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jueves, 7 de octubre de 2010

Padres alertas. Niños en Facebook



por Joaquín Rocha
Psicólogo especialista en Educación para la Comunicación



Días pasados, llegó a mi consultorio una paciente, al borde de la desesperación, dado que una de sus hijas, menor de edad, había entablado una relación, a través del tan mentado Facebook, con un adolescente. Hasta aquí, sólo parecería una historia más de una madre que no admite el crecimiento de un hijo. Pero esto no es tan simple. La historia cobra otros ribetes, cuando este adolecente, después de extraer, de la red social, todos los datos y embaucar a la niña, decide entrar en la casa empuñando un arma blanca, con el fin de asaltarla.

No logró perpetrar el delito, gracias a que los familiares pudieron accionar el “timbre de pánico” de la alarma de la casa, y, en minutos, arribó la policía. El joven en cuestión relató que pudo conocer los movimientos de la casa, de sus habitantes y de los objetos de valor que ahí existían por medio de la información volcada en Facebook. Con más frecuencia, este tipo de historia se está volviendo cotidiana.

Nadie niega que Facebook es uno de los sitios web más populares de las llamadas redes sociales. En un principio, se trató de un “ingenuo intento”, creado por Mark Zuckerberg, para que la gente compartiera sus gustos y sentimientos. En la actualidad, su fortaleza radica en los más de 500 millones de usuarios, lo cual le valió todo tipo de críticas, debido a semejante difusión global, por un lado, y, por otro, la seguridad que no tiene, aunque la gente piensa que sí.

La necesidad de encontrar o mantener vínculos, a la hora de crear un perfil, la persona que utiliza esta red pone al descubierto información detallada que va desde un simple currículo hasta sus hábitos cotidianos. Lo confidencial se torna público. Esto ocurre mucho más entre menores, que sufren decepciones que le generan efectos psicológicos.

Según un estudio realizado por el ministerio de Educación, un altísimo porcentaje de menores que usa redes sociales lo hacen sin conocer los riesgos que puede ocasionar el empleo no responsable de la web; el 95% no cree en los riesgos de Internet, el 90% se siente inmune frente a los peligros, y el 75% cree en todo lo que dice Internet. (Diario Popular Buenos Aires).

Otra fuente afirma que la mayoría de los chicos, de entre 10 y 17 años, navegan solos, así como 9 de cada 10 chatean, y 7 de cada 10 mantienen un perfil en una red social. En gran parte, acceden desde un locutorio lejos, por completo, de los controles familiares. “Entre las causas que los jóvenes mencionan por las que utilizan las redes sociales, figuran que pueden comunicarse con amigos todo el tiempo, conocer gente nueva, hablar de sí mismos, subir fotos y videos, y encontrar gente que hace mucho que no ven” (diario La Nación).

El cuadernillo creado por el Ministerio de Educación: Los adolescentes y las redes sociales(1) coloca a los adultos sobre algunas pistas para considerar. La principal es la diferente significación de ciertos términos, tales como “amigo”, que “tiene un significado diferente del tradicional que recibe en la vida real. En las redes sociales, “amigo” es todo aquel que ha sido invitado a visitar el sitio personal en la red. Éste funciona de la siguiente manera: un usuario envía mensajes a diferentes personas invitándolas a ver su sitio. Los que aceptan se convierten en “amigos” y repiten el proceso, invitando a amigos suyos a unirse esa red. Así, va creciendo el número de “amigos”, de miembros en la comunidad y de enlaces en la red.

Esto hace que las redes sociales, como Facebook y otras, se conviertan en un mundo sin fronteras donde nadie repara en límites.

Los adultos son quienes deben construir un diálogo directo y una escucha activa con los chicos para estar al tanto de cuál es el uso que le están prestando a Internet y, por ende, qué información brindan en las redes sociales.

Aconsejarles no dar información personal, no subir fotos privadas a la web, no publicar fotos de otros sin su permiso, no contactarse con desconocidos por Internet y, lo más importante, no encontrarse en persona con gente que hayan conocido en la red.

Los padres deben
ser conscientes de que, por más “filtros” protectores que instalen, los chicos hallan la manera de burlarlos y, lo que es peor, lo que no hacen en casa lo pueden hacer en el cyber o en la casa de otro compañero. Por eso, resulta imprescindible que estén informados sobre los peligros que los acechan por el uso irresponsable. No hace falta prohibirles el acceso a Internet, sino que aprendan a usarla.

(1) www.me.gov.ar/escuelaymedios/material/redes.pdf
Fuente: San Pablo on Line

domingo, 8 de agosto de 2010

La niñez, una etapa cada vez más desdibujada


Quienes hasta hace un tiempo a los 13 años aún se divertían con juegos de niños, hoy ven esas actividades como aburridas. Un estudio realizado en España reveló que los menores de 11 años ya adoptan modelos de comportamiento adulto

La infancia de los niños españoles se reduce paulatinamente y pierde terreno frente a la adolescencia, en la que los menores entran cada vez a edades más tempranas, adoptando modelos de comportamiento adulto a partir de los 11 años, e incluso antes.

Los niños "no están viviendo la infancia", ha asegurado la catedrática de Teoría de la Educación de la Universidad de Valencia Petra María Pérez, autora del estudio 'Infancia y familias. Valores y estilo de educación' que analiza, por primera vez, el comportamiento de las familias con hijos entre los seis y los 14 años, que suponen alrededor de un 20% de los hogares españoles.

Mientras que los niños se entretenían antes hasta los 13 años con muñecas, coches y otros juguetes tradicionales, en la actualidad dejan de jugar a una edad muy prematura, les interesan los programas de televisión de adultos, quieren vestirse como mayores y usar móviles.

No haber jugado ni leído lo suficiente provoca que los menores no sepan esperar y "quieran todo ya", factor que se convierte en la causa de conflictos en el seno de las familias más destacada por los padres, en un 22,3%.

El estudio refleja que la mayoría de los niños españoles (81,6%) vive en familias nucleares o convencionales, seguida por los hogares monoparentales (13,05%) y las reconstituidas (5,26%), mientras que la familias con hijos adoptados supone el 3,45% del total.

Son los niños de las familias reconstituidas las que potencian en general mayores hábitos de consumo que en otros tipos de hogares, los que disponen de más cosas materiales -móviles, videoconsolas o televisión en su dormitorio- y los que reciben más paga.

No obstante, el 62,7% de los menores no reciben paga y los que la tienen oscila entre los tres y los 10 euros.

Estereotipos sexuales


El estudio ha abordado también los estereotipos en relación al género y pone de manifiesto que aunque sólo el 5% de las familias se muestra de acuerdo en que las niñas deben colaborar más que los niños en las tareas domésticas, se eleva a un 7,2% cuando se refieren a las chicas de entre 12 y 14 años.

Para los padres, las chicas son más conflictivas que los chicos en lo que respecta a "salir" pero las que tienen un mejor comportamiento en los estudios.

Según el tipo de estructura familiar, la catedrática ha concluido que los "menos conflictivos" son en general los de hogares convencionales mientras que las reconstituidas y monoparentales muestran más dificultades en la educación de sus hijos.

Por su parte, los niños de hogares monoparentales son significativamente "más maduros" pero también los que "más tristes e infelices" se muestran.

En una "lista" de los valores a transmitir, los progenitores dan importancia a comportarse con corrección, civismo, respeto, solidaridad o justicia, y se la restan a aspectos como su forma de pensar en política o religión.

El estudio incluye un apartado sobre las familias que han adoptado, realizado por Rosa Moliner, quien ha resaltado el significativo aumento de los casos en los que el adoptante es un hombre sólo y que ha alcanzado un 5,8 por ciento del total.

Junto a este dato, ha destacado también el incremento de las familias que tienen hijos biológicos y deciden adoptar, lo que demuestra -ha considerado Moliner- que ya no se trata tanto de "satisfacer un ansia frustrada de paternidad o maternidad como un medio para garantizar una vida mejor a un niño".

Fuente: EFE

sábado, 3 de julio de 2010

Los niños no se divorcian


Los niños no se divorcian es el título de un libro escrito por la psicoanalista Beatriz Salzberg, quien nos introduce en el tema de cómo ayudar a los niños en la crisis de un divorcio.

El divorcio es un tema complicado del cual no nos gusta hablar, sin embargo es una realidad que a veces se vuelve ineludible y que puede, si es llevado a cabo de forma madura, ser una solución adecuada, pues permite a los niños crecer en un ambiente menos conflictivo
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