jueves, 5 de diciembre de 2013

La drogadicción, un mal que crece



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                                                                                                                                                                                                                                                         El tema del narcotráfico, en nuestro país, ha sido bastante comentado y debatido; sin embargo, una realidad tan cercana y tan grave como es la toxicomanía o abuso de drogas no ha tenido el mismo análisis ni ha causado igual preocupación.

Tal vez, sólo para el primero, por sus connotaciones económicas, tenemos presiones y compromisos internacionales.

De esta manera, sin una voz de alarma y sin un control serio, ha ido creciendo de modo inquietante la drogadicción en nuestra sociedad. Incluso, un manejo ambiguo del problema ha permitido que se minimicen los riesgos y que aumente la tolerancia social.

Cuando llega este mal, las personas entran en un proceso de autodestrucción, se desestabilizan las familias, los jóvenes pierden su disposición para el estudio y el trabajo, cunde la desconfianza y el temor en los barrios, aumenta la violencia, se acrecienta la irresponsabilidad en el manejo de la sexualidad, se multiplican negocios ilícitos que causan daños nefastos en el tejido social, y en todo esto se da, según se oye decir, la complicidad y la corrupción de algunos dirigentes, miembros de las fuerzas de seguridad y funcionarios de la justicia.

Así, el consumo de drogas se va integrando en la sociedad como un elemento que no se cuestiona suficientemente y ensombrece más nuestro futuro.

Es preciso reconocer un vínculo hondo entre la patología mortal causada por el abuso de drogas y una patología del espíritu, que lleva a la persona, en una crisis existencial del sentido de la vida, con ausencia de valores trascendentes y deteriorados sus nexos con la sociedad, a huir de sí misma y a buscar placeres ilusorios, en una evasión desesperada de la realidad.

Frente a esto no se puede negar una responsabilidad social de todos, pues quienes llegan a la drogadicción van frecuentemente acosados por la desintegración de la familia, el desempleo y las situaciones infrahumanas de vida. Finalmente, en la raíz está la pérdida de valores éticos y espirituales.

Es preciso reconocer la labor de muchas familias, de diversos centros educativos y de varias instituciones en la formación de los niños y los jóvenes, en la prevención de la toxicodependencia y en la asistencia a quienes son víctimas de la drogadicción.

Un especial reconocimiento merece la generosidad y competencia de tantas personas de gran corazón que trabajan en las comunidades terapéuticas.

Igualmente, la Iglesia Católica se ha empeñado a través de múltiples iniciativas en una pastoral de las adicciones.

Sin embargo, todavía debemos ser más eficaces en un acompañamiento de los adolescentes y de los jóvenes y en la ayuda a quienes han entrado por esta vía oscura de la drogadicción.

Con todo, no será posible resolver este problema, que puede ponernos en una situación de difícil retorno, sin la conciencia y el compromiso de todas las fuerzas vivas de la sociedad.

Urge renovar la vida y la misión de la familia; entender y realizar la educación, en todos los ámbitos en que es posible, como la oportunidad de construir la persona humana; aprovechar los medios de comunicación social para hacer propuestas positivas que den aliento y sentido a la comunidad; establecer amplios consensos sociales que deriven en políticas públicas de corto y largo alcance para ayudar a las nuevas generaciones a situarse armoniosa y productivamente en el mundo.

Sobre todo, es necesario trabajar porque quienes han caído en la droga no pierdan la esperanza y entiendan que pueden comenzar de nuevo.

* Arzobispo de Medellín

sábado, 7 de septiembre de 2013

¿Se pueden negociar algunas normas?




Por Elena Roger Gamir , pedagoga del Gabinete Solohijos

¿Se pueden negociar algunas normas?

 
En contra de lo que algunos padres creen, las normas no oprimen ni quitan libertad a la familia; las normas adecuadas ayudan a que nuestra familia pueda convivir en armonía y a que nuestros hijos crezcan en responsabilidad. Dan seguridad, proporcionan apoyo y orientación.
Pero no todas las normas son iguales. Aprende a distinguir entre las que son de estricto cumplimiento de aquellas que pueden (y deben) ser más flexibles.

Normas negociables


Son aquellas que tienen en cuenta los gustos personales de los niños. No quieren decir que todo vale sino que se puede ser flexible en su aplicación.
Si tu hijo quiere dormir con el equipo de futbol en lugar de con el pijama, ¿qué hay de malo en ello?
Si no le gusta bañarse, ¿por qué no le ofreces la ducha?

¿Qué normas pueden ser más flexibles?

Aquellas relacionadas con el día a día:

 
    Baño o ducha (De acuerdo, si no quieres bañarte, puedes ducharte)
    Momento de ir a dormir (Vale, puedes quedarte leyendo un ratito más)
    Que ropa ponerse al día siguiente (¿La camisa azul o la de cuadros?)
    Preferencias en la comida (Puedes elegir entre un plátano o un melocotón)

Si ofreces a tu hijo un cierto margen de libertad en determinadas reglas:

  •     Aumentas su predisposición a obedecer
  •     Le enseñas a tomar decisiones
  •     Fomentas las soluciones creativas
  •     Fortaleces su autoestima

Normas no negociables

Son las relacionadas con la seguridad, salud y valores de la familia. Han de ser un referente claro para el niño y convertirse en los pilares de vuestro proyecto familiar.

  •     En esta casa no se dicen palabrotas
  •     Decimos la verdad aunque nos cueste
  •     En esta casa no nos pegamos
  •     No vemos la televisión mientras comemos
  •     Nos abrochamos siempre el cinturón de seguridad
  •     Llamamos a casa siempre que nos retrasamos

Las reglas son muy personales. Lo que para ti es negociable, para otro padre o madre puede que no lo sea. Lo importante es que sean normas que se puedan cumplir y que, una vez establecidas, seas consecuente y apliques las consecuencias en el caso de ser infringidas.

miércoles, 22 de agosto de 2012

El Código Civil en nuestro estilo de vida



"Que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, yllevar una vida piadosa y digna" (1Tim. 2, 1-3).

1. El compromiso ciudadano

“Queremos ser Nación”, es lo que venimos rezando juntos, porque somos conscientes de que el Señor nos ha regalado un inmenso don: nuestra Patria; y nos ha dejado una tarea: laconstrucción de nuestra Nación. Hoy los obispos deseamos hacer un llamado a renovar nuestro compromiso ciudadano colaborando en el debate por la reforma del Código Civil. Queremos contribuir a tener una mejor legislación para todos.

2. Importancia de la Reforma

Ésta, como otras reformas legislativas recientes o en curso, afecta nuestra cultura y nuestra vida cotidiana; proyecta cambios que nos tocan de cerca. Según el Código Civil que resulte sancionado se contestarán preguntas como: ¿Cuándo comienza un ser humano a tener el derecho de llamarse persona? ¿Cuál es el sentido de constituir legalmente una familia? ¿Con qué respeto hemos de considerar a las mujeres, especialmente a las más vulnerables? ¿Qué pueden dejar los padres a sus hijos al morir? ¿Tendrán derecho a la identidad los hijos concebidos en laboratorios? ¿Podrán ser concebidos hijos de personas muertas?

3. Función y efectos del Código Civil

En el Código Civil se regulan derechos vinculados a la vida personal, matrimonial, familiar, social, económica, de todos nosotros. En él se expresa de alguna manera la forma y el estilo de vida que como sociedad queremos promover. Tiene, por eso, una función pedagógica y efectos de muy largo plazo. Podríamos afirmar: dime cómo legislas y te diré qué sociedad deseas. La sanción de un nuevo Código Civil y Comercial es seguramente la reforma legislativa más importante de las últimas décadas por la variedad de cuestiones implicadas y por la entidad de algunos de los cambios propuestos. Por eso coincidimos con el reclamo de academias, colegios profesionales, universidades, iglesias y otras personas e instituciones que con toda razón vienen pidiendo que a la discusión en el Congreso se le otorgue todo el tiempo que sea necesario. Sería conveniente, además, la realización de audiencias públicas en cada provincia.

4. Principales cuestiones en juego

La reforma propuesta contiene aspectos positivos; sin embargo necesitamos reiterar la preocupación acerca de algunas cuestiones de fundamental importancia.

El modelo de familia proyectado por estas normas expresa una tendencia individualista y se opone a los criterios evangélicos y también a valores sociales fundamentales, como la estabilidad, el compromiso por el otro, el don sincero de sí, la fidelidad, el respeto a la vida propia y ajena, los deberes de los padres y los derechos de los niños.

Si se aprueba sin modificaciones este proyecto, algunos seres humanos en gestación no tendrán derecho a ser llamados “personas”. La maternidad y la paternidad quedarán desfiguradas con la denominada “voluntad procreacional”; se legitimará, por un lado, la promoción del “alquilerde vientres” que cosifica a la mujer y por otro, el congelar embriones humanos por tiempo indeterminado, pudiendo ser éstos descartados o utilizados con fines comerciales y de investigación. Se discriminará, en su derecho a la identidad, a quienes sean concebidos por fecundación artificial, porque no podrán conocer quién es su madre o su padre biológico. Los cónyuges que se unan en matrimonio, no tendrán obligación jurídica de fidelidad ni tampoco de convivir bajo un mismo techo; los lazos afectivos matrimoniales quedarán debilitados y desvalorizados.

Queremos una sociedad en la cual se fomenten los vínculos estables y en donde se dé prioridad a la protección de los niños y de los más indefensos. Los deseos de los adultos, aunque parezcan legítimos, no pueden imponerse a los derechos esenciales de los niños. Como adultos, tenemos más obligaciones que derechos. Es necesario que reconozcamos y demos protección jurídica a toda vida humana desde la concepción, y que recordemos que no todo lo científicamente posible es éticamente aceptable.

5. El papel de la fe religiosa en el debate político

Benedicto XVI ha enseñado repetidas veces que la justicia de las leyes y de las acciones de gobierno tiene su fundamento en valores objetivos, que el hombre puede conocer guiado por su razón. El papel de la fe religiosa es ayudar a la razón para que descubra con claridad esos principios morales y los aplique rectamente. Es por ello que los católicos tenemos no sólo el derecho, como todo ciudadano, sino también la obligación de hacer nuestro aporte al debate público. Queremos proponer y ser escuchados.

6. Una oportunidad para actuar todos en bien de la Nación

Por eso, la hora nos reclama a los cristianos el testimonio personal y comunitario de Jesucristo para que resplandezca en medio de los hombres el amor de Dios, que es el verdadero fundamento y modelo de las relaciones humanas. Las reformas propuestas, junto con otras y producidas o en curso de tratamiento legislativo, interpelan fuertemente a la Iglesia. A nosotros
como pastores. A las madres y los padres de familia, a quienes corresponderá vivir su matrimonio aún más comprometidamente y formar a sus hijos en los valores evangélicos y en la verdad sobre la persona, con mirada lúcidamente crítica sobre lo que nos rodea. A los sacerdotes, diáconos, consagrados y catequistas, que deben comunicar estos contenidos y compromisos vitales con su palabra y testimonio. A las escuelas y docentes, llamados a acompañar y apoyar a los padres en esta difícil tarea con coherencia y valentía. A los profesionales de la salud, quienes pueden verse enfrentados a situaciones en que tengan que decidir en conciencia. A los abogados y jueces, llamados a defender la justicia y el bien de la persona en todas las situaciones que se les presenten.

7. Exhortación particular a los legisladores

Hacemos un particular llamado a los legisladores para que asuman en plenitud sus responsabilidades, estudien a fondo las reformas propuestas, sean fieles a la herencia y a las tradiciones patrias y estén abiertos a escuchar todas las voces que tienen algo que decir al respecto. Y finalmente, que no dejen de escuchar a la voz de su conciencia, evitando que las legítimas pertenencias partidarias los lleven a votar en contra o al margen de aquella.

8. Convocatoria a la oración y la reflexión

Invitamos a las comunidades parroquiales, educativas, instituciones y movimientos a organizar en las próximas semanas alguna jornada de oración y reflexión. En comunidad podremos orar a Dios, Padre de todo bien, a Jesucristo el Señor, y al Espíritu Santo, Señor y dador de vida. Pidamos que bendiga a nuestra Patria e ilumine a nuestros legisladores y gobernantes, concediéndoles la sabiduría necesaria para trabajar por la paz, la amistad social y la defensa de todas las personas, privilegiando a los más pobres y débiles. Hagámoslo a semejanza de la primera comunidad cristiana, íntimamente unidos, dedicados a la oración y la reflexión, en compañía de María, la madre de Jesús y madre nuestra de Luján.

Los Obispos de la 162º Comisión Permanente
de la Conferencia Episcopal Argentina
Buenos Aires, 22 de agosto de 2012

lunes, 11 de junio de 2012

Familia, la primera escuela de las virtudes sociales



Si bien la violencia existió desde los más remotos tiempos, no podemos negar que es preocupante y que debemos, como miembros de esta sociedad, coadyuvar en todo lo que esté a nuestro alcance de tratar de erradicarla, en nuestro país se está viviendo una profunda crisis de la cual todos somos concientes de la que es muy difícil salir, pero debemos trabajar cada uno de nosotros desde nuestros humildes puestos para que esta crisis no siga instalándose cada vez más en las aulas, los niños no son culpables de ésto, pero también sabemos que esta crisis influye en ellos y los marca, sintiendo la problemática tanto o igual que los adultos, por ende la responsabilidad no es exclusiva de la escuela, sino de todo el conjunto de la sociedad.

Gloria Autino psicoanalista e investigadora de la Universidad de Buenos Aires, dijo que "la Escuela es un elemento más". No es el lugar donde se genera la violencia, es una institución atravesada por las características de una sociedad que eligió la violencia como modo de calificación de sus habitantes. La diversidad de los nuevos modelos de familia (madres solas, adolescentes, homosexuales, casos en los que no aparece el padre biológico, sino la pareja de la madre y conviven en la escuela hermanos de diferentes padres, hermanos que se hacen cargo de todo, familias ensambladas, etc), se instaló en la sociedad y los frutos de este amor (o desamor), repercuten en la escuelas.- Esos modelos empiezan a tener incidencia social y los efectos se manifiestan en las escuelas.- Los chicos no son violentos, llegan violentos, están violentos, porque posiblemente las familias y escuela no pueden darle mejores respuestas, se sienten desamparados, sienten que los adultos no le dan garantía de absolutamente nada en una época en la que ellos necesitan que alguien les ofrezca alguna certeza, tiene que haber una motivación muy fuerte en el grupo familiar y un proyecto escolar muy consolidado para generar entusiasmo.

La familia es la primera y fundamental escuela de la socialidad; como comunidad de amor, encuentra en el don de sí misma la ley que la rige y hace crecer. El don de sí, que inspira el amor mutuo de los esposos se pone como modelo y norma de don de sí que debe haber en las relaciones entre hermanos y hermanas, y entre las diversas generaciones que conviven en la familia. La comunión y la participación vivida cotidianamente en la casa, en los momentos de alegría y de dificultad representan la pedagogía más concreta y eficaz para la inserción activa, responsable y fecunda de los hijos en el horizonte más amplio de la sociedad. La familia es, por tanto, la primera escuela de las virtudes sociales que todas las sociedades necesitan (Enciclica Familiaris consortio, de Su Santidad Juan Pablo Segundo).

También en otro orden, muchas cosas que la escuela enseña quedan desvirtuadas por la influencia tantas veces nociva de los medios masivos de comunicación y televisión, que exaltan valores negativos, como la superficialidad y el hedonismo, además de mostrar en no pocas ocasiones a la violencia como algo natural, por ello el deber de buscar la "ataraxia", es tarea de todos los que interactuamos en la sociedad, y no de un solo responsable como muchas veces se trata de endilgar toda la responsabilidad en este caso la escuela.

Por todo ello deberíamos volver a aquel tiempo feliz en que todos estábamos alrededor de la enorme mesa familiar, con el padre en una cabecera y la mama en la otra, cenáculo de enseñanzas, que dan testimonio de la comunidad conyugal, fundamento sobre el cual se va edificando la más amplia comunión de la familia, de los padres y de los hijos, de los hermanos y de las hermanas entre sí, de los parientes y demás familiares, y como dijo el gran Ernesto Sábato: "la búsqueda de una vida más humana debe comenzar por la educación".

domingo, 27 de mayo de 2012

Declaración de la Comisión Ejecutiva del Episcopado sobre Muerte Digna e Identidad de Género



Ante la reciente aprobación por el Congreso de la Nación de las leyes de Muerte Digna e Identidad de Género, hemos creído oportuno expresar, especialmente a nuestros fieles pero también a la opinión pública, el pensamiento de la Comisión Ejecutiva del Episcopado Argentino sobre estos temas.

1- En la llamada ley de Muerte Digna creemos que se ha avanzado en aspectos referidos a la proporcionalidad de los medios a utilizar en enfermos terminales, que eviten un encarnizamiento terapéutico. Mantener una vida con medios artificiales no siempre es moralmente obligatorio. Es destacable, también, la importancia dada a la voluntad del paciente y de sus familiares, como parte de los derechos personalísimos del enfermo. El rechazo de estos medios artificiales no sólo es válido, puede ser recomendable. Valoramos, por otra parte, la prohibición de la eutanasia.

Lamentamos, sin embargo, que entre estos medios se haya incluido el posible rechazo de la “hidratación y alimentación”, como si fueran medios desproporcionados, siendo, por el contrario, un acto humanitario que hace a una muerte digna. Su privación, en cambio, sería una eutanasia pasiva.

2 - Respecto a la ley de Identidad de Género, si bien se ha buscado responder a una realidad que presenta sus reclamos, no se ha tenido en cuenta el significado objetivo del dato biológico como elemento primario en una legislación sobre el tema de identidad sexual. La diversidad sexual no depende sólo de una decisión o construcción cultural, sino que tiene su raíz en un dato de la naturaleza humana que presenta su propio lenguaje y significado. Desconocer el valor y el alcance de este hecho debilita el sentido de la sexualidad que, en su diversidad y complementariedad, debe orientar tanto la vida de las personas como la tarea educativa y legislativa.

La necesaria educación sexual debe estar orientada, desde la infancia, a valorar el sentido y la riqueza de la sexualidad. Consideramos muy grave que la ley permita manipular la identidad sexual de los niños y dañarla de modo, tal vez irreversible e incluso en contra de la voluntad de sus padres.

Estas afirmaciones no significan desconocer la realidad de personas que sufren por estos motivos. La ley, en cuanto ordenamiento de la comunidad, debe tratar todo reclamo en el marco jurídico adecuado y con las garantías que ello implica. Pero, dejar el tema de la identidad sexual a un libre sentir o decisión de la persona, no corresponde a la certeza jurídica que debe ofrecer una legislación a la sociedad. La naturaleza no limita, en este caso, los derechos de la persona, sino que muestra con su lenguaje el sentido de la sexualidad como un principio que debe orientar tanto la educación como el contenido de las leyes de una comunidad.

3 – En ambos casos es importante que se respete el derecho a la objeción de conciencia, de quienes vean afectadas sus sinceras y profundas convicciones éticas por la obligación de aplicar estas leyes.

4 - Hemos creído conveniente expresar nuestro juicio y reflexión con el debido respeto y como un servicio, en orden a colaborar “e iluminar la aplicación de la razón al descubrimiento de principios morales objetivos” (Benedicto XVI, discurso en Westminster Hall, 17/9/2010), que actúan como fuente de toda normativa justa.


Buenos Aires, 16 de mayo de 2012


Mons. José María Arancedo
Mons. Virginio Bresanelli
Mons. Mario Cargnello
Mons. Enrique Eguía

Declaración de Madrid 2012, aprobada en el VI Congreso Mundial de Familias, celebrado en España, del 25 al 27 de mayo.

Reunidos en Madrid, España, el 27 de mayo de 2012, nosotros, los delegados del VI Congreso Mundial de Familias reafirmamos la verdad de que “la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado” (artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos). La familia natural está inscrita en la naturaleza humana y se basa en la unión voluntaria de un hombre y una mujer en la alianza matrimonial de por vida. La institución del matrimonio sobre todo ofrece a la pareja amor y alegría y también tiene como objetivo la procreación y la educación de los hijos. La unión matrimonial también ofrece seguridad en tiempos de problemas, el fundamento de una sociedad que equilibre el orden y la libertad y la solidaridad entre generaciones.

Por desgracia, en nuestros tiempos, los ataques a la familia natural están creciendo en número e intensidad. Las ideologías del estatismo, el individualismo atomista y la revolución sexual ponen en entredicho la esencia del matrimonio y de la familia. Recientes cambios en las leyes y en las políticas públicas de gobiernos de todo el mundo corrompieron el significado y la dignidad del matrimonio, devaluaron la paternidad, alentaron el divorcio fácil y los nacimientos fuera del matrimonio, confundieron identidades sexuales, promovieron la promiscuidad, crearon las condiciones para que aumentara el abuso infantil, aislaron a los ancianos y fomentaron la despoblación.

Estos cambios fueron particularmente agudos en Europa en las últimas décadas y, más concretamente, en la nación de España durante los años 2004-2011, cuando un gobierno radical trabajóefectivamente para subvertir la familia natural.
Como respuesta a todo ello, el VI Congreso Mundial de Familias aprueba un conjunto de principios para crear un entorno cultural y político que sea compatible con la vida, la libertad y la esperanza para el futuro:

- Afirmamos que la familia natural, no el individuo, es la unidad fundamental de la sociedad.

- Afirmamos que la familia natural es la unión de un hombre y una mujer a través del matrimonio creada con el fin de compartir el amor y la alegría, engendrar niños, proveer su educación moral, construir una economía doméstica, ofrecer seguridad en tiempos de crisis y unir a las generaciones.

- Afirmamos que la familia natural es un elemento fijo del orden creado, arraigado en la naturaleza humana. La familia natural no puede convertirse en una realidad de nueva creación, ni puede ser re-definida por los entusiastas de la ingeniería social.
Afirmamos que la familia natural es el sistema familiar ideal y verdadero. Si bien reconocemos múltiples situaciones de hecho, los otros “tipos de familia”adolecen de alguna carencia o son meras invenciones del Estado.

- Afirmamos que el vínculo sexual auténticoes la unión matrimonial entre un hombre y una mujer, el único abierto a la natural y responsable creación de una nueva vida.

- Afirmamos la santidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Cada persona recién concebida tiene derecho a vivir, a crecer, a nacer y a compartir un hogar con sus padres naturales unidos por el matrimonio. El aborto, la eutanasia y todas las formas de manipulación de los seres humanos en estado embrionario o fetal, por lo tanto, son ataques contra la vida humana.

- Afirmamos que la familia natural es anterior al Estado y los gobiernos legítimos existen para proteger y apoyar la familia.

- Afirmamos que el mundo es abundante en recursos. El debilitamiento de la familia natural y el fracaso moral y político, y no la “sobrepoblación” humana, han causado la pobreza, el hambre y la degradación del medio ambiente.

- Afirmamos que el verdadero peligro demográfico que afronta la tierra en este nuevo siglo es la crisis de natalidad y el envejecimiento de la población. Nuestras sociedades necesitan más personas, no menos.

- Afirmamos que la familia natural es la principal fuente de prosperidad económica y social y el pilar principal sobre el que asentar la superación de la actual crisis económica mundial.

- Afirmamos que las mujeres y los hombres son iguales en dignidad y derechos innatos, pero diferentes en muchos aspectos. Aunque a veces acontecimientos que escapan al control del individuo (otras veces por una vocación religiosa) lo frustren, la vocación de cada niño es llegar a ser esposo y padre; y la vocación de cada niña es llegar a ser esposa y madre. La cultura, el derecho y la política deberían tener en cuenta estas diferencias.

- Afirmamos que la complementariedad de los sexos es una fuente de fortaleza. Hombres y mujeres presentan profundas diferencias biológicas y psicológicas. Sin embargo, cuando se unen en matrimonio, la combinación se convierte en mayor que la suma de las partes.

- Afirmamos el derecho de los padres a educar a sus hijos para su bien, sin interferencias del Estado.

- Afirmamos que todo ser humano tiene derecho a la libertad religiosa y que la comunidad política debe respetar la libertad de profesar la propia fe, de transmitirla y de educar a los hijos en ella.

- Afirmamos el “salario familiar” ideal que consiste en “una misma remuneración para las mismas responsabilidades familiares”. La compensación por el trabajo, la fiscalidad y la seguridad social deberían fortalecer los lazos familiares naturales.

- Afirmamos el papel necesario de la propiedad privada de la tierra, la vivienda y el capital productivo como fundamento de la independencia familiar y garante de la democracia. En una sociedad justa y buena, todas las familias poseerán bienes inmuebles.

Y afirmamos que las soluciones duraderas a los problemas humanos, incluida la actual crisis económica, provienen de las familias y de las pequeñas comunidades. No se pueden imponer por un decreto burocrático o judicial. Tampoco pueden ser exigidos por una fuerza exterior.

Fuente: Zenit

domingo, 29 de abril de 2012

Conozca el proyecto sobre Identidad de Género que el Senado podría convertir en ley el miércoles 9 de mayo


(Ver comentario editorial al pie del texto)

Artículo 1º
.- Derecho a la identidad de género. Toda persona tiene derecho:

a. Al reconocimiento de su identidad de género.

b. Al libre desarrollo de su persona conforme a su identidad de género.

c. A ser tratada de acuerdo con su identidad de género y, en particular, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad respecto de el/los prenombre/s, imagen y sexo con los que allí es registrada.

Art. 2º.- Definición. Se entiende por identidad de género a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales.

Art. 3º.- Ejercicio. Toda persona podrá solicitar la rectificación registral del sexo, y el cambio de prenombre e imagen, cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida.

Art. 4º.- Requisitos. Toda persona que solicite la rectificación registral del sexo, el cambio de prenombre

1. Acreditar la edad mínima de 18 años de edad, con excepción de lo establecido en el artículo 5º de la presente ley;

2. Presentar ante el Registro Nacional de las Personas o sus oficinas seccionales correspondientes, una solicitud manifestando encontrarse amparada por la presente ley requiriendo la rectificación registral de la partida de nacimiento y el nuevo documento nacional de identidad correspondiente, conservándose el número original.

3. Expresar el nuevo prenombre elegido con el que solicita inscribirse. En ningún caso será requisito acreditar intervención quirúrgica por reasignación genital total o parcial, ni acreditar terapias hormonales u otro tratamiento psicológico o médico.

Art. 5º.- Personas menores de edad. Con relación a las personas menores de 18 años de edad la solicitud del trámite a que refiere el artículo 4º deberá ser efectuada a través de sus representantes legales y con expresa conformidad del menor.

Cuando por cualquier causa se niegue o sea imposible obtener el consentimiento de alguno/a de ellos/as, se podrá recurrir a la vía sumarísima para que los/as jueces/zas correspondientes resuelvan, teniendo en cuenta los principios de capacidad progresiva e interés superior del niño/a de acuerdo a lo estipulado en la Convención sobre los derechos del Niño y en la Ley 26.961 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

Art. 6º.- Trámite. Cumplidos los requisitos establecidos en los artículo 4º y 5º, el/la oficial público procederá, sin necesidad de ningún trámite judicial o administrativo, a notificar de oficio la rectificación de sexo y cambio de prenombre al Registro Civil de la jurisdicción donde fue asentada el acta de nacimiento para que proceda a emitir una nueva partida de nacimiento ajustándola a dichos cambios, y a expedirle un nuevo documento nacional de identidad que refleje la rectificación registral del sexo y el nuevo prenombre. Se prohíbe cualquier referencia a la presente ley en la partida de nacimiento rectificada y en el documento nacional de identidad expedido en virtud la misma.

Los trámites para la rectificación registral previstos en la presente ley son gratuitos y no será necesaria la intermediación de ningún gestor o abogado.

Art. 7º.- Efectos. Los efectos de la rectificación del sexo y el /los prenombre/s, realizados en virtud de la presente ley, serán oponibles a terceros desde el momento de su inscripción en el/los registros.

La rectificación registral no alterará la titularidad de los derechos y obligaciones jurídicas que pudieran corresponder a la persona con anterioridad a la inscripción del cambio registral, ni las provenientes de las relaciones propias del derecho de familia en todos sus órdenes y grados, las que se mantendrán inmodificables, incluida la adopción.

En todos los casos será relevante el número de Documento Nacional de Identidad de la persona, por sobre el prenombre o apariencia morfológica de la persona.

Art. 8º.- La rectificación registral conforme la presente ley, una vez realizada, sólo podrá ser nuevamente modificada con autorización judicial.

Art. 9º.- Confidencialidad. Sólo tendrán acceso al acta de nacimiento originaria quienes cuenten con autorización del/a titular de la misma o con orden judicial por escrito y fundada.

No se dará publicidad a la rectificación registral de sexo y cambio de prenombre en ningún caso, salvo autorización del/a titular de los datos. Se omitirá la publicación en los diarios a que se refiere el artículo 17 de la Ley 18.248.

Art. 10.- Notificaciones. El Registro Nacional de las Personas informará el cambio de Documento Nacional de Identidad al Registro Nacional de Reincidencia; a la Secretaría del Registro Electoral correspondiente para la corrección del padrón electoral y a los organismos que reglamentariamente se determine.

Art. 11.- Derecho al libre desarrollo personal. Todas las personas mayores de 18 años de edad podrán, conforme al artículo 1º de la presente ley y a fin de garantizar el goce de su salud integral, acceder a intervenciones quirúrgicas totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad, a su identidad de género autopercibida, sin necesidad de requerir autorización judicial o administrativa.

Para el acceso a los tratamientos integrales hormonales, no será necesario acreditar la voluntad en la intervención quirúrgica de reasignación genital total o parcial. En ambos casos se requerirá, únicamente, el consentimiento informado de la persona. En el caso de las personas menores de edad regirán los principios establecidos en el artículo 5º para la obtención del consentimiento.

Los efectores del sistema público de salud, ya sean estatales, privados o del subsistema de obras sociales, deberán garantizar en forma permanente los derechos que esta ley reconoce.

Todas las prestaciones de salud contempladas en el presente artículo quedan incluidas en el Plan Médico Obligatorio, o el que lo reemplace, conforme lo reglamente la autoridad de aplicación.

Art. 12.- Trato digno. Deberá respetase la identidad de género adoptada por las personas, en especial por niñas, niños y adolescentes, que utilicen un nombre distinto al consignado en su Documento Nacional de Identidad. A su sólo requerimiento, el nombre adoptado deberá ser utilizado para la citación, registro, legajo, llamado y cualquier otra gestión o servicio, tanto en los ámbitos públicos como privados.

Cuando la naturaleza de la gestión haga necesario registrar los datos obrantes en el Documento Nacional de Identidad, se utilizará un sistema que combine las iniciales del nombre, el apellido completo, día y año de nacimiento y número de documento y se agregará el prenombre elegido por razones de identidad de género a solicitud del interesado/a.

En aquellas circunstancias en que la persona deba ser nombrada en público deberá utilizarse únicamente el nombre de elección que respete la identidad de género adoptada.

Art. 13.- Aplicación. Toda norma, reglamentación o procedimiento deberá respetar el derecho humano a la identidad de género de las personas. Ninguna norma, reglamentación o procedimiento podrá limitar, restringir, excluir o suprimir el ejercicio del derecho a la identidad de género de las personas, debiendo interpretarse y aplicarse las normas siempre, a favor del acceso al mismo.

Art. 14.- Derógase el inciso 4º del artículo 19 de la ley 17.132.

Art. 15.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Fuente: Parlamentario.com

Comentario de Familiarmente:

Este proyecto hay que profundizarlo y reflexionarlo muy bien, contiene elementos que parecen superficiales, que algunos podrían catalogar como inocentes o directamente relativizar su contenido apelando al libre albedrío. No es un tema menor cuando se propone aplicarlo en menores que aún no han completado su pleno desarrollo físico, psíquico, espiritual, no es un tema menor cuando se propone alterar el orden establecido por la naturaleza a través de métodos artificiales, intervenciones quirúrgicas o costosísimos, delicadísimos y no sin consecuencias tratamientos hormonales.

Algunos podrán alegar que ir en contra de proyectos como éste es antiprogresista, es no entender que hay personas que pueden beneficiarse...no es así, no es estar en contra de éso cuando puede haber uno o dos casos cada tanto pero, hacer del cambio de sexo una rutina me parece al menos una práctica delicada que merece un profundo estudio de cada caso en particular y tomando todos los recaudos médicos, legales, psicológicos y sobre todo permitir que los padres de familia tengan participación en la decisión y no que el estado los reemplace, me parecería una medida totalitaria.

En estos tiempos en que no es fácil ser hombre y no es fácil ser mujer, me pregunto cómo será ser hombre y sentirse mujer o viceversa, un cambio de sexo según el sentir de cada uno es algo que no tiene vuelta atrás. ¿Qué pasaría si llegada la plena madurez alguien operado de niño comienza a percibirse según el sexo con el que nació? ¿Tendría solución?.

Por último me parece que este proyecto, de plasmarse en ley estaría favoreciendo un negocio, el negocio del cambio de sexo con todo lo que ello implica, no importa si quien se operara no tuviera medios económicos y el estado se hiciera cargo, tendría que pagar a profesionales y laboratorios derivando recursos que restaría a otras areas de salud más necesarias.

Creo que para estos casos no es necesaria una ley, creo que si alguien tiene y cree en su derecho a cambiar de sexo e identidad, debería correr por su cuenta y riesgo. Hay también párrafos de este proyecto que me recuerdan lo visto en algunas películas, las experimentaciones del Dr. Menguele, los delincuentes que cambiaron rostro, sexo y formas, cosas que antes conocíamos como ciencia ficción y hoy podrían pasar a formar parte de nuestra cotidianeidad. Por lo menos para pensarlo profundamente, lo mío es sólo una opinión, el tiempo dirá el resto.


María Inés Maceratesi