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martes, 7 de febrero de 2012

Misión de la mujer en la Iglesia como animadora de espiritualidad


Autor: Juan Carlos Meinvielle

El mundo de la espiritualidad y la mujer:

Ya hace mucho tiempo, el escritor francés André Malraux, decía que el siglo XXI sería el siglo de la mística y Karl Ranher decía que el cristiano del siglo XXI, sería un místico o no sería cristiano, porque el mundo tendría hoy tantas ocasiones de vivir como ateo, que sólo un místico puede superarlas. Pero ¿Qué es ser místico? No son visiones, ni estados crepusculares, ni falsos misticismos de meditaciones o estados de trance que nos aparten de la realidad y sean una evasión de los verdaderos problemas. Sobre todo de la familia. La espiritualidad verdadera es vivir una profunda experiencia de Dios. El cristiano espiritual, es el que cultiva el diálogo con Dios y con los hombres, y sus problemas y se compromete con su testimonio. ¿Y cómo podemos vivir el diálogo cristiano en familia y la espiritualidad familiar?

No hay duda, que la espiritualidad es una tarea que se adapta bien al espíritu femenino. Sin entrar en el tema de las comparaciones entre mujeres y hombres, ni decir quién es más o quien es menos, hay que admitir que por su sensibilidad y percepción propia de la realidad, la mujer está muy bien dotada para esta misión. Su ubicación en lo cotidiano, en el mundo y la historia, en lo corpóreo y al mismo tiempo en la interioridad, en lo afectivo, en el arte, en la creatividad y la inteligencia emocional, la dotan de grandes cualidades para vivir y testimoniar la vida espiritual. Por ejemplo, una teóloga de la UCA, que comenta la obra del famoso Von Balthasar, dice que “el ser de lo femenino ocupa un lugar eminente en la configuración del diálogo interdisciplinario entre teología y vida”.

Carismas de estilo laical:

Por otra parte, es muy interesante darse cuenta de que este ámbito, no atañe exclusivamente al ministerio ordenado, sino que puede ser un “estilo laical” plenamente eclesial y femenino. Los pastores, no son los únicos que pueden hablar de todos los temas en la iglesia. A ellos les compete gobernar y discernir y vigilar los carismas particulares, pero hoy una verdadera teología de los carismas como enseña San Pablo, que en la medida que se profundice, va a ser de gran provecho para el desarrollo de la vida eclesial y seguramente nos revelará aspectos muy importantes de la misión y el papel de la mujer como animadora de espiritualidad en las comunidades eclesiales. Hoy la voz de la mujer debe oírse cada vez con más fuerza en la Iglesia. Es cierto que hoy, ya hay mujeres teólogas, que son formadoras de pensamiento cristiano. Hay catequistas, o trasmisoras de fe. La mujer es madre, trasmisora de vida y humanismo. Es maestra o formadora de cultura y de valores. Pero seguramente, sin ser profetas, podemos decir que cada vez más, será animadora de espiritualidad, no sólo para las mujeres sino para toda la Iglesia.

Misión de la mujer en la espiritualidad, mirada historia:

Si miramos la historia, nos encontramos enseguida con una mujer, María, que recibió el primer anuncio del Emmanuel, el Dios con nosotros y lo hizo carne en sí misma. Así entró ella en la historia de la salvación. Encontramos después a otra mujer, María Magdalena, que fue la primera enviada a anunciar a Jesús resucitado a toda la Iglesia, incluidos los Apóstoles. Más aun, recordemos entre otras a Santa Catalina de Siena, cuyos pasos fueron seguidos por Papas y Cardenales. Teresa de Ávila, dirigió una reforma impresionante en la Iglesia. Teresita abrió caminos de espiritualidad para todos. En la edad media y durante la conquista española de América, mientras los misioneros y las universidades expandían la evangelización en Europa y el nuevo mundo, las mujeres madres, plasmaban el humanismo cristiano en la familia y la inculturación de la fe en la España mora y judía, y en los pueblos originarios de Latinoamérica.

Nuevos movimientos de espiritualidad:

Si miramos la sociedad de hoy vemos muchas mujeres que participan en los nuevos movimientos de espiritualidad. Por cierto estos movimientos tienen cosas valiosas y otras que deben ser evangelizadas y discernidas. Recordamos las palabras del Papa cuando era prefecto de la Doctrina de la fe, sobre “los métodos orientales en la oración cristiana”. También hay aspectos de la nueva era, que son incompatibles con nuestra fe. Es importante estudiar cual el atractivo que ejerce esta espiritualidad y las causas del rechazo a la Iglesia y lo institucional. Hay mujeres cristianas que son instructoras de yoga o de zen y hay quienes dirigen grupos de oración cristiana con estos métodos. Son experiencias que pueden ser apreciadas y valoradas después de discernirlas convenientemente, no tienen por qué ser esfuerzos aislados y pueden ser integradas a la Comunidad. Aquí se puede descubrir el papel de la mujer laica, instaurando un diálogo de confianza y aprecio dentro de la comunidad.

Afinidad de la mujer con ciertos aspectos de la espiritualidad actual

La interioridad es una de las mayores búsquedas de los movimientos espiritualistas contemporáneos. Se utilizan para lograr la paz y armonía interior, la respiración, la concentración, la relajación y el silencio. Se busca lograr un nuevo concepto de salud y de armonía ecológica. Sin menospreciar esas prácticas, como ya dijimos, la espiritualidad cristiana no puede dejar de ser interior y espiritualidad, pero también religiosa y comunitaria. La espiritualidad actual es fuertemente individualista y evita lo religioso, lo trascendente y la tradición y magisterio eclesial.

Rasgos de una espiritualidad cristiana actual:

Tiene que ser una espiritualidad del corazón, que integre en la unidad de la persona, el cuerpo y el alma y el espíritu. Que cuide las emociones y busque liberarse de sentimientos de culpabilidad, de obsesiones y escrúpulos, de miedos y, sobre todo el miedo a Dios, al juicio y lo trascedente. La espiritualidad cristiana da verdadera importancia a la libertad de la persona como sujeto moral, a la formación de la conciencia y del juicio y la toma de decisiones morales, no tiene una concepción deformada del pecado y la conversión. Entiende lo que es la reconciliación y el perdón. Se funda plenamente en el amor a Dios y al prójimo, sin legalismos y moralismos rígidos e intransigentes y discriminatorios. Busca la justicia social y la reciprocidad de las conciencias, preocupándose por el bien del prójimo y la paz y la no-violencia en todo aspecto, social, doméstica, familiar, juvenil y política y la sanación del perdón de las ofensas y heridas de la vida. Una espiritualidad cristiana actual auténtica, deberá ser la espiritualidad de la acción y de la vida cotidiana. Juntamente con ella corre el tema de la liturgia de la vida diaria. El culto de la vida cotidiana y el sacerdocio bautismal del laico. Los actos del culto son el sacrificio y la ofrenda. Ofrecer todo lo que hago en mi vida cotidiana, y hacerlo lo mejor que pueda para gloria de Dios, es el acto de culto de mi Misa personal. La adoración de Dios en mi vida diaria es la ofrenda y el sacrificio de vida, de mi cuerpo de mi trabajo y sufrimientos, junto con el Sacrificio de Jesús.

Papel de la mujer en la espiritualidad familiar y de la vida cotidiana

Dios es familia, decía siempre Juan Pablo II. La familia es también una IGLESIA doméstica, es decir, un misterio de COMUNIÓN. Los SACRAMENTOS de la iglesia doméstica, son el Bautismo que vivimos como vida de Alianza y amistad con Dios por medio del Espíritu Santo. La Comunión de los miembros de la familia, alimentada por la Eucaristía. Y el misterio del sacramento del Matrimonio cristiano, es la comunión de vida y amor de dos que se entregan y reciben mutuamente, sus cuerpos y almas, se cuidan en la salud y la enfermedad, y se perdonan y reconcilian siempre. El calendario de la espiritualidad familiar, abarca los aniversarios, cumpleaños y fiestas de familia, para recordar el paso de Dios por su historia de todos los días. Los duelos, las enfermedades y los sufrimientos son la Semana Santa y la Pascua de la familia. También los padres viven la liturgia doméstica del hogar y la trasmiten a los chicos, cuando junto al beso de las buenas noches, los bendicen trazando la señal de la cruz en su frente. Cuando los lleven a realizar la visita a la iglesia del barrio, para que ésta se vuelva familiar para el chico. Y como los niños a esa edad comienzan a imitar lo que ven hacer a los otros, les enseñan a rezar ante las imágenes o el altar doméstico y hacer un ratito de silencio. Siempre obviamente gestos sencillos, breves. Cuando el niño empieza el jardín de infantes y aparecen los amiguitos, les hablan de Jesús como amigo, y les van enseñando las oraciones a la Viren y los santos.

Mujer, imagen femenina de Dios

Dios ¿es padre?, ¿o es madre? ¿Es varón o mujer? ¿Dios … o diosa? Las dos cosas tienen algo de verdad, pero no son verdad del todo. En realidad en Dios no hay sexo, no es varón ni mujer, pero es el Creador de todos los hombres y mujeres por igual. “Creó al hombre”; “Los hizo, varón y mujer. Y repartió sus dones por igual entre ellos, pero a cada uno le dio algo especial y característico, para que en la comunión de ambos pudieran enriquecer al otro y así viviendo en comunión, el hombre y la mujer re-crean la imagen de Dios Comunión Trinitaria y Amor de Personas. En realidad, la Biblia, está llena de imágenes femeninas y maternales de Dios. También el Nuevo Testamento. Y también de imágenes matrimoniales y nupciales y por supuesto, la Alianza.

Nos cuenta la Biblia que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza. Y el Beato Juan Pablo, añade en su encíclica sobre la familia, que también la familia por ser una comunidad de personas es imagen de Dios, Comunidad de Tres Personas. No sólo eso, sino que también cada miembro de la familia reproduce personalmente, tomado dentro del conjunto familiar, alguno de los rasgos característicos de Dios: la mujer reproduce la ternura del amor de Dios; el hombre, la paternidad y fuerza; los ancianos la sabiduría de Dios; los jóvenes, su creatividad y energía, los niños aquella inocencia sin la cual no podemos entrar en su Reino.

Por supuesto, al decir que la mujer tiene la misión de trasmitir ternura, no significa que la mujer debe ser un ser débil y sometido. Todo lo contrario. La ternura, según San Francisco de Sales es la perfección de la caridad y del amor, que es el primer mandamiento. Ternura, es sinónimo de la “compasión” que experimenta Dios por los hombres, especialmente por los débiles y pecadores, como lo muestra la parábola del buen samaritano. “Con-pasión”, significa sufrir con el otro. Dios es compasivo porque asume el dolor del pobre, del pueblo crucificado y lo redime, no con discursos y enseñanzas teóricas, sino compartiendo su dolor. Ese es el amor de una madre, y en general de la mujer que está llamada a aportar a la sociedad, este rasgo que Dios puso en su naturaleza y que es característico de Él. Una mujer que no se entiende a sí misma un poco como madre, más allá de la maternidad puramente biológica, no entiende su misión de mujer.

Deformaciones de género

Es cierto que por desgracia, durante mucho tiempo se tergiversó la figura de la mujer, desfigurando su imagen mediante una caricatura de ser obediente y sumiso. Muchas veces la cultura de la época pasada, redujo el rol de la madre solamente los quehaceres domésticos y a su papel en el hogar. No hablo de este tipo de rol materno antiguo, sino de la mujer que siempre en todas sus funciones, domésticas, sociales, eclesiales o políticas y culturales, sabe dar ese toque de madre, que sólo ella puede dar, al poder dar vida, hacer crecer, cuidar y dar fe a sus semejantes como lo hace Dios con sus hijos.

¿Igualismo o complementación?

“Cuando el machismo y el feminismo se encuentran, nace el igualismo”, dice una propaganda de cerveza. Como si dijéramos que cuando nos encontramos para tomar una Quilmes, ya no hay diferencias de sexos. El “igualismo”, puede funcionar bien, si se trata de los derechos humanos de las personas. Todos somos iguales, hombres y mujeres y tenemos los mismos derechos. Pero también es cierto, que los sexos tienen características propias de cada uno, que los hacen diferentes, aunque iguales en valor y dignidad. Esas diferencias, justamente son para enriquecer al otro, en el encuentro de los sexos y en el amor. No hablamos solamente del encuentro sexual de tipo genital, sino en el encuentro de personas diferentes, donde cada una mirando a la otra pude decir “yo tengo lo que a vos te hace falta” y “vos tenés lo que yo necesito”. Y así, en primer lugar la amistad entre hombres y mujeres y luego en particular el matrimonio, es un camino de perfeccionamiento y crecimiento en conjunto donde los dos se complementan como personas.

El futuro de la mujer en la Iglesia

Si bien la Iglesia de Cristo seguirá siendo siempre la misma, no sabemos cómo será la Iglesia del futuro, humanamente hablando y desde el punto de vista pastoral e intencional. No sabemos si algún día la mujer llegará a ser sacerdote, o si se admitirán sacerdotes casados. Pero en realidad tampoco importa demasiado. Lo importante es afirmar la importancia del papel de la mujer en la iglesia del futuro, como maestra de espiritualidad cristiana.

En Europa la idea de pueblo cristiano va perdiendo fuerza frente al pluralismo y a otras religiones. El pueblo ya no es la Iglesia, como era en otra época. Tal vez vayan creciendo los movimientos eclesiales y las pequeñas comunidades más fuertes y comprometidas. También entre nosotros se podrá ir dado ese proceso, pero en Latinoamérica donde todavía es fuerte la religiosidad popular, se hace necesaria una nueva evangelización de la cultura. No hablamos sólo de catequesis parroquial. Acá es donde el papel de la mujer puede aparecer con mucha fuerza como trasmisora de fe y maestra de espiritualidad en la comunidad eclesial del futuro tanto en Europa como en Latinoamérica.

Preguntas, para un debate:

1. ¿Qué es lo más importante que puede hacer la mujer para comprometerse en un trabajo de espiritualidad

2. ¿Tiene hoy la mujer en la Iglesia un papel importante, en nombre propio, no sólo como colaboradora o secretaria? ¿Puede llegar a tenerlo?

3. ¿Qué características tiene la mujer, con las que puede enriquecer a los demás y a la Iglesia?

lunes, 14 de marzo de 2011

Mujeres con alma y vida


Columna de opinión de monseñor Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú, publicada el 13 de marzo de 2011

El martes pasado, 8 de Marzo, se conmemoró el Día Internacional de la Mujer. Y me dieron ganas de compartir algunas reflexiones a partir de unas frases sugerentes que me acercaron.

Valorar a la mujer es valorar la humanidad entera, no sólo a una parte. Ella tiene el privilegio de estar presente de modo particular en el misterio del comienzo de la vida y sus primeros pasos. Desde que empieza el embarazo, dos cuerpos —uno en otro—, dos corazones latiendo a su propio ritmo, a pocos centímetros, dos almas en comunión.

Este hecho de hacer lugar en su vientre a otra vida le hace también abrir otros espacios vitales en el mundo, la sociedad, la familia. Lugares donde es posible ser uno mismo, donde la confidencia se da de modo sereno y distendido. Ella hace que la verdad sea dulce, tierna, accesible.

La mujer es cobijo y amparo del desvalido y lastimado. Es defensora de quienes son vulnerados en sus derechos. Pensemos cuántos grupos emblemáticos de madres se han formado en nuestra Argentina: quienes buscan a sus hijos desaparecidos, a sus hijas secuestradas para la prostitución, las que luchan por liberar a sus hijos de la droga… No son conformistas ante la injusticia, la violencia, la corrupción.

Tomando palabras del poeta, podemos decir que una mujer es capaz de animar y no dejar caer la marcha cuando se presenta difícil: “Ánimo nos daremos a cada paso / ánimo compartiendo la sed y el vaso / ánimo que aunque hayamos envejecido / siempre el dolor parece recién nacido”.

En nuestros barrios hay unos cuántos hogares a cargo de mujeres que fueron abandonadas por el varón. Son mamás y trabajadoras para lograr el sustento cotidiano. Ellas, con su esfuerzo y creatividad, pelean a la pobreza con sacrificio. ¡Cuánto les debe la Patria!

Se compadece ante el dolor. Su presencia de comprensión y ternura pone luz en la oscuridad y las tormentas de la vida. Es hacedora de silencios amordazados con tal de contribuir a la paz en la familia o en otros ámbitos. ¡Cuántos silencios cobija el corazón femenino! Es maestra en la búsqueda de unidad y comprensión.

Es admirable su capacidad intuitiva que la lleva a mirar el corazón de otros con el propio corazón. Saben ver tanto dolores interiores como alegrías incontenibles.

La vida que acoge y dona la muestra en esa capacidad de dar vida. Es cada vez más ella misma cuanto más se dona y entrega. Por eso vive, sufre y se goza en el amor. Ella sabe lo que es madurar en el amor.Si hay algo que la define es su capacidad de amar. Por eso todo aquello que la anula en su esencia la disocia transformándola casi en cuerpo sin sensibilidad, sin sueños ni horizontes.

Ante tanta grandeza, los riesgos de distorsionar su identidad son amenazas que dan miedo. La complementariedad con el varón nos da la clave de una mirada integral de la familia y la sociedad.

Una mujer me escribió hace poco “cuando miro el mundo pienso: ¿dónde se escondieron las mujeres?”.

Te necesitamos esposa, madre, abuela, hija, hermana, amiga, compañera, trabajadora, política, docente… Pero antes que nada, te necesitamos mujer.

Si se pierde la femineidad, empalidece la belleza y todo se vuelve frío y calculador.

La Virgen María tuvo el gran gozo de llevar al Niño Jesús en su vientre y abrazarlo bebé. Sufrió enormemente cuando los mismos brazos lo recibieron al bajarlo de la cruz. A Ella encomendamos las alegrías y tristezas en la vida de las mujeres del mundo.

Mons. Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú
Fuente: Aica

miércoles, 12 de enero de 2011

Colaboración entre comunidad cristiana y familia


Como cada año con motivo de la festividad del Bautismo del Señor, Benedicto XVI bautizó en este comienzo de 2011, a veintiun niños en la Capilla Sixtina.

Durante la celebración les recordó a los padres y padrinos el significado del Bautismo, que inserta a los que lo solicitan en un intercambio de amor recíproco entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y fue explicando los gestos, como el lavado del agua a través de los cuales Dios derrama su amor en los bautizados y los inunda de dones insertándolos en la vida misma de Jesús.

El Santo Padre expresó también que al darnos la fe, el Señor nos da lo más precioso de la vida porque la fe es el gran don con el que nos da también la vida eterna.

Con el Bautismo, se recibe como don un sello espiritual indeleble, el "carácter" que marca interiormente para siempre la pertenencia del bautizado al Señor haciéndolos miembros vivos de su Iglesia.

"Al entrar a formar parte del Pueblo de Dios dijo el Papa, para estos niños comienza hoy un camino que deberá ser un camino de santidad y conformación a Jesús, una realidad sembrada en ellos como la semilla de un árbol espléndido, que debe crecer"

Luego será necesaria una adhesión libre y consciente a la vida de fe y de amor. De ahí que luego del Bautismo, los bautizados tienen que recibir una educación en la fe, que incluya las Sagradas Escrituras y las enseñanzas de la Iglesia para que el germen de la fe que reciben junto con el Bautismo, pueda llegar a la plena madurez.

Para ésto, la Iglesia debe hacerse cargo de esa educación, junto a los padres y padrinos acompañándolos en ese camino y colaborando con la familia. Hoy día la institución familiar se ve amenazada por el actual contexto social y debe enfrentarse a muchas dificultades en su misión de educar en la fe.

El Santo Padre puntualizó también que " La disminución de referencias culturales estables y la rápida transformación a la que está sometida continuamente la sociedad, hacen verdaderamente arduo el compromiso educativo. Por eso, es necesario que las parroquias se esfuercen cada vez más en apoyar a las familias, pequeñas Iglesias domésticas, en su tarea de transmisión de la fe".

Más tarde durante el rezo dl Angelus, invitó a los presentes a REDESCUBRIR LA BELLEZA DEL BAUTISMO Y DE PERTENECER A LA FAMILIA DE DIOS haciendo hincapié en que "el Bautismo es el inicio de la vida espiritual, que encuentra su plenitud por medio de la Iglesia. En la hora propicia del Sacramento, mientras la comunidad eclesial reza y confía a Dios a un nuevo hijo, los padres y los padrinos se comprometen a acoger al recién bautizado, sosteniéndolo en la formación y en la educación cristiana. ¡Y ésta es una gran responsabilidad, que se deriva de un gran don! Por eso, deseo alentar a todos los fieles a redescubrir la belleza de estar bautizados y pertenecer a la gran familia de Dios, y a dar gozoso testimonio de su fe, para que ésta genere frutos de bien y de concordia".

Fuente: VIS (Servicio Informativo Vaticano)

Comentario:

Desde el blog Redescubrir siempre insisto en la necesidad de la educación en la fe luego del Bautismo, algo que aún no ha calado hondo dentro de la comunidad eclesial ya sea por falta de recursos humanos para realizarla como por resitencia dentro de la misma institución eclesial.

Está muy arraigado un prejuicio institucional por el cual se niega la oportunidad para comenzar el acompañamiento de padres y padrinos sosteniendo que nadie acudirá al llamado y que los recursos serán desplegados sin respuesta por parte de las familias.

Quizá pueda llegar a ser una realidad, posiblemente no exista el hábito de acudir a reuniones o llamados que hace una parroquia para comenzar un camino de crecimiento en la fe de los adultos (padres y padrinos) pero también es cierto que, si bien puede suceder algo así, también existe la posibilidad de que no lo sea, de que los que escuchan el llamado, acudan a él y aunque sean pocos, habrá que intentarlo porque en la Iglesia, muchas acciones y movimientos comenzaron muy lentamente y luego fueron creciendo exponencialmente.

No debemos olvidarnos que nosotros, los catequistas, los clérigos, somos todos instrumentos, el que llama es el Señor, el que hace fructificar la semilla es el Señor y tenemos que tener la humildad de reconocerlo. Pero si nos chocamos con el prejuicio y la negativa de quienes gobiernan una parroquia, no tardaremos en lamentarnos. Ya existe un explícito rechazo a las enseñanzas de la Iglesia, a veces expresadas por los mismos bautizados que prefieren la comodidad de una espiritualidad "a la carta" donde es posible elegir tal o cual precepto, tal o cual enseñanza rechazando otras más comprometidas.

Redescubrir el Bautismo es ponerse en camino de querer entender, comprender, saber y sentir por qué y para qué pertenecemos al Pueblo de Dios que es la Iglesia, más allá de todas las controversias que puedan presentarse como se presentaron en todas las épocas desde que el Cristianismo se erigió como religión.

Dichas controversias salen una y otra vez a la luz y cada vez que surgen en la sociedad temas delicados como homosexualidad, celibato sacerdotal, eutanasia, pena de muerte, etc. aparecen los opinólogos que nunca faltan, a confundir a aquéllos que, siendo bautizados, no han tenido la oportunidad de evaluar situaciones y dar respuestas acordes sumando, a todo razonamiento científico, la Palabra de Dios que no pasará jamás.

Para seguir reflexionando:

"La Palabra De Dios Es Viva Y Eficaz" Hebreos 4:12, 13

La Palabra de Dios no pasa jamás (Mateo 5:17-21)

María Inés Maceratesi

miércoles, 4 de agosto de 2010

Día del Párroco a la luz de Aparecida


El Documento de Aparecida nos dice que los Párrocos son esencialmente animadores de una comunidad de discípulos misioneros. El tan difícil momento que nos toca vivir, con grandes desafíos, crisis de valores y de identidad, los Párrocos tienen una misión sumamente difícil pero a la vez apasionante como es, adaptar la parroquia para que siga siendo un lugar de encuentro para todos Leer más

Foto: En el día del Párroco, un testigo verdadero discípulo misionero de Jesucristo: Padre José María Di Paola (Padre Pepe), Párroco de la Villa 21, integrante del Equipo de Sacerdotes para las villas de emergencia, luchador incansable contra la droga y la pobreza.

sábado, 16 de enero de 2010

Por una Pastoral Familiar misionera


Un nuevo año ha comenzado y en lo referente a la Pastoral Familiar, parecería ser que va a ser un año productivo. En realidad espero realmente que lo sea, que la Iglesia se aboque a la realización de una verdadera Pastoral de conjunto que centre su interés en la familia y en el bien común, dos realidades que son clave para el sano desarrollo de la Sociedad y de la Iglesia.

Como en este momento no estoy muy informada sobre estos temas,-ya que cuando un agente de pastoral se aleja por algún motivo de su misión es como si nunca hubiera participado porque todo se renueva y cambia-, busqué hasta encontrar esta Carta Pastoral de los Obispos de Argentina que me pareció muy esperanzador, una Pastoral que priorice la Pastoral Familiar y la Doctrina Social de la Iglesia, dos acciones pastorales básicas para el tema que nos preocupa y ocupa, la familia y su rol como constructora de la Sociedad.

En este link se puede ver el documento completo:

http://www.isca.org.ar/images/mail/99-cartapastoral.pdf

Entre otras acciones destacadas, en este punto se encuentra lo anteriormente mencionado.

c) Promover el compromiso misionero hacia una sociedad justa y responsable. Pastoral Familiar y Doctrina Social de la Iglesia.

35. Los obispos en Argentina hemos decidido también tener el Bicentenario (2010 – 2016) como meta y objetivo evangelizador. La Misión Continental en Argentina no puede estar separada de este acontecimiento, teniendo en cuenta que su celebración se da en un espacio de tiempo de 6 años. Esto permite trabajar desde la Doctrina Social de la Iglesia en un camino formativo y de compromiso con la construcción de la sociedad y en especial poniendo énfasis en la pastoral familiar y educativa, como se prioriza en Navega mar adentro (NMA 97; HB 32).

jueves, 2 de julio de 2009

La Iglesia y la nulidad matrimonial


Existe entre los cristianos la idea de que la Iglesia puede anular un matrimonio pero no es realmente así. Lo que realmente debemos tener en cuenta es que no todos los que se han casado por la Iglesia han constituido un matrimonio o, dicho más sencillamente, hay casamientos que no son matrimonios; el tema es tener claro la diferencia entre estas dos realidades.

El matrimonio es una alianza

El Matrimonio es una alianza que une a un hombre y una mujer que dicen amarse y deciden que Dios bendiga ese amor para constituir un hogar cristiano y educar a sus hijos en la fe.

El Matrimonio une entonces a los esposos con un vínculo para toda la vida y nada ni nadie puede romper esa alianza. Pero la palabra "Matrimonio" se puede usar cuando la unión entre los esposos cumple ciertas condiciones.

En primer lugar el matrimonio es una relación que puede compararse con un contrato en el cual las dos partes cumplen las condiciones necesarias para que ese contrato sea válido y entre en vigencia.

En el caso del Matrimonio cristiano, los esposos se unen por ese contrato y por la relación que Dios ha creado para sellar sus promesas. El matrimonio así constituido no puede ser roto porque los contrayentes se han prometido fidelidad para toda la vida y el garante de esa unión es Dios.

Pero sucede que en algunas oportunidades, las condiciones previas no se cumplen porque alguna de las partes miente por ejemplo, sobre algo importante. Cuando ésto sucede el contrato es nulo, no existe.

De ahí que declarar nulo un matrimonio es reconocer que la unión nunca entró en vigencia porque algunos elementos necesarios para su validez, estuvieron ausentes e invalidaron el matrimonio desde el comienzo impidiendo que ese compromiso fuera sellado por Dios.

Las personas que han obtenido un Decreto de nulidad pueden casarse por Iglesia pero, si no se han hecho los trámites de divorcio civil, para la ley seguirán casados.

¿Quiere decir entonces que la nulidad matrimonial equivaldría al divorcio?, aquí es donde surge la confusión y no sabemos dar las razones correspondientes; una cosa es el divorcio y otra la nulidad.

Un decreto de divorcio deja sin efecto el matrimonio civil mientras que, un decreto de nulidad es una declaración según la cual, a pesar de las apariencias y pese a la buena fe de lo cónyuges, nunca han estado realmente casados.

La Iglesia no otorga decretos de divorcio de matrimonios que han sido celebrados válidamente sino que, en algunos casos declara que ese matrimonio es nulo, es decir, que nunca existió.

Las causas por las cuales la Iglesia puede declarar nulo un matrimonio son varias.
En primer lugar hay que tener claro que la Iglesia, así como cualquier Estado, tiene sus leyes sobre el matrimonio y luego analizar cuáles son las causas por las cuales la Iglesia declara nulo un matrimonio religioso o, mejor dicho, afirma que nunca existió tal matrimonio.

Algunas de las causas son las siguientes:

Ciertos casos de impotencia sexual que impidan llevar a cabo la relación física
La existencia de un matrimonio anterior de alguno de los dos cuando el cónyuge anterior está aún con vida.
La diferencia religiosa cuando uno de los dos no es católico, a menos que el Obispo les de la dispensa especial para celebrar el matrimonio religioso.
Ser sacerdote, diácono, obispo, religiosa, a menos que se obtenga un permiso especial del Papa.
La consanguinidad: los matrimonios entre parientes cercanos necesitan un permiso del Obispo, permiso que en ningún caso se da para el matrimonio entre hermanos.

Existen otras causas que pueden llevar a la conclusión que un matrimonio es nulo pero, éstas son las principales.
El matrimonio cristiano es un sacramento

Conviene también tener muy claro que en el matrimonio, a diferencia de otros sacramentos, no es el sacerdote el que casa a la pareja, sino que éste es simplemente un testigo que representa a toda la comunidad.

Lo que realiza el vínculo indisoluble entre los esposos es el consentimiento dado por ellos mismos, su compromiso mutuo pero, si uno de los esposos no es libre cuando da el "sí", o lo hace coartado por alguna razón o engañando a la otra persona, el compromiso es inválido.

Nadie puede ser forzado a casarse contra su voluntad o por presiones porque el matrimonio así constituido es inválido, como también lo es si uno de los novios disimula o miente sobre alguna situación personal que, de haberse sabido con anterioridad a la celebración hubiese modificado la relación, por ejemplo si uno de los novios es homosexual y esconde su condición a su futuro cónyuge al momento de casarse.

La intención de no ser fiel, o si se desea solamente un Matrimonio de prueba o tiene la clara intención de abandonar a su cónyuge cuando le parezca o negarse a tener hijos, son otras de las causas que invalidan un matrimonio.De todo ésto se deduce que solamente se puede dictar un Decreto de nulidad cuando se ha probado suficientemente que el matrimonio era de hecho inválido por una razón reconocida por las leyes de la Iglesia.

Para ésto, la Iglesia tiene sus Tribunales Eclesiásticos en todo el mundo, a los cuales acuden los solicitantes de nulidad para presentar su caso. Allí el Tribunal pregunta al otro esposo si está de acuerdo en iniciar un proceso bajo la causa requerida, las cuales deben ser debida y estrictamente probadas por todos los profesionales ( como psicólogos y médicos) que generalmente intervienen en la causa.

Al Tribunal Eclesiástico no le compete ni le interesa determinar quién tiene la razón y quién no, ni declarar culpables o inocentes, sino que, partiendo de una prueba, demostrar si existe una causa clara que determine que el matrimonio no fue válido.

Los esposos por separado deberán declarar ante el Tribunal y también los testigos que cada uno de ellos presente; el interrogatorio lo hace una sola persona cuya intención es ayudar. Se interrogará a cada testigo por separado, a menudo en lugares y días distintos para al fin, luego de estudiar el caso con la profundidad necesaria, el juez pueda dictar sentencia munido de un informe escrito que describe las pruebas declarando o no la nulidad del matrimonio.

Mucha gente piensa que un Decreto de Nulidad puede comprarse pero no es así, una persona que dispone de mucho dinero no tiene prioridad ni en el tiempo ni en el modo de llegar a él porque a nadie se le niega un Decreto de nulidad porque sea incapaz de pagar; se les pide sí, un pago a los que pueden hacerlo pero, si una persona no puede pagar dicha suma, se le pide menos y si no puede pagar nada, no se le pide nada.

El momento de presentarse al Tribunal para pedir la nulidad es un momento muy duro porque significa que se debe reconocer el fracaso de un matrimonio, cada cual sabrá cuándo hacerlo.
Conclusiones:

La conclusión a la que por lógica debemos llegar es que se necesita redescubrir que el tiempo del noviazgo es sumamente importante, es el tiempo de conocerse e ir tratando todos esos temas que quizá muchas veces no se conversan siquiera para luego no encontrarse con una sorpresa.

El noviazgo, además de ser el tiempo del romance, también es el tiempo de imaginar cómo será la vida de casados, cuántos hijos se desea tener, cómo se planificará la familia, descubrir si hay engaños o infidelidades entre los novios, la manera de tratarse uno al otro, y también si llegarán al matrimonio religioso con la convicción de sellar la alianza de amor para toda la vida o por simplemente por responder a convenciones sociales que nada tienen que ver con la fe.

Si un varón y una mujer no están plenamente convencidos o no tienen la fe suficiente como para reconocer que están dando un sí ante Dios, quizá sería mucho más aceptable que se casaran por civil y cuando estén realmente convencidos lo hagan por Iglesia.

Por su parte los agentes de pastoral encargados de los encuentros o cursos prematrimoniales, deberán estar bien formados e informados para transmitir a los novios la totalidad de las cuestiones que giran en torno de un futuro matrimonio y ponerse alservicio de los futuros esposos en caso de que necesiten orientación o ayuda espiritual.