miércoles, 22 de agosto de 2012

El Código Civil en nuestro estilo de vida



"Que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, yllevar una vida piadosa y digna" (1Tim. 2, 1-3).

1. El compromiso ciudadano

“Queremos ser Nación”, es lo que venimos rezando juntos, porque somos conscientes de que el Señor nos ha regalado un inmenso don: nuestra Patria; y nos ha dejado una tarea: laconstrucción de nuestra Nación. Hoy los obispos deseamos hacer un llamado a renovar nuestro compromiso ciudadano colaborando en el debate por la reforma del Código Civil. Queremos contribuir a tener una mejor legislación para todos.

2. Importancia de la Reforma

Ésta, como otras reformas legislativas recientes o en curso, afecta nuestra cultura y nuestra vida cotidiana; proyecta cambios que nos tocan de cerca. Según el Código Civil que resulte sancionado se contestarán preguntas como: ¿Cuándo comienza un ser humano a tener el derecho de llamarse persona? ¿Cuál es el sentido de constituir legalmente una familia? ¿Con qué respeto hemos de considerar a las mujeres, especialmente a las más vulnerables? ¿Qué pueden dejar los padres a sus hijos al morir? ¿Tendrán derecho a la identidad los hijos concebidos en laboratorios? ¿Podrán ser concebidos hijos de personas muertas?

3. Función y efectos del Código Civil

En el Código Civil se regulan derechos vinculados a la vida personal, matrimonial, familiar, social, económica, de todos nosotros. En él se expresa de alguna manera la forma y el estilo de vida que como sociedad queremos promover. Tiene, por eso, una función pedagógica y efectos de muy largo plazo. Podríamos afirmar: dime cómo legislas y te diré qué sociedad deseas. La sanción de un nuevo Código Civil y Comercial es seguramente la reforma legislativa más importante de las últimas décadas por la variedad de cuestiones implicadas y por la entidad de algunos de los cambios propuestos. Por eso coincidimos con el reclamo de academias, colegios profesionales, universidades, iglesias y otras personas e instituciones que con toda razón vienen pidiendo que a la discusión en el Congreso se le otorgue todo el tiempo que sea necesario. Sería conveniente, además, la realización de audiencias públicas en cada provincia.

4. Principales cuestiones en juego

La reforma propuesta contiene aspectos positivos; sin embargo necesitamos reiterar la preocupación acerca de algunas cuestiones de fundamental importancia.

El modelo de familia proyectado por estas normas expresa una tendencia individualista y se opone a los criterios evangélicos y también a valores sociales fundamentales, como la estabilidad, el compromiso por el otro, el don sincero de sí, la fidelidad, el respeto a la vida propia y ajena, los deberes de los padres y los derechos de los niños.

Si se aprueba sin modificaciones este proyecto, algunos seres humanos en gestación no tendrán derecho a ser llamados “personas”. La maternidad y la paternidad quedarán desfiguradas con la denominada “voluntad procreacional”; se legitimará, por un lado, la promoción del “alquilerde vientres” que cosifica a la mujer y por otro, el congelar embriones humanos por tiempo indeterminado, pudiendo ser éstos descartados o utilizados con fines comerciales y de investigación. Se discriminará, en su derecho a la identidad, a quienes sean concebidos por fecundación artificial, porque no podrán conocer quién es su madre o su padre biológico. Los cónyuges que se unan en matrimonio, no tendrán obligación jurídica de fidelidad ni tampoco de convivir bajo un mismo techo; los lazos afectivos matrimoniales quedarán debilitados y desvalorizados.

Queremos una sociedad en la cual se fomenten los vínculos estables y en donde se dé prioridad a la protección de los niños y de los más indefensos. Los deseos de los adultos, aunque parezcan legítimos, no pueden imponerse a los derechos esenciales de los niños. Como adultos, tenemos más obligaciones que derechos. Es necesario que reconozcamos y demos protección jurídica a toda vida humana desde la concepción, y que recordemos que no todo lo científicamente posible es éticamente aceptable.

5. El papel de la fe religiosa en el debate político

Benedicto XVI ha enseñado repetidas veces que la justicia de las leyes y de las acciones de gobierno tiene su fundamento en valores objetivos, que el hombre puede conocer guiado por su razón. El papel de la fe religiosa es ayudar a la razón para que descubra con claridad esos principios morales y los aplique rectamente. Es por ello que los católicos tenemos no sólo el derecho, como todo ciudadano, sino también la obligación de hacer nuestro aporte al debate público. Queremos proponer y ser escuchados.

6. Una oportunidad para actuar todos en bien de la Nación

Por eso, la hora nos reclama a los cristianos el testimonio personal y comunitario de Jesucristo para que resplandezca en medio de los hombres el amor de Dios, que es el verdadero fundamento y modelo de las relaciones humanas. Las reformas propuestas, junto con otras y producidas o en curso de tratamiento legislativo, interpelan fuertemente a la Iglesia. A nosotros
como pastores. A las madres y los padres de familia, a quienes corresponderá vivir su matrimonio aún más comprometidamente y formar a sus hijos en los valores evangélicos y en la verdad sobre la persona, con mirada lúcidamente crítica sobre lo que nos rodea. A los sacerdotes, diáconos, consagrados y catequistas, que deben comunicar estos contenidos y compromisos vitales con su palabra y testimonio. A las escuelas y docentes, llamados a acompañar y apoyar a los padres en esta difícil tarea con coherencia y valentía. A los profesionales de la salud, quienes pueden verse enfrentados a situaciones en que tengan que decidir en conciencia. A los abogados y jueces, llamados a defender la justicia y el bien de la persona en todas las situaciones que se les presenten.

7. Exhortación particular a los legisladores

Hacemos un particular llamado a los legisladores para que asuman en plenitud sus responsabilidades, estudien a fondo las reformas propuestas, sean fieles a la herencia y a las tradiciones patrias y estén abiertos a escuchar todas las voces que tienen algo que decir al respecto. Y finalmente, que no dejen de escuchar a la voz de su conciencia, evitando que las legítimas pertenencias partidarias los lleven a votar en contra o al margen de aquella.

8. Convocatoria a la oración y la reflexión

Invitamos a las comunidades parroquiales, educativas, instituciones y movimientos a organizar en las próximas semanas alguna jornada de oración y reflexión. En comunidad podremos orar a Dios, Padre de todo bien, a Jesucristo el Señor, y al Espíritu Santo, Señor y dador de vida. Pidamos que bendiga a nuestra Patria e ilumine a nuestros legisladores y gobernantes, concediéndoles la sabiduría necesaria para trabajar por la paz, la amistad social y la defensa de todas las personas, privilegiando a los más pobres y débiles. Hagámoslo a semejanza de la primera comunidad cristiana, íntimamente unidos, dedicados a la oración y la reflexión, en compañía de María, la madre de Jesús y madre nuestra de Luján.

Los Obispos de la 162º Comisión Permanente
de la Conferencia Episcopal Argentina
Buenos Aires, 22 de agosto de 2012

lunes, 11 de junio de 2012

Familia, la primera escuela de las virtudes sociales



Si bien la violencia existió desde los más remotos tiempos, no podemos negar que es preocupante y que debemos, como miembros de esta sociedad, coadyuvar en todo lo que esté a nuestro alcance de tratar de erradicarla, en nuestro país se está viviendo una profunda crisis de la cual todos somos concientes de la que es muy difícil salir, pero debemos trabajar cada uno de nosotros desde nuestros humildes puestos para que esta crisis no siga instalándose cada vez más en las aulas, los niños no son culpables de ésto, pero también sabemos que esta crisis influye en ellos y los marca, sintiendo la problemática tanto o igual que los adultos, por ende la responsabilidad no es exclusiva de la escuela, sino de todo el conjunto de la sociedad.

Gloria Autino psicoanalista e investigadora de la Universidad de Buenos Aires, dijo que "la Escuela es un elemento más". No es el lugar donde se genera la violencia, es una institución atravesada por las características de una sociedad que eligió la violencia como modo de calificación de sus habitantes. La diversidad de los nuevos modelos de familia (madres solas, adolescentes, homosexuales, casos en los que no aparece el padre biológico, sino la pareja de la madre y conviven en la escuela hermanos de diferentes padres, hermanos que se hacen cargo de todo, familias ensambladas, etc), se instaló en la sociedad y los frutos de este amor (o desamor), repercuten en la escuelas.- Esos modelos empiezan a tener incidencia social y los efectos se manifiestan en las escuelas.- Los chicos no son violentos, llegan violentos, están violentos, porque posiblemente las familias y escuela no pueden darle mejores respuestas, se sienten desamparados, sienten que los adultos no le dan garantía de absolutamente nada en una época en la que ellos necesitan que alguien les ofrezca alguna certeza, tiene que haber una motivación muy fuerte en el grupo familiar y un proyecto escolar muy consolidado para generar entusiasmo.

La familia es la primera y fundamental escuela de la socialidad; como comunidad de amor, encuentra en el don de sí misma la ley que la rige y hace crecer. El don de sí, que inspira el amor mutuo de los esposos se pone como modelo y norma de don de sí que debe haber en las relaciones entre hermanos y hermanas, y entre las diversas generaciones que conviven en la familia. La comunión y la participación vivida cotidianamente en la casa, en los momentos de alegría y de dificultad representan la pedagogía más concreta y eficaz para la inserción activa, responsable y fecunda de los hijos en el horizonte más amplio de la sociedad. La familia es, por tanto, la primera escuela de las virtudes sociales que todas las sociedades necesitan (Enciclica Familiaris consortio, de Su Santidad Juan Pablo Segundo).

También en otro orden, muchas cosas que la escuela enseña quedan desvirtuadas por la influencia tantas veces nociva de los medios masivos de comunicación y televisión, que exaltan valores negativos, como la superficialidad y el hedonismo, además de mostrar en no pocas ocasiones a la violencia como algo natural, por ello el deber de buscar la "ataraxia", es tarea de todos los que interactuamos en la sociedad, y no de un solo responsable como muchas veces se trata de endilgar toda la responsabilidad en este caso la escuela.

Por todo ello deberíamos volver a aquel tiempo feliz en que todos estábamos alrededor de la enorme mesa familiar, con el padre en una cabecera y la mama en la otra, cenáculo de enseñanzas, que dan testimonio de la comunidad conyugal, fundamento sobre el cual se va edificando la más amplia comunión de la familia, de los padres y de los hijos, de los hermanos y de las hermanas entre sí, de los parientes y demás familiares, y como dijo el gran Ernesto Sábato: "la búsqueda de una vida más humana debe comenzar por la educación".

domingo, 27 de mayo de 2012

Declaración de la Comisión Ejecutiva del Episcopado sobre Muerte Digna e Identidad de Género



Ante la reciente aprobación por el Congreso de la Nación de las leyes de Muerte Digna e Identidad de Género, hemos creído oportuno expresar, especialmente a nuestros fieles pero también a la opinión pública, el pensamiento de la Comisión Ejecutiva del Episcopado Argentino sobre estos temas.

1- En la llamada ley de Muerte Digna creemos que se ha avanzado en aspectos referidos a la proporcionalidad de los medios a utilizar en enfermos terminales, que eviten un encarnizamiento terapéutico. Mantener una vida con medios artificiales no siempre es moralmente obligatorio. Es destacable, también, la importancia dada a la voluntad del paciente y de sus familiares, como parte de los derechos personalísimos del enfermo. El rechazo de estos medios artificiales no sólo es válido, puede ser recomendable. Valoramos, por otra parte, la prohibición de la eutanasia.

Lamentamos, sin embargo, que entre estos medios se haya incluido el posible rechazo de la “hidratación y alimentación”, como si fueran medios desproporcionados, siendo, por el contrario, un acto humanitario que hace a una muerte digna. Su privación, en cambio, sería una eutanasia pasiva.

2 - Respecto a la ley de Identidad de Género, si bien se ha buscado responder a una realidad que presenta sus reclamos, no se ha tenido en cuenta el significado objetivo del dato biológico como elemento primario en una legislación sobre el tema de identidad sexual. La diversidad sexual no depende sólo de una decisión o construcción cultural, sino que tiene su raíz en un dato de la naturaleza humana que presenta su propio lenguaje y significado. Desconocer el valor y el alcance de este hecho debilita el sentido de la sexualidad que, en su diversidad y complementariedad, debe orientar tanto la vida de las personas como la tarea educativa y legislativa.

La necesaria educación sexual debe estar orientada, desde la infancia, a valorar el sentido y la riqueza de la sexualidad. Consideramos muy grave que la ley permita manipular la identidad sexual de los niños y dañarla de modo, tal vez irreversible e incluso en contra de la voluntad de sus padres.

Estas afirmaciones no significan desconocer la realidad de personas que sufren por estos motivos. La ley, en cuanto ordenamiento de la comunidad, debe tratar todo reclamo en el marco jurídico adecuado y con las garantías que ello implica. Pero, dejar el tema de la identidad sexual a un libre sentir o decisión de la persona, no corresponde a la certeza jurídica que debe ofrecer una legislación a la sociedad. La naturaleza no limita, en este caso, los derechos de la persona, sino que muestra con su lenguaje el sentido de la sexualidad como un principio que debe orientar tanto la educación como el contenido de las leyes de una comunidad.

3 – En ambos casos es importante que se respete el derecho a la objeción de conciencia, de quienes vean afectadas sus sinceras y profundas convicciones éticas por la obligación de aplicar estas leyes.

4 - Hemos creído conveniente expresar nuestro juicio y reflexión con el debido respeto y como un servicio, en orden a colaborar “e iluminar la aplicación de la razón al descubrimiento de principios morales objetivos” (Benedicto XVI, discurso en Westminster Hall, 17/9/2010), que actúan como fuente de toda normativa justa.


Buenos Aires, 16 de mayo de 2012


Mons. José María Arancedo
Mons. Virginio Bresanelli
Mons. Mario Cargnello
Mons. Enrique Eguía

Declaración de Madrid 2012, aprobada en el VI Congreso Mundial de Familias, celebrado en España, del 25 al 27 de mayo.

Reunidos en Madrid, España, el 27 de mayo de 2012, nosotros, los delegados del VI Congreso Mundial de Familias reafirmamos la verdad de que “la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado” (artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos). La familia natural está inscrita en la naturaleza humana y se basa en la unión voluntaria de un hombre y una mujer en la alianza matrimonial de por vida. La institución del matrimonio sobre todo ofrece a la pareja amor y alegría y también tiene como objetivo la procreación y la educación de los hijos. La unión matrimonial también ofrece seguridad en tiempos de problemas, el fundamento de una sociedad que equilibre el orden y la libertad y la solidaridad entre generaciones.

Por desgracia, en nuestros tiempos, los ataques a la familia natural están creciendo en número e intensidad. Las ideologías del estatismo, el individualismo atomista y la revolución sexual ponen en entredicho la esencia del matrimonio y de la familia. Recientes cambios en las leyes y en las políticas públicas de gobiernos de todo el mundo corrompieron el significado y la dignidad del matrimonio, devaluaron la paternidad, alentaron el divorcio fácil y los nacimientos fuera del matrimonio, confundieron identidades sexuales, promovieron la promiscuidad, crearon las condiciones para que aumentara el abuso infantil, aislaron a los ancianos y fomentaron la despoblación.

Estos cambios fueron particularmente agudos en Europa en las últimas décadas y, más concretamente, en la nación de España durante los años 2004-2011, cuando un gobierno radical trabajóefectivamente para subvertir la familia natural.
Como respuesta a todo ello, el VI Congreso Mundial de Familias aprueba un conjunto de principios para crear un entorno cultural y político que sea compatible con la vida, la libertad y la esperanza para el futuro:

- Afirmamos que la familia natural, no el individuo, es la unidad fundamental de la sociedad.

- Afirmamos que la familia natural es la unión de un hombre y una mujer a través del matrimonio creada con el fin de compartir el amor y la alegría, engendrar niños, proveer su educación moral, construir una economía doméstica, ofrecer seguridad en tiempos de crisis y unir a las generaciones.

- Afirmamos que la familia natural es un elemento fijo del orden creado, arraigado en la naturaleza humana. La familia natural no puede convertirse en una realidad de nueva creación, ni puede ser re-definida por los entusiastas de la ingeniería social.
Afirmamos que la familia natural es el sistema familiar ideal y verdadero. Si bien reconocemos múltiples situaciones de hecho, los otros “tipos de familia”adolecen de alguna carencia o son meras invenciones del Estado.

- Afirmamos que el vínculo sexual auténticoes la unión matrimonial entre un hombre y una mujer, el único abierto a la natural y responsable creación de una nueva vida.

- Afirmamos la santidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Cada persona recién concebida tiene derecho a vivir, a crecer, a nacer y a compartir un hogar con sus padres naturales unidos por el matrimonio. El aborto, la eutanasia y todas las formas de manipulación de los seres humanos en estado embrionario o fetal, por lo tanto, son ataques contra la vida humana.

- Afirmamos que la familia natural es anterior al Estado y los gobiernos legítimos existen para proteger y apoyar la familia.

- Afirmamos que el mundo es abundante en recursos. El debilitamiento de la familia natural y el fracaso moral y político, y no la “sobrepoblación” humana, han causado la pobreza, el hambre y la degradación del medio ambiente.

- Afirmamos que el verdadero peligro demográfico que afronta la tierra en este nuevo siglo es la crisis de natalidad y el envejecimiento de la población. Nuestras sociedades necesitan más personas, no menos.

- Afirmamos que la familia natural es la principal fuente de prosperidad económica y social y el pilar principal sobre el que asentar la superación de la actual crisis económica mundial.

- Afirmamos que las mujeres y los hombres son iguales en dignidad y derechos innatos, pero diferentes en muchos aspectos. Aunque a veces acontecimientos que escapan al control del individuo (otras veces por una vocación religiosa) lo frustren, la vocación de cada niño es llegar a ser esposo y padre; y la vocación de cada niña es llegar a ser esposa y madre. La cultura, el derecho y la política deberían tener en cuenta estas diferencias.

- Afirmamos que la complementariedad de los sexos es una fuente de fortaleza. Hombres y mujeres presentan profundas diferencias biológicas y psicológicas. Sin embargo, cuando se unen en matrimonio, la combinación se convierte en mayor que la suma de las partes.

- Afirmamos el derecho de los padres a educar a sus hijos para su bien, sin interferencias del Estado.

- Afirmamos que todo ser humano tiene derecho a la libertad religiosa y que la comunidad política debe respetar la libertad de profesar la propia fe, de transmitirla y de educar a los hijos en ella.

- Afirmamos el “salario familiar” ideal que consiste en “una misma remuneración para las mismas responsabilidades familiares”. La compensación por el trabajo, la fiscalidad y la seguridad social deberían fortalecer los lazos familiares naturales.

- Afirmamos el papel necesario de la propiedad privada de la tierra, la vivienda y el capital productivo como fundamento de la independencia familiar y garante de la democracia. En una sociedad justa y buena, todas las familias poseerán bienes inmuebles.

Y afirmamos que las soluciones duraderas a los problemas humanos, incluida la actual crisis económica, provienen de las familias y de las pequeñas comunidades. No se pueden imponer por un decreto burocrático o judicial. Tampoco pueden ser exigidos por una fuerza exterior.

Fuente: Zenit

domingo, 29 de abril de 2012

Conozca el proyecto sobre Identidad de Género que el Senado podría convertir en ley el miércoles 9 de mayo


(Ver comentario editorial al pie del texto)

Artículo 1º
.- Derecho a la identidad de género. Toda persona tiene derecho:

a. Al reconocimiento de su identidad de género.

b. Al libre desarrollo de su persona conforme a su identidad de género.

c. A ser tratada de acuerdo con su identidad de género y, en particular, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad respecto de el/los prenombre/s, imagen y sexo con los que allí es registrada.

Art. 2º.- Definición. Se entiende por identidad de género a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales.

Art. 3º.- Ejercicio. Toda persona podrá solicitar la rectificación registral del sexo, y el cambio de prenombre e imagen, cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida.

Art. 4º.- Requisitos. Toda persona que solicite la rectificación registral del sexo, el cambio de prenombre

1. Acreditar la edad mínima de 18 años de edad, con excepción de lo establecido en el artículo 5º de la presente ley;

2. Presentar ante el Registro Nacional de las Personas o sus oficinas seccionales correspondientes, una solicitud manifestando encontrarse amparada por la presente ley requiriendo la rectificación registral de la partida de nacimiento y el nuevo documento nacional de identidad correspondiente, conservándose el número original.

3. Expresar el nuevo prenombre elegido con el que solicita inscribirse. En ningún caso será requisito acreditar intervención quirúrgica por reasignación genital total o parcial, ni acreditar terapias hormonales u otro tratamiento psicológico o médico.

Art. 5º.- Personas menores de edad. Con relación a las personas menores de 18 años de edad la solicitud del trámite a que refiere el artículo 4º deberá ser efectuada a través de sus representantes legales y con expresa conformidad del menor.

Cuando por cualquier causa se niegue o sea imposible obtener el consentimiento de alguno/a de ellos/as, se podrá recurrir a la vía sumarísima para que los/as jueces/zas correspondientes resuelvan, teniendo en cuenta los principios de capacidad progresiva e interés superior del niño/a de acuerdo a lo estipulado en la Convención sobre los derechos del Niño y en la Ley 26.961 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

Art. 6º.- Trámite. Cumplidos los requisitos establecidos en los artículo 4º y 5º, el/la oficial público procederá, sin necesidad de ningún trámite judicial o administrativo, a notificar de oficio la rectificación de sexo y cambio de prenombre al Registro Civil de la jurisdicción donde fue asentada el acta de nacimiento para que proceda a emitir una nueva partida de nacimiento ajustándola a dichos cambios, y a expedirle un nuevo documento nacional de identidad que refleje la rectificación registral del sexo y el nuevo prenombre. Se prohíbe cualquier referencia a la presente ley en la partida de nacimiento rectificada y en el documento nacional de identidad expedido en virtud la misma.

Los trámites para la rectificación registral previstos en la presente ley son gratuitos y no será necesaria la intermediación de ningún gestor o abogado.

Art. 7º.- Efectos. Los efectos de la rectificación del sexo y el /los prenombre/s, realizados en virtud de la presente ley, serán oponibles a terceros desde el momento de su inscripción en el/los registros.

La rectificación registral no alterará la titularidad de los derechos y obligaciones jurídicas que pudieran corresponder a la persona con anterioridad a la inscripción del cambio registral, ni las provenientes de las relaciones propias del derecho de familia en todos sus órdenes y grados, las que se mantendrán inmodificables, incluida la adopción.

En todos los casos será relevante el número de Documento Nacional de Identidad de la persona, por sobre el prenombre o apariencia morfológica de la persona.

Art. 8º.- La rectificación registral conforme la presente ley, una vez realizada, sólo podrá ser nuevamente modificada con autorización judicial.

Art. 9º.- Confidencialidad. Sólo tendrán acceso al acta de nacimiento originaria quienes cuenten con autorización del/a titular de la misma o con orden judicial por escrito y fundada.

No se dará publicidad a la rectificación registral de sexo y cambio de prenombre en ningún caso, salvo autorización del/a titular de los datos. Se omitirá la publicación en los diarios a que se refiere el artículo 17 de la Ley 18.248.

Art. 10.- Notificaciones. El Registro Nacional de las Personas informará el cambio de Documento Nacional de Identidad al Registro Nacional de Reincidencia; a la Secretaría del Registro Electoral correspondiente para la corrección del padrón electoral y a los organismos que reglamentariamente se determine.

Art. 11.- Derecho al libre desarrollo personal. Todas las personas mayores de 18 años de edad podrán, conforme al artículo 1º de la presente ley y a fin de garantizar el goce de su salud integral, acceder a intervenciones quirúrgicas totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad, a su identidad de género autopercibida, sin necesidad de requerir autorización judicial o administrativa.

Para el acceso a los tratamientos integrales hormonales, no será necesario acreditar la voluntad en la intervención quirúrgica de reasignación genital total o parcial. En ambos casos se requerirá, únicamente, el consentimiento informado de la persona. En el caso de las personas menores de edad regirán los principios establecidos en el artículo 5º para la obtención del consentimiento.

Los efectores del sistema público de salud, ya sean estatales, privados o del subsistema de obras sociales, deberán garantizar en forma permanente los derechos que esta ley reconoce.

Todas las prestaciones de salud contempladas en el presente artículo quedan incluidas en el Plan Médico Obligatorio, o el que lo reemplace, conforme lo reglamente la autoridad de aplicación.

Art. 12.- Trato digno. Deberá respetase la identidad de género adoptada por las personas, en especial por niñas, niños y adolescentes, que utilicen un nombre distinto al consignado en su Documento Nacional de Identidad. A su sólo requerimiento, el nombre adoptado deberá ser utilizado para la citación, registro, legajo, llamado y cualquier otra gestión o servicio, tanto en los ámbitos públicos como privados.

Cuando la naturaleza de la gestión haga necesario registrar los datos obrantes en el Documento Nacional de Identidad, se utilizará un sistema que combine las iniciales del nombre, el apellido completo, día y año de nacimiento y número de documento y se agregará el prenombre elegido por razones de identidad de género a solicitud del interesado/a.

En aquellas circunstancias en que la persona deba ser nombrada en público deberá utilizarse únicamente el nombre de elección que respete la identidad de género adoptada.

Art. 13.- Aplicación. Toda norma, reglamentación o procedimiento deberá respetar el derecho humano a la identidad de género de las personas. Ninguna norma, reglamentación o procedimiento podrá limitar, restringir, excluir o suprimir el ejercicio del derecho a la identidad de género de las personas, debiendo interpretarse y aplicarse las normas siempre, a favor del acceso al mismo.

Art. 14.- Derógase el inciso 4º del artículo 19 de la ley 17.132.

Art. 15.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Fuente: Parlamentario.com

Comentario de Familiarmente:

Este proyecto hay que profundizarlo y reflexionarlo muy bien, contiene elementos que parecen superficiales, que algunos podrían catalogar como inocentes o directamente relativizar su contenido apelando al libre albedrío. No es un tema menor cuando se propone aplicarlo en menores que aún no han completado su pleno desarrollo físico, psíquico, espiritual, no es un tema menor cuando se propone alterar el orden establecido por la naturaleza a través de métodos artificiales, intervenciones quirúrgicas o costosísimos, delicadísimos y no sin consecuencias tratamientos hormonales.

Algunos podrán alegar que ir en contra de proyectos como éste es antiprogresista, es no entender que hay personas que pueden beneficiarse...no es así, no es estar en contra de éso cuando puede haber uno o dos casos cada tanto pero, hacer del cambio de sexo una rutina me parece al menos una práctica delicada que merece un profundo estudio de cada caso en particular y tomando todos los recaudos médicos, legales, psicológicos y sobre todo permitir que los padres de familia tengan participación en la decisión y no que el estado los reemplace, me parecería una medida totalitaria.

En estos tiempos en que no es fácil ser hombre y no es fácil ser mujer, me pregunto cómo será ser hombre y sentirse mujer o viceversa, un cambio de sexo según el sentir de cada uno es algo que no tiene vuelta atrás. ¿Qué pasaría si llegada la plena madurez alguien operado de niño comienza a percibirse según el sexo con el que nació? ¿Tendría solución?.

Por último me parece que este proyecto, de plasmarse en ley estaría favoreciendo un negocio, el negocio del cambio de sexo con todo lo que ello implica, no importa si quien se operara no tuviera medios económicos y el estado se hiciera cargo, tendría que pagar a profesionales y laboratorios derivando recursos que restaría a otras areas de salud más necesarias.

Creo que para estos casos no es necesaria una ley, creo que si alguien tiene y cree en su derecho a cambiar de sexo e identidad, debería correr por su cuenta y riesgo. Hay también párrafos de este proyecto que me recuerdan lo visto en algunas películas, las experimentaciones del Dr. Menguele, los delincuentes que cambiaron rostro, sexo y formas, cosas que antes conocíamos como ciencia ficción y hoy podrían pasar a formar parte de nuestra cotidianeidad. Por lo menos para pensarlo profundamente, lo mío es sólo una opinión, el tiempo dirá el resto.


María Inés Maceratesi

lunes, 19 de marzo de 2012

Apostar por el ciclo primario


Editorial realizado por Consejo de redacción Revista Criterio

Históricamente, la escuela primaria cumplió con una tarea esencial en nuestro país: construir una experiencia común entre los argentinos, tanto desde la gestión pública como privada. En ese ámbito, las familias y los docentes coincidían en un acuerdo tácito: la escolaridad significaba inclusión, ascenso social y conformación de lo ciudadano. Pero la esperanza en la educación se deterioró cuando las políticas sociales y económicas debilitaron al Estado, y la confianza en las aulas se volvió una ilusión. Sin embargo, pese al clima cultural reinante de incertidumbre que desafía a todas las instituciones, incluida la de la enseñanza, la escuela debe recuperar su espacio de oportunidades y de encuentro entre generaciones y grupos sociales, atendiendo también a los enormes desafíos que le plantean las nuevas tecnologías, la sociedad de consumo, el poder de los medios de comunicación. Enorme y compleja tarea pero no por ello menos necesaria y urgente.

Desde hace ya bastante tiempo, y acentuado después de la implementación de la Ley Federal de Educación, sus objetivos se han ido desdibujando, en una mezcla que no permite ver qué es lo que hoy caracteriza a la escuela, donde conviven formas tradicionales con la indispensable asistencialidad, la retención de matrícula a cualquier precio o el avance de las expresiones de la cultura popular en disputa con la “cultura letrada”. En este marco, si la educación deja de ser un desafío estamos ante el nacimiento de un nuevo y grave problema. A diferencia de otras áreas, requiere de un replanteo permanente: incluso si las cosas fueran bien, habría que mejorarlas; porque la escuela forma a las generaciones futuras, el país que sigue.

Cabe reconocer que la conflictividad que afectaba habitualmente al área se encuentra descomprimida en la actualidad. Los motivos pueden ser varios, pero el principal es que se ha avanzado, en mayor o menor medida, en acciones como la implementación de subsidios para la escolarización, la construcción de establecimientos y la ampliación de la carga horaria, entre otras. No obstante, pese a que la inversión educativa creció cerca del 2% del producto bruto interno en los últimos años, no hay posibilidades de conocer de qué forma se utilizaron esos fondos: si en salarios, si en obra pública, si en material didáctico, si en alfabetización tecnológica (cuyo acceso, conviene recordarlo, no garantiza la capacidad de otorgarle sentido como herramienta para el trabajo en todas las disciplinas). Tampoco se ha evaluado su eficiencia en cuanto a mejorar el rendimiento escolar o el aumento notable de las tasas de escolarización, elementos clave a la hora de los balances de gestión. En cuanto a los contenidos, se percibe la tentación de las versiones únicas, con un sesgo unilateral que deja de lado la multiplicidad de criterios para abordar la realidad; los libros de texto (que muchas veces son también versiones únicas para el alumno) lo ponen en evidencia. En medio de este escenario, cabe destacar que la actual gestión del Ministerio de Educación ha sabido no agregar conflictos a los problemas existentes.

¿Pero existen problemas, entonces?

Claro que sí. A pesar de los evidentes avances, la educación argentina está aún lejos de poder alcanzar sus principales metas. ¿Cuáles? Un país más justo en lo que respecta a garantizar la igualdad de oportunidades y la equidad en la distribución del conocimiento. En efecto, el sistema educativo repite aún el mapa de desigualdad entre provincias ricas y pobres, regiones ricas y pobres, barrios ricos y pobres.

Una segunda meta pendiente tiene que ver con los niveles de rendimiento alcanzados en las escuelas y la calidad de la instrucción. Igualdad y calidad son términos que lejos de ser incompatibles deberían señalar las coordenadas, transversal y vertical, que sirvan para evaluar el sistema.

¿Cómo avanzar?

La acción conjunta entre el Gobierno nacional y el de cada provincia es indispensable. Transparentar la realidad educativa de cada distrito y fijar líneas de acción efectivas para superar las situaciones de urgencia social deberían ser políticas de Estado que trasciendan las limitaciones y deficiencias de los gobiernos provinciales.

Por ejemplo, cabe destacar que mientras se escriben estas líneas, directores de nivel primario y referentes del Programa Integral para la Igualdad Educativa de las 24 jurisdicciones del país se encuentran reunidos en el salón Leopoldo Marechal –escritor y maestro de grado– convocados por el Ministerio de Educación de la Nación para establecer líneas de acción para el período 2012-2015, fortalecer las acciones de cooperación, acordar cronogramas conjuntos y consolidar un espacio de intercambio federal sobre las políticas en el nivel primario.

Un párrafo aparte cabe para la Ciudad de Buenos Aires, donde también hay asignaturas pendientes. Del mismo modo que la economía nacional, el sistema educativo porteño parece vivir del rédito acumulado antes. Pero, como se sabe, si no se los administra bien, fondos y rédito se acaban. Quien compare la educación de un chico de la zona norte de la Ciudad con la de otro de la zona sur, o simplemente al echar una mirada a los datos poco ventilados, podrá advertir una alarmante diferencia en todos los índices.

Además, la Ciudad mantiene una deuda con su propia Constitución: aún no se ha promulgado la ley de educación. Por un lado, la conflictividad política entre Nación y Ciudad no lo facilita; por otro, hay una inercia que prefiere gobernar sin ley. ¿No sería bueno acompañar la implementación de la ley de comunas buscando medir consensos para promulgar la ley de educación porteña? Como se ve, no son cuestiones menores. Y entonces, ¿por qué la educación no ocupa los primeros lugares de las agendas políticas?

Inclusión e integración son conceptos que deben guiar la reflexión. La socialización a través del conocimiento es la que permite generar una trama de hábitos que dan lugar a la convivencia sin violencia y con respeto, desde el reconocimiento de la libertad de unos y otros en el ejercicio de derechos y obligaciones. ¿Dónde y cuándo se forman estos hábitos? En la infancia, es decir, principalmente en la escuela primaria. Según la directora nacional de nivel primario, Silvia Storino, “debemos generar las condiciones para que un alumno se constituya en un buen estudiante, prepararlo para el pasaje al secundario: cómo estudiar, cómo organizar el tiempo”.

Además, la directora se preguntaba en una reciente entrevista: “¿Cómo van a entender geografía en la secundaria si durante su paso por la primaria nadie les contó qué es un afluente, nadie les leyó una poesía de los ríos, nadie les dio sentido a las palabras?”.

Por otra parte, el mundo actual es convergente. Las culturas están expuestas a grandes contradicciones.

Por un lado se ven necesitadas de cuidar su propio acervo, costumbres y creencias; por otro, requieren encontrar los medios para integrarse a una sociedad con exigencias universales. Dar respuesta a esta tensión, que puede observarse en cualquier país, es un gran desafío. No hace falta recurrir al ejemplo extremo de provincias como Jujuy o Misiones, ya que el problema de la inclusión cultural se da también en muchos barrios de las grandes ciudades.

¿Qué hacer?

A esta altura de los ensayos de reformas del sistema educativo pareciera sensato tomar otro camino. Por eso hay que considerar que el desafío principal, antes que reformar el secundario, pasa por apostar a una nueva educación primaria.

Si bien esa etapa no es suficiente para asegurar todos los cambios que se requieren, es condición necesaria. Esta propuesta no tiende a desviar la atención, muy por el contrario, surge de percibir que la inclusión, y sobre todo la integración, comienzan ya en la educación inicial.

jueves, 1 de marzo de 2012

¿En qué consiste prevenir en familia?



En un primer acercamiento, podemos entender que prevenir es evitar un problema o informar sobre los riesgos de consumir drogas. Pero la prevención no se traduce sólo en información, la prevención implica una actuación más profunda, es decir, implica generar actitudes y decisiones personales frente a los consumos de drogas.

Prevenir no consiste en atajar las causas, sino en educar a los hijos para que se conviertan en personas que no necesitan las drogas para vivir o que saben convivir con ellas sin que les causen ningún mal.

Prevenir es educar y educando hacemos prevención.

Prevenir supone ayudar a saber elegir, decidir, corregir, aislar de situaciones
comprometidas,.... en función de la situación. Es enseñar a convivir con las drogas. Éstas han existido siempre, con multitud de fines y muchas se encuentran integradas en nuestra vida: alcohol, café, tabaco, licores, tranquilizantes, somníferos,...

Se define la prevención del consumo de drogas como el conjunto de medidas encaminadas a evitar, reducir y/o retrasar el abuso de estas sustancias o, en caso de haberse producido, reducir al mínimo las consecuencias negativas de tal abuso.

Prevenir es anticiparse.

Desde pequeños nos enseñan a anticiparnos a aquello que puede poner en riesgo nuestro bienestar, tanto físico, como psíquico y social. Nos enseñan que la
salud no es algo que se tiene o no se tiene porque sí, sino que la salud hay que cuidarla y fomentarla.

El consumo de drogas está muy asociado a los estilos de vida, a nuestra particular forma de vivir. Y nuestra salud también está determinada por nuestro estilo de vida. Por este motivo, para prevenir el consumo de drogas es fundamental educar para la salud.

Desde niños debemos enseñar comportamientos y hábitos saludables y actitudes favorables al propio cuidado y al de los demás. Este es uno de los pilares fundamentales en los que se basa la prevención y comienza desde la más tierna infancia. En este sentido, la familia en general y los padres en particular, nos convertimos en agentes naturales preventivos con espacios y tiempo para y donde actuar, capacidad y autoridad para intervenir cuando se precisa y sentido común para superar dificultades y buscar recursos e información.

La familia es el primer espacio socializador donde el individuo puede desarrollarse como persona responsable y libre:

  • Aprende y practica la convicencia
  • Se formentan habitos y costumbres saludables
  • Aprende a respetar normas y a asumir responsabilidades
  • Se expresan y canalizan emociones
  • Comparte
  • Desarrolla valores y actitudes
  • Siente y muestra afectos
  • Aprende a comunicarse, pedir y dar
  • Aprende a decidir y valorar
  • Aprende a divertirse

Los padres no somos los únicos agentes preventivos, ni los únicos responsables de la educación de nuestros hijos. La escuela, el grupo de amigos, el entorno más cercano como el barrio o la ciudad en la que vivimos, las instituciones e incluso la legislación vigente intervienen en la misma. Sin embargo, si bien estos elementos constituyen una red de apoyo, una ayuda básica e insustituible, nunca deben entenderse como sustitutos válidos en quienes delegar la educación de nuestros hijos. No debemos dejar de asumir nuestro papelfundamental en su formación como personas.