócesis de Roma, que entregó idealmente también a los salesianos, a quienes este lunes reitera: «En la raíz de la crisis de la educación existe de hecho una crisis de confianza en la vida, que en el fondo no es sino desconfianza en el Dios que nos ha llamado a la vida».

En cualquier caso, «en la educación de los jóvenes es extremadamente importante que la familia sea un sujeto activo» --insiste el Papa--, si bien tantas veces «es incapaz de ofrecer su aportación específica» o incluso está «ausente» en esta tarea.

Por ello, «la predilección y el compromiso» típicamente salesianos «a favor de los jóvenes» «deben traducirse un empeño igual por la implicación y formación de las familias», pide el Santo Padre.

«Por lo tanto vuestra pastoral juvenil debe abrirse decididamente a la pastoral familiar» --indica a los religiosos--, seguros de que la dedicación a las familias no resta esfuerzo por los jóvenes, sino que lo hace «más duradero y más eficaz».

Estos retos señalan asimismo la necesidad de que la Congregación salesiana asegure especialmente «una sólida formación» que haga de sus miembros personas «de fe sólida y profunda, de preparación cultural actualizada, de genuina sensibilidad humana y fuerte sentido pastoral», sintetiza Benedicto XVI.


Por Marta Lago


Comentario Editorial sobre esta noticia:

Benedicto XVI como también en su momento Juan Pablo II y Paulo VI, reconocen el valor y la importancia de la familia, tanto para la Iglesia como para el mundo.

Lamentablemente,por el funcionamiento de las estructuras eclesiales, he comprobado personalmente que lo que se trabaja y pide en las bases, llega hasta las altas autoridades de la Iglesia institucíonal pero, cuando vuelven a bajar en forma de consejos y recomendaciones, difícilmente sean escuchadas por quienes se encuentran en los estadios intermedios, llámese algunos obispos, algunos sacerdotes, algunos laicos y, entre los sacerdotes especialmente, entre aquéllos que son párrocos y tienen una pequeña o grande porción del Pueblo de Dios a su cargo.

Es una empresa muy difícil convencer a los párrocos de la necesidad de una Pastoral Familiar y de una Pastoral Social que, a mi entender son dos ramas básicas de una pastoral orgánica.

Hoy el Papa les pide a los salesianos que se ocupen de la formación de las familias y para ésto hay un plan perfecto que es el plan de Dios, el Evangelio y toda la novedad que nos presenta.

La Pastoral Familiar no sería difícil de implementar si no fuera por el excesivo egoísmo de algunos laicos y algunos curas que quieren imponer sus ideas y hacer lo que sea para llenar espacios, sin reflexión, sin el necesario momento de compartir con un equipo lo que nos está pidiendo el Señor.

Este nuevo pedido del Papa, ojalá fuera escuchado y puesto en práctica por aquéllos a los que está dirigido y permitan a muchos laicos debidamente formados y preparados, realizar trabajos con familias: talleres, grupos de reflexión, atención de situaciones concretas a partir de Consultorías Familiares, trabajo con Adultos Mayores, con Escuelas, etc.

Y también que permitieran desarrollar una Pastoral Social en la que la mayor parte de las familias tendrían una via de misión hacia la sociedad toda, que está pasando, en muchos países y en la Argentina mucho más, tantas situaciones de desigualdad y exclusión de niños, jóvenes y adultos que ya no saben a quien ni a dónde ir.

“Ven y verás” (Jn 1, 39), Así decía Jesús a quienes tenían la inquietud de conocerlo. Los que aceptaban ir, acababan quedándose con Él.

No importa el número, no importa nada, sólo que vengan algunos y sean el fermento para aumentar y hacer crecer el Reino de Dios.No vale la excusa de decir que no vale la pena hacer nada en una parroquia porque no va a ir nadie, la parroquia, como nos dice el documento de Aparecida, es el lugar para alimentarse y celebrar pero, la misión concreta está en las periferias, en la calle, en el barrio, en la escuela, en el trabajo, simplemente...en la VIDA!!!

Les pediría a muchos párrocos que nos dejen experimentar ideas nuevas y creativas, que no pongan palos en la rueda, que todo es posible, lo que ellos ven como necesario y prioritario pero también lo que los laicos vemos.

Me gratifica saber que el cuerpo de Cristo es uno pero los miembros muchos y cada uno es necesario y tiene una misión particular que, sumada a la de los demás, la hará comunitaria.

Pongámos como tarea ser ¡Comunicadores de Vida!, en nuestra familia en primer lugar, ayudando y uniéndono a otras familias que nos ayuden a pensar, a solucionar algún problema concreto, a redescubrir la fe, y tantas cosas más que puede lograr el Espíritu Santo cuando se le deja libre y no se ahogan los dones y carismas que nos regala. Hagamos lo que dijo e hizo Don Bosco, ayudar a formar buenos cristianos y honrados ciudadanos, desde nuestro lugar, familia y/o ámbitos variados donde nos movemos.

Por: María Inés Maceratesi

sábado, 18 de agosto de 2007

¡NO!...a la TV-basura

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Nota Editorial:
A continuación se transcribe la carta que la Asociación Bautista Argentina hiciera llegar a la Comisión Directiva de Mujeres de Fe Monoteista.

A la Comisión Directiva
de Mujeres de Fe Monoteista:

Hacemos llegar a Uds.un mensaje referido a la TV Basura
que deseamos consideren adherir a su texto y posterior
difusión.
No podemos seguir impasibles frente a los contenidos y lenguajes que
a toda hora sorprenden y violentan a los ciudadanos que no se resignan a una
sociedad carente de valores y respeto,

Nuestra Asociación vería con agrado que Mujeres de Fe Monoteista adhiera
y permita que junto a otras organizaciones firmemos este mensaje y lo hagamos
conocer masivamente a la sociedad en su conjunto.

A la espera de una respuesta favorable, le saludamos con aprecio.

Carlos Bollatti
Presidente
Asociación Bautista Argentina