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domingo, 26 de abril de 2009

1º domingo de Mayo: Día Internacional de los Católicos divorciados en nueva unión

Solicitud de difusión de "LA BARCA" Un espacio global para los Católicos Divorciados en Nueva Unión, de todo el mundo.

1º Domingo de Mayo celebraremos en todo el mundo, el Día Internacional de los Católicos Divorciados en Nueva Unión, con una oración a las 12:00 del mediodía, enlazando así a los más de 40 países, que con sus visitas a La Barca, han tomado conocimiento de la convocatoria.

Quienes acatamos, no sin dolor, la imposibilidad de acceder a la Eucaristía, esperamos con infinita paciencia, que las indicaciones que surgen de la Encíclica Familiaris Consortio se manifiesten en hechos concretos, dando de una vez y para siempre una muestra cabal de la comprensión de las palabras de SS Juan Pablo II.

Para que ningún divorciado en nueva unión se considere separado de la Iglesia, ya que puede y, más aún, debe, en cuanto a bautizados, participar en su vida, ofreceremos nuestra cadena de oración, a la que invitamos a sumarse, para terminar definitivamente con la consideración que nuestra situación es un tema tabú.

En privado, en silencio, en un encuentro profundo y reflexivo, daremos testimonio de nuestra pertenencia a los verdaderos valores de nuestra fe, con el pensamiento puesto en aquellos, que por diferentes causas se encuentran alejados y también por aquellos, que con sus actitudes han propiciado que algunos, o muchos, no se sintieran misericordiosamente contenidos.
AGRADECEMOS DESDE YA LA DIFUSION DE LA PRESENTE INFORMACION

martes, 23 de septiembre de 2008

Cómo viven los divorciados su vida dentro de la Iglesia


Entrevista con la fundadora de la Familia Soledad Myriam, Danielle Bourgeois

El sábado, el arzobispo Emérito Estanislao Karlic presidió la ceremonia en la que se recordaron los 10 años de llegada a Paraná de la entidad.Familia Soledad Myriam busca acoger a los vueltos a casar para que retomen la fidelidad a los preceptos cristianos.

Luego de los dos trieños de actividad ad experimentum, el arzobispo de Paraná, Mario Maulión, acaba de reconocer oficialmente a la Asociación Privada de Fieles Familia Soledad Myriam para desarrollar sus actividades pastorales en la diócesis. Y ubicó como responsable al padre José María Gauthier, de la congregación Siervos de Jesús y de María.

El sábado último, durante una celebración que tuvo lugar en el Templo Nuestra Señora de Lourdes, el arzobispo emérito de Paraná, Estanislao Karlic, encabezó los festejos por los diez años de actividad en la ciudad de la Familia Soledad Myriam, de la que tomó parte su fundadora, la canadiense Danielle Bourgeois.

Soledad Myriam es una asociación dentro de la Iglesia Católica que nació en Canadá, en 1981, dedicada al acompañamiento de los divorciados dentro de la Iglesia, particularmente de los que se han vuelto a casar, y pretenden mantenerse fieles a los cánones de la fe católica.
Ese sueño

—¿Cómo surge la Familia Soledad Myriam?

—La historia es un poco larga de contar. Yo soy divorciada, y un día mi director espiritual me pidió testimoniar en su parroquia. Lo hice, y desde ese momento distintas personas comenzaron a llamarme. Eran jóvenes mujeres cuyos esposos habían partido con otras mujeres, y que permanecían solas con hijos chicos. Encontré en esas mujeres mucho sufrimiento. Lloraban en el teléfono, y yo rezaba con ellas, las consolaba, pero por un tiempo corto. Un día le pedi al Señor que hiciera algo por ellas, porque yo no podía. No era más que una mujer. Pero Dios me pidió que hiciera algo. Esa noche me fui a acostar, y durante la noche tuve un sueño. En el sueño, veía a esas mujeres como heridas, y escuché una voz muy dulce. Esa voz me decía: Mira cómo están heridas. Son mis ovejas y las amo. Apúrate, reúnelas en tu casa, porque los lobos las están devorando. Reúnelas, yo las sanaré. Arrancaré de sus corazones la tristeza, y les daré nuevamente la alegría. Tu harás de ellas consagradas, no divorciadas, porque yo las quiero para mi reino. Tu casa se llamará Soledad Myriam.

—¿Qué hizo entonces?

—Fui a ver a mi director espiritual para discernir este sueño con él. Y me animó a reunir a las personas, para rezar con ellas. Y en el primer encuentro, ya había doce mujeres. Y yo solamente rezaba con ellas. De a poco, el Señor sanaba sus corazones. Después vinieron hombres, también divorciados, y esto no terminaba de agrandarse, y crecía.

—¿En qué año ocurrió lo del sueño?

—Fue en 1981.

Esposos, hermanos

—¿Por qué nace Soledad Myriam?

—Es un gran error decir que los divorciados no son acogidos en la Iglesia. Son acogidos, según su situación. Yo soy divorciada vuelta a casar, desde hace 45 años. En 1978, el Señor me hizo comprender que yo tenía un marido en algún lado, y nos dio la gracia a mi compañero y a mí, de poner en práctica lo que la Iglesia nos propone para nuestra salvación. Es decir, transformar nuestra vida de pareja, en una vida de amistad, de hermano y hermana, pero nosotros fundamos una familia y tenemos hijos.

—¿Y cómo es la vida que llevan?

—La Iglesia no nos pide que quebremos esta familia, que provoquemos heridas a los hijos. Pero cuando estamos casados sacramentalmente, Dios nos puede dar la gracia de volver a la fidelidad, a ese compromiso que es sagrado, y desde hace 30 años Maurice y yo vivimos como hermano y hermana. Se dice hermano y hermana, porque hay que poner palabras a la situación. Pero para nosotros los divorciados vueltos a casar, es otra cosa que hermano y hermana, porque tenemos una vida marital, hay un amor diferente que el de hermanos, pero que debe vivirse en la pureza. Yo llamo a esto un amor de salvación, porque cada uno debe ayudar al otro en su plan de salvación. Lo que pasa es que cuando somos divorciados vueltos a casar, quisiéramos que la Iglesia cambiara sus leyes. Pero cuando estamos tocados por Dios, leemos su palabra y la comprendemos, después de muchos combates llegamos a comprender que no es la palabra de la Iglesia, sino la palabra de Cristo. Y que la Iglesia no tiene el poder de cambiar lo que Jesús dijo.

Mujeres al frente.

Para ser parte de la vida ordinaria de la Iglesia, a los divorciados se pide vivir su fe con fidelidad a los mandatos de Dios, lo que significa una vida marital, en caso de los vueltos a casar, de pureza. Por eso, a las mujeres ya no se les dice divorciadas, sino consagradas. «El casamiento es indisoluble, por eso hacen el compromiso de fidelidad al matrimonio. Básicamente son mujeres la mayoría de los que forman la Familia Soledad Myriam. Diría que dos tercios de los miembros son mujeres», aclara la fundadora.

De Canadá a Paraná

—¿Cómo fue la llegada a Paraná?

—Un sacerdote, el padre José María Gauthier, fue quien trae la Familia a Paraná. El vivía en Francia, y vino a nuestra casa de visita. Como el también es canadiense, durante una visita a su familia en Montreal, pasó por nuestra comunidad. Y vivió algunos días con nosotros, en el momento que había un retiro. Estuvo muy conmovido por lo que vivíamos. Y al regresar a Francia, comenzó a trabajar tal como lo hacíamos nosotros con los divorciados. Y decidió reunirlas para hacer lo mismo que en Canadá. Después de algunos años, fue destinado a Paraná por sus superiores. E hizo lo mismo, reunió a mujeres que iban a confesarse con él. Y es así como el grupo comenzó a funcionar.Hace tres años vine a Paraná por primera vez, y quedé muy sorprendida al ver que todo transcurría de la misma forma que en Canadá.

—¿Qué tanto creció?

—De a poco, esta Familia creció gracias al Espíritu Santo. En distintas diócesis nos convocan para que demos testimonios de nuestra experiencia. Ya tenemos miembros en 21 diócesis, y en muchos países. Pero nosotros no hacemos nunca publicidad, nosotros vamos adonde nos piden, y acogemos a las personas que llegan enviadas por otras personas, y todas son acogidas.
Fuente y Foto: "El Diario" en Internet- Paraná - Entre Ríos - Argentina

martes, 20 de noviembre de 2007

No nos quedemos afuera


Entre las cosas más hermosas a las que puede acceder un cristiano, está el recibir a Jesús Sacramentado, hecho que se concreta en la Comunión, pero nadie debe equivocarse: ese, no es el único modo.

Los separados y/o divorciados vueltos a casar, no pueden acceder a algunos Sacramentos, entre los que se encuentran el de la Reconciliación y la Comunión, pero no por esto deben perder la esperanza de la salvación, según nos decía Juan Pablo II.

Es más, el Papa, nos convocaba a seguir permaneciendo y participando de la vida eclesial, e instruyó a todos los sacerdotes y laicos comprometidos a que nos reciban, nos cobijen, nos ayuden y nos contengan en la Iglesia.

Como divorciados en nueva unión, podemos y debemos perseverar en la oración, bautizar y educar a nuestros hijos en la fé, hacer obras de caridad y descubrir y gozar con la Comunión Espiritual, una casi ilustre desconocida sobre la que alguna vez tendremos que decir algo.

No estamos solos, hay muchos hermanos en esta misma situación y aunque con matices existen muchos movimientos, que a pesar de la atomización, los personalismos y hasta con un marcado exceso de figuración, en definitiva brindan un servicio pastoral para separados en nueva unión, que al menos sirve de contención, situación que en el pasado no muy lejano hubiera sido impensable.

Cabe destacar que, es muchísima la bibliografía que se ocupa de este tema y que resulta absolutamente reconfortante su lectura, de este modo, consultando con tu párroco, o accediendo a librerías católicas, es posible informarse y darse cuenta que nuestra madre la Iglesia, nos invita a seguir perteneciendo y valga la expresión: Pertenecer, tiene sus privilegios.

Si desde Juan Pablo II, pasando por numerosos obispos y sacerdotes se han ocupado de esta situación, eso marca sin lugar a ninguna duda, la importancia que la Iglesia en su conjunto le da a este tema.

Aún existen algunos mitos (no en vano instalados en el inconsciente colectivo) que deben ser desterrados, ya que su permanencia lleva a errores sobre lo que es necesario echar luz, para que definitivamente los separados en nueva unión transiten el camino a la salvación de modo claro y preciso.

El poder comulgar, no es una cuestión de conciencia, por lo tanto, no alcanza con suponer que un matrimonio ha sido nulo para acceder a la Comunión.
Este no es un tema menor, sino caeríamos en el salvajismo de la Ley por mano propia, haciendo cada uno una religión a medida de sus propias necesidades o expectativas.

Por ser divorciado en nueva unión, no se pierde la condición de cristiano, ya que eso lo da el Bautismo y únicamente lo anula la excomunión (situación que no nos alcanza).

La nulidad no es patrimonio de los ricos y famosos, ya que aún sin recursos económicos se puede gestionar y obtener, aunque con dolor es preciso reconocer que quienes han tenido repercusión han sido este tipo de gente, quizás por el oscurantismo con el que se ha tratado la realidad, quizás por temor a que la difusión actuara como un disparador para innumerables casos.

La nulidad no anula al sacramento del Matrimonio, sino que lo declara nulo, eso significa que determina que el Sacramento, como tal, nunca existió, a diferencia del divorcio vincular que pone fin a un matrimonio civil anulándolo.

Dicho en términos sencillos, aunque no sean del todo exacto, el divorcio da por terminado el vínculo con la posibilidad accesoria de recobrar la capacidad nupcial, mientras de la Nulidad actúa sobre el inicio, en el momento de establecer el vínculo entre los contrayentes y la Iglesia, en el Sacramento, por lo que se debe entender que son dos situaciones muy diferentes.

Los procesos de nulidad son larguísimos, esto tampoco es cierto, cada vez son más ágiles y la cantidad de nulidades respectos de las presentaciones, porcentualmente, son cada vez mayores.
Si uno no lo comienza por la posible duración es un error, si hay que esperar habrá que esperar, y pedir y reclamar, siendo sencillos como palomas, pero astutos como serpientes, para ser escuchados y para que las cosas no queden dentro de un cajón sin que nadie se entere.

Repetir esto hasta el hartazgo es la consecuencia de la aparición de nuevos falsos profetas, de la poca difusión real que se hace sobre el tema, de la aún menor aceptación en términos reales de este fenómeno, de la falta de apertura sincera y sin tantos prejuicios y preconceptos por parte de quienes dirigen los destinos de algunos movimientos y porque de tanto machacar, quizás alguna vez dejaremos de ser tratados por algunos retrógrados como kelpers, cuando constituimos una realidad que no puede ni debe ser barrida bajo la alfombra

Es necesario serenar los espíritus, aclarar las dudas, reencontrarse con la Iglesia y sobre todo recrear en todo creyente la esperanza de salvación.

Jesús nos convoca, la Iglesia nos abre otra puerta, no perdamos la oportunidad,
NO NOS QUEDEMOS AFUERA.

EF desde España
naon825@hotmail.com

lunes, 30 de julio de 2007

Divorciados en nueva unión

CATOLICOS DIVORCIADOS VUELTOS A CASAR CINCO CAMINOS A ELEGIR



Los católicos divorciados vueltos a casar o en nueva unión pueden adoptar entre otras, algunas de las 5 (cinco) opciones que se indican, en virtud del libre albedrío y hacerse cargo de sus decisiones.

1) Desentenderse totalmente de la vida eclesial y vivir como si nada ocurriera, manteniéndose alejado de la Iglesia y dejando transcurrir sus días, perdiéndose una parte fundamental de la vida que es el aspecto espiritual.

A esta situación muchos llegan cansados de transitar numerosos caminos y encontrar respuestas de características distorsivas o preconciliares y otras cargadas de una notable hipocresía, al extremo que muchos transgresores sostienen que el camino es cambiar de parroquia, concurriendo a otra donde la situación de nueva unión no sea conocida y de ese modo continuar la vida accediendo a los Sacramentos.

En esta categoría están también aquellos que son católicos por que de chico sus padres los bautizaron, luego tomaron la comunión y de grandes se casaron por Iglesia, sólo para cumplir con una pauta cultural.

Para estos últimos casos cabría preguntarse cuan efectivas son las charlas prebautismales, los cursos de catequesis y por supuesto los cursos prematrimoniales para finalizar, evaluar que testimonio estaremos dando aquellos que nos sentimos seudo comprometidos con la Iglesia, para que muchos de nuestros hermanos en la fe se encuentren tan alejados, y otros con una actitud casi condenatoria..

2) Lamentarse sistemáticamente por la situación que sufren, asignándose una discriminación inexistente y con un concepto masoquista permanecer en la vida eclesial tomando como única alternativa el dolor por no poder acceder libremente a los Sacramentos en general y a la Comunión Eucarística en particular.

La falta de un asesoramiento espiritual adecuado, o una patología depresiva crónica pueden llevar a esta situación, quienes viven así su fe se han quedado casi sin descubrir lo más maravilloso del cristianismo que es la Resurrección.

Que hubiera sido de la vida de muchos cristianos si aun hoy permanecieran lamentando la muerte de Jesús, para ellos no existe la Pascua, y resulta inaceptable el proclamarse cristiano y sentir una fe que se agota en el sufrimiento y la lamentación.

No hay razón para auto flagelarse, o se asume lo que uno es o se cambia o se deja de sufrir, ya que no aporta nada positivo para nadie el pasar la vida lamentándose, dicho en términos vulgares: no vale la pena llorar sobre la leche derramada

3) Interpretar libremente y a su conveniencia particular la Doctrina, suponiendo erróneamente que alcanza con un profundo examen de conciencia para regularizar la situación, obviando deliberadamente la subordinación al Fuero Externo (Tribunales Eclesiásticos), y en consecuencia accediendo a la Comunión Eucarística sin inconvenientes.

A esta situación cabe aclarar que en muchos casos se llega, por inducción solapada de algunos grupos o asesores espirituales denominados de avanzada o progresistas, que lo único que realmente consiguen es encaminar a una situación de difícil y traumático retorno.

Esta realidad es peligrosa, ya que muestra a las claras el carácter efectista que algunos le pretenden imprimir a la religión, constituye una estafa, y como en toda estafa hay dos partes involucradas y co-responsables, es la PASTORAL DEL LLAME YA, la de los resultados inmediatos, la de la trasgresión por la trasgresión misma.

Quienes son atraídos por esta teoría funesta, ven una solución de carácter inmediato a su conflicto y llegan a pensar que con un excelente examen de conciencia pueden estar en condiciones de recuperar las posibilidades perdidas, a la vez que obvian de modo deliberado la Comunión Espiritual

4) Asimilarse a matrimonios sacramentados, perdiendo de este modo la identidad y suponiendo que de no actuar así se estarían automarginando.

A esta concepción equivocada no siempre se llega solo, muchas veces se la concibe como potable a instancias de otros grupos o asesores que suponen que la mejor forma de tratar esta problemática es ocultándola, es la PASTORAL DEL AVESTRUZ que esconde su cabeza en un agujero, suponiendo que de ese modo no lo verán.

Esta posición no puede ser acusada de transgresora pero si de absolutamente errónea, ya que intenta ocultar la realidad, con un planteo absurdo que soslaya el verdadero drama que sufre un divorciado católico en nueva unión y que es el no vivir en gracia de Dios y consecuentemente la imposibilidad de acceso a los Sacramentos.

Poco que ver tiene quien no comulga por que no quiere, respecto del que no lo hace porque no puede, pocos puntos en contacto tienen aquellos cuyos hijos son del matrimonio con una familia ensamblada, nada une a los que no pueden confesarse de los que no lo hacen por decisión propia.

Este planteo oscurantista poco tiene que ver con el amor al prójimo, más bien se parece a una versión moderna de los antiguos leprosarios.

5) Queda un ultimo grupo (ni desentendidos, ni lamentados, ni libre interpretadores ni asimilados) que quizá sea minoritario, pero que sin lugar a dudas constituye la verdadera expresión de las enseñanzas del Sumo Pontífice, sin que por esto pueda ser tildado de ultra-conservador, ni dogmático ni esclarecido, simplemente racionalmente obediente.

Este grupo ni se borra de la vida eclesial (alejamiento voluntario) ni llora puerilmente por lo que no puede hacer (lamento inconducente), ni hace lo que quiere (comunión a escondidas) ni se refugia en estructuras preexistentes (asimilación con sacramentados) simplemente vive su realidad de tener un status familiar irregular.

Los que no han sido atrapados por ninguna de las 4(cuatro) causas inicialmente indicadas no constituyen un grupo de riesgo, ni un factor de desestabilización, sino todo lo contrario.

Alcanza con imbuirse de la frondosa bibliografía que se ocupa de este tema, tanto nacional como extranjera (ya que es bueno recordarlo, esta problemática se da en todo el mundo) para verificar la importancia que tiene y fundamentalmente que en esta situación nadie está solo.


Pertenecer a este grupo de personas no es otra cosa que

· Revalorizar la Eucaristía a la que no se puede acceder, pero efectuar la Comunión Espiritual como un verdadero encuentro con Dios.

· Aprovechar todas y cada una de las posibilidades de hacer que brinda la Iglesia, absteniéndose maduramente de aquellas que la Doctrina y las recomendaciones de nuestros Obispos expresamente restringen.

· Educar a todos los hijos en la fe, independientemente con que cónyuge vivan.

· Cumplir acabadamente con todas las obligaciones con el cónyuge en el Sacramento que la normativa determina.

· Trabajar por mantener el lugar que la Iglesia nos tiene reservado a pesar, muchas veces, de las actitudes discriminatorias y preconciliares de muchos, que haciendo gala de un neo-fariseismo exacerbado, pretenden simular que la problemática no existe.

· Luchar en cada terreno contra la desesperanza, contra algunos distorsivos medios de información y sobre todo, es confiar en la infinita misericordia de Dios.

Pertenecer a este ultimo grupo no implica necesariamente estar cerca de ningún movimiento en particular, es una decisión de vida, es un tomar conciencia de la realidad, es vivir el cristianismo con alegría y esperanza, es sentir a la Salvación como un derecho de todo cristiano y no como algo reservado para unos pocos, es no dejarse llevar ni por los cantos de sirenas (cultores del evangelio según San YO) ni por los agoreros (discípulos del nada se puede), es simplemente haber entendido el mensaje asumiendo la realidad que a cada uno le toca vivir y empeñando los mejores esfuerzos en la consecución de los ideales y enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo.

A pesar de toda la incomprensión que en algunos existe, y hasta del bastardeo que muchas veces los mismos divorciados vueltos a unir hacen de la problemática, queda la esperanza de una pastoral realista, aggiornada, contenedora y misericordiosa adaptada a cada rincón de nuestro país, capaz de llevar un mensaje verdadero de amor y esperanza a tantas familias que han hecho de la desorientación un compañero de ruta inseparable.


EF desde España
naon825@hotmail.com